La
Nota del Día
Marcando el paso entre
torbellinos
Con Viera Altamirano la discusión fue
obligada a apoyarse en argumentos y a ser fuerte
con estilo y gracia
En una de sus más incisivas frases,
Napoleón Viera Altamirano, fundador de EL
DIARIO DE HOY y del periodismo moderno de El
Salvador, reiteraba su independencia de los de
arriba y de los de abajo, de las arbitrariedades
y motivaciones del poder, como de las
apetencias, la demagogia y la sinrazón de
masas y agitadores. Siempre se necesitó
inteligencia, arrojo y sabiduría para
navegar entre los arrecifes de Escila y los
torbellinos del Caribdis.
La libertad de expresión, sustento
último de la democracia y del Orden de
Derecho, no la recibimos como un don del
Poderoso, sino que se conquista con sacrificios,
perseverancia y una gran dosis de sensatez.
Palmo a palmo se disipan las tinieblas y se
marca el camino que luego otros siguen, con
frecuencia sin valorar o terminar de comprender
lo que se ha logrado. Lo que es ahora una
libertad ciudadana natural y común, es
fruto de luchas, resistencia a la censura y
empeño en defender principios.
Pero la libertad de expresión siempre
es cuestionada, siempre está bajo ataque
y siempre se quiere manipular para someter,
indoctrinar y servir a intereses sectarios. Se
pretende asimismo que los órganos de
difusión se deben supeditar a movimientos
y reglamentaciones por encima de lo que sus
dueños, directores y editores establecen
y deciden, como si sobre el actuar ciudadano, en
las sociedades libres, unos cuantos estuvieran
facultados para dictar al resto lo que tiene que
hacer.
Nunca, hay que reconocer, hay absoluta
libertad ni absoluta dictadura. El responsable
de una publicación siempre tiene
compromisos con principios y siempre tiene que
escoger entre versiones sobre hechos y
diferencias de opinión y enfoques. En las
salas de redacción hay opiniones
diferentes sobre lo que es importante, o
respecto al ángulo más apropiado
para enfocar una noticia o postura.
También se evita lastimar
innecesariamente a personas y grupos y, muchas
veces, se tiene que escoger entre el menor de
varios males. Un editor sabe que una noticia
cierta puede quebrar a un banco que, las
más de las veces, sale del problema sin
poner en riesgo a sus accionistas y
depositantes. Ya se dio el caso del comentario
malvado de un presentador, que provocó
una quiebra y estuvo a punto de generar
pánico en el sistema financiero. Los
diarios responsables se cuidan de no gritar
fuego dentro de un teatro abarrotado de
gente.
Espacio para lo sensato, no
lo disparatado
Ese tan precario balance entre empujar con
fuerza para progresar, moderar a los exaltados,
criticar sin dinamitar y ser independiente de
los de arriba y los de abajo caracterizó
la larga trayectoria de Napoleón Viera
Altamirano, cuyo Vigésimocuarto
Aniversario de su muerte se cumple hoy ocho de
agosto. El periodismo de valía
cogió forma con él, superando la
desinformación, la diatriba y el insulto
personal que caracterizaba el enfrentamiento
entre sectores e individuos. Con Viera
Altamirano la discusión fue obligada a
apoyarse en argumentos y a ser fuerte con estilo
y gracia.
Esa apuesta por lo racional, lo
patriótico y lo decente terminó
por definir el tono de lo que se publica y lo
que se deja de lado. Los contenidos de los
diarios y de los medios responsables se
decantan, tienen que ceñirse a la
sensatez. Hay una obligación ética
de dar espacio a la opinión de valor,
como de rechazar lo truculento y lo
disparatado.