Caída
libre
La carrera de los cien metros puso en el
tapete varios factores que puideron haber
influido en la derrota de la estadounidense
Marion Jones.
- Agencia
EFE
Marion
Jones, la reina de los Juegos Olímpicos
de Sydney y señora invicta de las pistas
durante cuatro años, perdió su
sonrisa en el Estadio "Commonwealth" de Edmonton
y recibió una lección de humildad
de la ucraniana Zhanna Pintusevich-Block, que
reavivó la guerra de razas en la
velocidad.
Por primera vez desde los Mundiales de
Stuttgart 1993, donde Europa perdió la
hegemonía del 'esprint' corto frente a
Estados Unidos, una atleta blanca consigue un
título mundial u olímpico de cien
metros.
Marion Jones parece no haberse recuperado de
su gesta hercúlea de los Juegos de
Sydney, donde consiguió tres medallas de
oro (100, 200 y 4x400) y dos de bronce (longitud
y 4x100), ni haber alcanzado la estabilidad
anímica después de divorciarse del
lanzador de peso C. J. Hunter, suspendido por
dopaje.
Zhanna Pintusevich, nacida Tarnopolskaia y en
la actualidad con doble apellido tras casarse en
1999 con su representante, el estadounidense
Mark Block, detuvo en 41 la racha de victorias
consecutivas de Marion Jones.
La estadounidense no recordaba la
última vez que perdió, en
septiembre de 1997 contra la jamaicana Merlene
Ottey, y su abrumadora superioridad la
dejó sin capacidad de reacción en
una situación insospechada cuando,
mediada la final, se vio por detrás de
una adversaria.
Con doble gusto
Por tres centésimas perdió la
corona Marion Jones, que sin embargo no estaba
del todo insatisfecha con su marca de 10.85
segundos. "Hay veces que un atleta falla a mitad
de carrera. A mí no solía pasarme,
pero ha tenido que ser en una de las carreras
más importantes", se lamentó.
Hace cuatro años, en Atenas 1997,
Pintusevich-Block creyó haber vencido a
Jones en la final del hectómetro y ya
había empezado a celebrarlo cuando el
resultado oficial le devolvió a la
realidad, atribuyéndole dos
centésimas más que a la
norteamericana (10.83 frente a 10.85).
La venganza, un plato que se sirve
frío según el dicho, tardó
cuatro años en llegar. La ucraniana, de
1,64 metros de estatura y 62 kilos de peso tiene
un cuerpo más compacto que Marion Jones y
sólo tardó 123 milésimas en
partir de los tacos.
La ex jugadora de baloncesto Marion Jones
pesa cuatro kilos más que Pintusevich y
es 16 centímetros más alta, lo que
dificulta su puesta en acción. La
estadounidense se dejó en la salida gran
parte de la medalla de oro y su reacción
en la última fase no hizo sino obligar a
la ucraniana a vaciarse en busca de una victoria
que ya tocaba con los dedos.
Jones sufrió dos golpes en una sola
jornada, porque en semifinales ya fue batida por
la nueva campeona, que de esa forma
relegó a la norteamericana al tercer
carril en la final, un pasillo secundario que no
estaba acostumbrada a pisar.
Ahora la velocista estadounidense
regresará a casa para lamerse las heridas
y disponer la mente para afrontar, hoy, la
primera ronda de 200 metros, ahora sí con
la humildad de quien se sabe vulnerable.