Ahuachapán
Menor fue ultimado en
aparente robo
Las autoridades tienen pocas esperanzas de
aclarar el crimen por falta de
colaboración ciudadana. Los vecinos, por
su parte, demandan mayor acción del
cuerpo de seguridad para detener la ola de
homicidios
- Roberto
Zambrano
- El Diario
de Hoy
Diez y siete años vivió Alvaro
Antonio Escalante Linares. Seis impactos de bala
terminaron con su vida.
Su muerte se convirtió en profundo
dolor para sus familiares, en causa de
indignación para muchos vecinos y en una
cifra más para las abultadas
estadísticas de homicidios sin resolver
que tiene la PNC en el departamento.
El 5 de agosto, Alvaro salió de su
casa, en Turín, para visitar a unos
amigos. Fue lo último que supieron sus
padres sobre el menor, hasta que les avisaron
que lo habían matado.
Era difícil de creer. Ellos fueron al
sitio en que les dijeron que se encontraba el
cuerpo, aún con la esperanza de que se
tratar de un error. Pero tuvieron que confirmar
la versión. El cadáver estaba
tendido en una calle del caserío Regalo
de Dios, de la colonia Zacamil 2, del
cantón Ashpuco.
Tenía seis impactos de bala.
¿Y ahora?
No hay pistas sobre la identidad de quienes
mataron al menor ni de las razones que tuvieron
para ello. Las autoridades sólo tienen
sospechas, la más fuerte de la cuales es
que se trató de un asalto. Se basaron en
que no portaba dinero en los bolsillos,
sólo una credencial de identidad.
Pero, para muchos vecinos, no resulta
lógico.
"¿Cómo van a matar por robarle a
un muchacho que no podía cargar mucho
dinero?", dijo una ama de casa.
Mientras unos policías buscaban
testigos, otros iniciaron un operativo en la
zona, acción que para muchos era ya
inútil. Pero fue difícil encontrar
a personas que dieran datos de importancia. La
mayoría indicó que había
oído varios disparos, pero que no se
había atrevido a salir de sus casas por
miedo a resultar herida.