Martes 14 de agosto de 2001



























El mundo de los niños autistas

El autismo es producido por un defecto en el desarrollo de las funciones del cerebro que provoca conductas anormales en cada una de las actividades que los niños realizan.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos /Julio César Avilés

Marcelo es un niño de ocho años, residente en la ciudad de Tonacatepeque, San Salvador, quien fue diagnosticado con autismo desde que era bebé.

Hiperactividad, problemas de conducta, pasividad, falta de socialización, problemas de comunicación, poco interés en las labores que realizan, falta de concentración y también un elevado coeficiente intelectual pueden ser algunos de los signos de esta enfermedad. Estos se pueden presentar de manera individual, es decir que no siempre aparecen al mismo tiempo.

Según la licenciada Yaneth Pineda de Montoya, una de las encargadas del Programa para Niños con Autismo del Centro de Invalideces Múltiples (CIM), Marcelo aprendió a leer a la edad de dos años sin que sus padres le enseñaran las primeras letras.

Cada vez que celebra su cumpleaños le pide a sus padres que en lugar de juguetes le regalen libros o enciclopedias, ya que son sus preferidos.

El coeficiente intelectual del menor es tan asombroso, que en la actualidad, a sus ocho años, puede hablar inglés sin haber recibido ni una sola clase.

"Él ha aprendido el inglés con solo ver los programas de cable por la televisión; incluso cuando cantábamos canciones infantiles en las clases, Marcelo llegaba cantándolas en inglés", afirma la licenciada de Montoya.

Sin embargo, el niño dejó de asistir a la institución desde hace algunos meses, debido a problemas familiares y económicos, por lo que se desconoce cómo ha evolucionado.

Casos como este son frecuentes en la institución, en donde los niños, además de ser inquietos, presentan un coeficiente intelectual elevado.

Adecuado tratamiento

Aunque los problemas de autismo se dan con mayor frecuencia en varones -no se saben las causas-, la dolencia puede atacar en menor número a las niñas.

Los primeros síntomas se presentan casi siempre a partir de los tres años de edad, ya que muchos no presentan un desarrollo similar al de otros infantes de su misma edad.

también pueden presentar una conducta repetitiva, como mecerse, gesticular, autolesionarse mordiéndose las manos, golpeándose la cabeza, problemas al dormir, comer, hiperactividad y falta de atención, entre otras cosas.

"Luego de que el médico ha diagnosticado la enfermedad es necesario poner al niño en tratamiento para que aprenda a manejar su estado emocional y pueda relacionarse con otros pequeños de su misma edad y con adultos", dice la licenciada Melba Yanira Cordero, una de las encargadas del programa.

Algunos pueden acudir a una escuela regular, en donde se relacionan con sus otros compañeros sin ningún tipo de problema e incluso pueden ser más aventajados en las clases que sus otros compañeros de estudio.

En nuestro país, una de las instituciones que tiene un Programa de atención para Niños con Autismo es el Centro de Invalideces Múltiples, dependencia del Instituto Salvadoreño de Rehabilitacion de Inválidos (ISRI), en el que se les brindan programas pedagógicos, vocacionales y recreativos para que los infantes se relacionen con la familia y la sociedad.

En la actualidad, la institución atiende un promedio de 35 niños, entre los cinco y los 14 años de edad, quienes posteriormente serán promovidos a otro tipo de cursos de aprendizaje.

Para ingresar a estos programas es necesario que el niño sea referido por un médico; además, antes de darles el ingreso se les realiza un estudio socioeconómico en el que se fija la cuota que pagarán en la institución.

Aunque no se saben las causas que provocan el autismo, sí se puede controlar en alguna medida, y los niños pueden aprender a convivir con otras personas de forma casi normal.

Actividad recreativa

Como parte de los programas de entretenimiento que reciben los niños en el CIM se organizan funciones en los cines; sin embargo, previó a la realización de éstas, en la institución se les enseña cada una de las actividades que realizarán en estos lugares.

"Aquí se ha instalado una taquilla, y hemos simulado una sala de cine, para que los niños compren su boleto, palomitas de maíz e ingresen a ver la película", dice la licenciada de Montoya.

"Uno de los objetivos principales de la actividad es lograr que los niños se puedan desenvolver junto a otras personas y que logren mantener su atención en este tipo de actividades", afirma la licenciada.

En la jornada también participan los padres de familia, quienes deben explicar a los niños las actividades que están realizando en la sala de cine.





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