Miércoles 8 de agosto de 2001


Caída libre

La carrera de los cien metros puso en el tapete varios factores que puideron haber influido en la derrota de la estadounidense Marion Jones.

Agencia EFE

Marion Jones, la reina de los Juegos Olímpicos de Sydney y señora invicta de las pistas durante cuatro años, perdió su sonrisa en el Estadio "Commonwealth" de Edmonton y recibió una lección de humildad de la ucraniana Zhanna Pintusevich-Block, que reavivó la guerra de razas en la velocidad.

Por primera vez desde los Mundiales de Stuttgart 1993, donde Europa perdió la hegemonía del 'esprint' corto frente a Estados Unidos, una atleta blanca consigue un título mundial u olímpico de cien metros.

Marion Jones parece no haberse recuperado de su gesta hercúlea de los Juegos de Sydney, donde consiguió tres medallas de oro (100, 200 y 4x400) y dos de bronce (longitud y 4x100), ni haber alcanzado la estabilidad anímica después de divorciarse del lanzador de peso C. J. Hunter, suspendido por dopaje.

Zhanna Pintusevich, nacida Tarnopolskaia y en la actualidad con doble apellido tras casarse en 1999 con su representante, el estadounidense Mark Block, detuvo en 41 la racha de victorias consecutivas de Marion Jones.

La estadounidense no recordaba la última vez que perdió, en septiembre de 1997 contra la jamaicana Merlene Ottey, y su abrumadora superioridad la dejó sin capacidad de reacción en una situación insospechada cuando, mediada la final, se vio por detrás de una adversaria.

Con doble gusto

Por tres centésimas perdió la corona Marion Jones, que sin embargo no estaba del todo insatisfecha con su marca de 10.85 segundos. "Hay veces que un atleta falla a mitad de carrera. A mí no solía pasarme, pero ha tenido que ser en una de las carreras más importantes", se lamentó.

Hace cuatro años, en Atenas 1997, Pintusevich-Block creyó haber vencido a Jones en la final del hectómetro y ya había empezado a celebrarlo cuando el resultado oficial le devolvió a la realidad, atribuyéndole dos centésimas más que a la norteamericana (10.83 frente a 10.85).

La venganza, un plato que se sirve frío según el dicho, tardó cuatro años en llegar. La ucraniana, de 1,64 metros de estatura y 62 kilos de peso tiene un cuerpo más compacto que Marion Jones y sólo tardó 123 milésimas en partir de los tacos.

La ex jugadora de baloncesto Marion Jones pesa cuatro kilos más que Pintusevich y es 16 centímetros más alta, lo que dificulta su puesta en acción. La estadounidense se dejó en la salida gran parte de la medalla de oro y su reacción en la última fase no hizo sino obligar a la ucraniana a vaciarse en busca de una victoria que ya tocaba con los dedos.

Jones sufrió dos golpes en una sola jornada, porque en semifinales ya fue batida por la nueva campeona, que de esa forma relegó a la norteamericana al tercer carril en la final, un pasillo secundario que no estaba acostumbrada a pisar.

Ahora la velocista estadounidense regresará a casa para lamerse las heridas y disponer la mente para afrontar, hoy, la primera ronda de 200 metros, ahora sí con la humildad de quien se sabe vulnerable.


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