Miércoles 8 de agosto de 2001


Apocalipsis de nuevo

La obra épica de Coppola sobre Vietnam vuelve con 53 minutos de nuevo metraje

Richard Corliss
Estados Unidos

El suplicio tuvo todas las características de una pesadilla alucinógena. Se emplearon 238 agotadores días para filmar las tomas principales. Un tifón destruyó algunos sets de la escenografía. El director había hipotecado su casa para cubrir gastos inesperados. Primero despidió al actor principal (Harvey Keitel) y luego supo que su reemplazante (Martin Sheen) había sufrido un ataque cardíaco. En un momento el atormentado director le dijo a su esposa: "Estoy pensando en pegarme un tiro". Entonces cuando todo llegó a su fin, Francis Ford Coppola sintió que se había ganado el derecho de hacer pública su agonía. "Mi película no es una película", le dijo a la prensa en el Festival de Cannes de 1979, donde se estrenó. "Mi película no es sobre Vietnam. Es Vietnam. Sólo se la puede comparar con Vietnam. Fue una locura.... Y poco a poco nos fuimos volviendo locos".

La producción estuvo tan plagada de desastres que inspiró un documental fascinante en 1991, dirigido por Fax Barh, y un exhaustivo estudio, The Apocalypse Now Book, un libro de Peter Cowie-. Pero a pesar de las palabras de Coppola mismo, Apocalypse Now no es sólo una excelente película, sino que representa el más ambicioso y creativo intento de capturar el espeluznante trauma sufrido por los soldados estadounidenses en el sudeste asiático. Por ello, como toda película, puede montarse de distintas maneras y cortarse o alargarse según decida el omnipotente director. En este caso, su creador ha decidido internarse nuevamente en la jungla de su visión de Vietnam para dar una nueva perspectiva a una de las peores y más importantes experiencias de su carrera.

Genio creador

Como estamos hablando de Coppola -genio creador de la serie de películas El padrino, potentado dueño de su propio estudio (Zoetrope), viñatero y editor, capo di tutti capi de la generación de directores rebeldes e inconformistas - el resultado dista mucho de todo lo conocido en el rubro de versiones reeditadas por el director.

Apocalipsis Now Redux es más que un original remendado con alguna escenita aquí y allá o con algunos retoques por computadora: Es un montaje totalmente nuevo. Ahora dura las dos horas y media de la versión de 1979 más 53 minutos en los que aparecen tomas inéditas. Si alguna vez alguna de estas reediciones hechas por el director puede ser considerada una "nueva película", este es el caso: es intensa, angustiante, e increíblemente buena.

La historia, basada en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, trata sobre un oficial del ejército, el Capitán Willard (Sheen), que es enviado al río Mekong para encontrar y "eliminar sin contemplaciones" al renegado Coronel Kurtz (Marlon Brando), quien se ha "vuelto loco", consagrándose a sí mismo como supremo jefe de un ejército de cazadores de cabezas. En su larga incursión río arriba, Willard aprende que en tiempos de guerra el hombre corre un riesgo constante de convertirse en aquello que más odia, lo desconocido a lo que tanto teme.

John Milius, autor del libreto original, concibió a Apocalypse como una Odisea actual. Incluyó a un cíclope moderno -el surfer demente Kilgore (Robert Duvall), para quien "el napalm huele a victoria"- y un grupo de sirenas -las chicas de Playboy que deleitan a las tropas ansiosas de sexo-. En las Filipinas, y sumergido en la confusión de traspiés y desgracias, Coppola llamó al filme "la Idiodisea". Pronto sintió que se degeneraba de un Willard a un Kurtz, de un hombre que inicia una búsqueda al demente que se encuentra al final de ella. Pero mantuvo la cordura suficiente para presentar una película lo suficientemente corta como para que la Academia la tuviera en cuenta. Ahora ha dejado que su arte se explaye para contar la historia completa.

Las películas han cambiado desde los años 70, y ciertamente para peor. Las ambiciones artísticas son hoy insignificantes, casi nulas. Por aquel entonces los cineastas eran adictos a la audacia; querían hacer arte y querían hacer olas. En esta atmósfera irrespirable, Apocalypse Now Redux nos recuerda los últimos días de gloria del cine estadounidense y denuncia su tímido presente. Tal vez Apocalipsis Now no fue la mejor película de 1979, pero Redux sin dudas es la mejor del 2001.

Martin Sheen en una de las escenas de "Apocalipsis"


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