Apocalipsis de
nuevo
La obra épica de Coppola sobre
Vietnam vuelve con 53 minutos de nuevo metraje
- Richard
Corliss
- Estados
Unidos
El
suplicio tuvo todas las características
de una pesadilla alucinógena. Se
emplearon 238 agotadores días para filmar
las tomas principales. Un tifón
destruyó algunos sets de la
escenografía. El director había
hipotecado su casa para cubrir gastos
inesperados. Primero despidió al actor
principal (Harvey Keitel) y luego supo que su
reemplazante (Martin Sheen) había sufrido
un ataque cardíaco. En un momento el
atormentado director le dijo a su esposa: "Estoy
pensando en pegarme un tiro". Entonces cuando
todo llegó a su fin, Francis Ford Coppola
sintió que se había ganado el
derecho de hacer pública su
agonía. "Mi película no es una
película", le dijo a la prensa en el
Festival de Cannes de 1979, donde se
estrenó. "Mi película no es sobre
Vietnam. Es Vietnam. Sólo se la puede
comparar con Vietnam. Fue una locura.... Y poco
a poco nos fuimos volviendo locos".
La producción estuvo tan plagada de
desastres que inspiró un documental
fascinante en 1991, dirigido por Fax Barh, y un
exhaustivo estudio, The Apocalypse Now Book, un
libro de Peter Cowie-. Pero a pesar de las
palabras de Coppola mismo, Apocalypse Now no es
sólo una excelente película, sino
que representa el más ambicioso y
creativo intento de capturar el espeluznante
trauma sufrido por los soldados estadounidenses
en el sudeste asiático. Por ello, como
toda película, puede montarse de
distintas maneras y cortarse o alargarse
según decida el omnipotente director. En
este caso, su creador ha decidido internarse
nuevamente en la jungla de su visión de
Vietnam para dar una nueva perspectiva a una de
las peores y más importantes experiencias
de su carrera.
Genio creador
Como estamos hablando de Coppola -genio
creador de la serie de películas El
padrino, potentado dueño de su propio
estudio (Zoetrope), viñatero y editor,
capo di tutti capi de la generación de
directores rebeldes e inconformistas - el
resultado dista mucho de todo lo conocido en el
rubro de versiones reeditadas por el
director.
Apocalipsis
Now Redux es más que un original
remendado con alguna escenita aquí y
allá o con algunos retoques por
computadora: Es un montaje totalmente nuevo.
Ahora dura las dos horas y media de la
versión de 1979 más 53 minutos en
los que aparecen tomas inéditas. Si
alguna vez alguna de estas reediciones hechas
por el director puede ser considerada una "nueva
película", este es el caso: es intensa,
angustiante, e increíblemente buena.
La historia, basada en El corazón de
las tinieblas de Joseph Conrad, trata sobre un
oficial del ejército, el Capitán
Willard (Sheen), que es enviado al río
Mekong para encontrar y "eliminar sin
contemplaciones" al renegado Coronel Kurtz
(Marlon Brando), quien se ha "vuelto loco",
consagrándose a sí mismo como
supremo jefe de un ejército de cazadores
de cabezas. En su larga incursión
río arriba, Willard aprende que en
tiempos de guerra el hombre corre un riesgo
constante de convertirse en aquello que
más odia, lo desconocido a lo que tanto
teme.
John Milius, autor del libreto original,
concibió a Apocalypse como una Odisea
actual. Incluyó a un cíclope
moderno -el surfer demente Kilgore (Robert
Duvall), para quien "el napalm huele a
victoria"- y un grupo de sirenas -las chicas de
Playboy que deleitan a las tropas ansiosas de
sexo-. En las Filipinas, y sumergido en la
confusión de traspiés y
desgracias, Coppola llamó al filme "la
Idiodisea". Pronto sintió que se
degeneraba de un Willard a un Kurtz, de un
hombre que inicia una búsqueda al demente
que se encuentra al final de ella. Pero mantuvo
la cordura suficiente para presentar una
película lo suficientemente corta como
para que la Academia la tuviera en cuenta. Ahora
ha dejado que su arte se explaye para contar la
historia completa.
Las películas han cambiado desde los
años 70, y ciertamente para peor. Las
ambiciones artísticas son hoy
insignificantes, casi nulas. Por aquel entonces
los cineastas eran adictos a la audacia;
querían hacer arte y querían hacer
olas. En esta atmósfera irrespirable,
Apocalypse Now Redux nos recuerda los
últimos días de gloria del cine
estadounidense y denuncia su tímido
presente. Tal vez Apocalipsis Now no fue la
mejor película de 1979, pero Redux sin
dudas es la mejor del 2001.
Martin Sheen en una de las escenas de
"Apocalipsis"