Miércoles 8 de agosto de 2001



























El artesano de la madera

Don Gilberto Mancía Domínguez, de 68 años, es un artesano de la madera, quien en su taller ubicado en Zacatecoluca, La Paz, ha elaborado a escala trenes a vapor, aviones, animales, personas y una variedad de artículos.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Alex Sanabria

Desde que era adolescente, en 1950, don Gilberto se involucró en el oficio de la carpintería, gracias al apoyo que recibió de su padre, uno de los carpinteros más reconocidos de la ciudad de Zacatecoluca, La Paz.

Luego de varios años de trabajar como aprendiz y de haber perfeccionado la técnica de la ebanistería ingresó a la cooperativa algodonera "Entre Ríos", en donde trabajaba como carpintero de aviación.

"Ahí reparábamos las alas de los aviones fumigadores, los que en sus inicios fueron fabricados para combatir en la Primera Guerra Mundial; sin embargo, en el país eran utilizados para fumigar los algodonales", dice el ebanistero.

Debido a que casi todo el tiempo lo pasaba en el campo de aviación, poco a poco se fue interesando por conocer todos los modelos de aviones que aterrizaban en el campo.

"En una ocasión me propuse elaborar uno de estos aparatos a escala, pero guardando todas sus características y detalles físicos", afirma don Gilberto, quien en pocos días terminó su obra.

El avión quedó tan bien fabricado, exactamente igual al original, que muchos compañeros de trabajo se interesaron inmediatamente por comprárselo, por lo que se decidió a venderlo en 250 colones.

En la actualidad, don Gilberto puede fabricar toda clase de artículos, desde aviones hasta animales y todo lo que le pase por su mente u observe en una revista o una foto.

Su especialidad son los aviones de modelos recientes y antiguos, los cuales comercializa entre los 200 a los 800 colones, según el tamaño y el modelo de la aeronave.

Locomotora a vapor

Uno de los trabajos de los que se mantiene muy orgulloso es una locomotora a vapor de FENADESAL, que empezó a tallar en madera desde hace varios años.

"Recuerdo que para iniciar los trabajos de construcción de la locomotora tuve que viajar hasta la estación del tren de Sonsonate, en donde empecé a medir cada uno de los vagones, el ancho de las ruedas, las vielas, los pasillos de pasajeros y los asientos. Fue una tarea dura y agotadora que duró casi dos semanas, pero el esfuerzo valió la pena", dice don Gilberto.

Cada uno de los detalles de la locomotora han sido tomados en cuenta en el modelo a escala que ha fabricado el artesano, el cual tiene una escala de 12 centímetros por un metro.

La locomotora principal y sus vagones han sido fabricados en un 99 por ciento de madera, con excepción del eje de levas (el mecanismo que hace que el tren camine).

Los rieles, los durmientes, la tripulación, los pasajeros, las ruedas, los asientos y cada uno de los elementos que forman parte del modelo original han sido tomados en cuenta por el habilidoso escultor.

Uno de los detalles en los que más dificultades afronto don Gilberto fue en la fabricación de los engranajes y el chasis de las máquinas, ya que debían estar bien alineados para que pudieran moverse en los rieles.

Ahora que el tren está casi terminado, don Gilberto afirma que podría venderlo a cualquier persona interesada en unos 45 mil colones, ya que es una pieza de colección, idéntica a la original, con excepción del tamaño real.

Si está interesado en conocer más el trabajo de don Gilberto o desea hacerle un encargo, puede llamarlo al teléfono 334-1435, o visitarlo en la 5ª Calle Oriente, casa numero 3, de Zacatecoluca, La Paz.





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