El mundo de los
niños autistas
El autismo es producido por un defecto en
el desarrollo de las funciones del cerebro que
provoca conductas anormales en cada una de las
actividades que los niños
realizan.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
/Julio César Avilés
Marcelo
es un niño de ocho años, residente
en la ciudad de Tonacatepeque, San Salvador,
quien fue diagnosticado con autismo desde que
era bebé.
Hiperactividad, problemas de conducta,
pasividad, falta de socialización,
problemas de comunicación, poco
interés en las labores que realizan,
falta de concentración y también
un elevado coeficiente intelectual pueden ser
algunos de los signos de esta enfermedad. Estos
se pueden presentar de manera individual, es
decir que no siempre aparecen al mismo
tiempo.
Según la licenciada Yaneth Pineda de
Montoya, una de las encargadas del Programa para
Niños con Autismo del Centro de
Invalideces Múltiples (CIM), Marcelo
aprendió a leer a la edad de dos
años sin que sus padres le
enseñaran las primeras letras.
Cada vez que celebra su cumpleaños le
pide a sus padres que en lugar de juguetes le
regalen libros o enciclopedias, ya que son sus
preferidos.
El coeficiente intelectual del menor es tan
asombroso, que en la actualidad, a sus ocho
años, puede hablar inglés sin
haber recibido ni una sola clase.
"Él ha aprendido el inglés con
solo ver los programas de cable por la
televisión; incluso cuando
cantábamos canciones infantiles en las
clases, Marcelo llegaba cantándolas en
inglés", afirma la licenciada de
Montoya.
Sin embargo, el niño dejó de
asistir a la institución desde hace
algunos meses, debido a problemas familiares y
económicos, por lo que se desconoce
cómo ha evolucionado.
Casos como este son frecuentes en la
institución, en donde los niños,
además de ser inquietos, presentan un
coeficiente intelectual elevado.
Adecuado
tratamiento
Aunque los problemas de autismo se dan con
mayor frecuencia en varones -no se saben las
causas-, la dolencia puede atacar en menor
número a las niñas.
Los primeros síntomas se presentan
casi siempre a partir de los tres años de
edad, ya que muchos no presentan un desarrollo
similar al de otros infantes de su misma
edad.
también pueden presentar una conducta
repetitiva, como mecerse, gesticular,
autolesionarse mordiéndose las manos,
golpeándose la cabeza, problemas al
dormir, comer, hiperactividad y falta de
atención, entre otras cosas.
"Luego de que el médico ha
diagnosticado la enfermedad es necesario poner
al niño en tratamiento para que aprenda a
manejar su estado emocional y pueda relacionarse
con otros pequeños de su misma edad y con
adultos", dice la licenciada Melba Yanira
Cordero, una de las encargadas del programa.
Algunos pueden acudir a una escuela regular,
en donde se relacionan con sus otros
compañeros sin ningún tipo de
problema e incluso pueden ser más
aventajados en las clases que sus otros
compañeros de estudio.
En nuestro país, una de las
instituciones que tiene un Programa de
atención para Niños con Autismo es
el Centro de Invalideces Múltiples,
dependencia del Instituto Salvadoreño de
Rehabilitacion de Inválidos (ISRI), en el
que se les brindan programas pedagógicos,
vocacionales y recreativos para que los infantes
se relacionen con la familia y la sociedad.
En la actualidad, la institución
atiende un promedio de 35 niños, entre
los cinco y los 14 años de edad, quienes
posteriormente serán promovidos a otro
tipo de cursos de aprendizaje.
Para ingresar a estos programas
es
necesario que el niño sea referido por un
médico; además, antes de darles el
ingreso se les realiza un estudio
socioeconómico en el que se fija la cuota
que pagarán en la institución.
Aunque no se saben las causas que provocan el
autismo, sí se puede controlar en alguna
medida, y los niños pueden aprender a
convivir con otras personas de forma casi
normal.
Actividad recreativa
Como parte de los programas de
entretenimiento que reciben los niños en
el CIM se organizan funciones en los cines; sin
embargo, previó a la realización
de éstas, en la institución se les
enseña cada una de las actividades que
realizarán en estos lugares.
"Aquí se ha instalado una taquilla, y
hemos simulado una sala de cine, para que los
niños compren su boleto, palomitas de
maíz e ingresen a ver la
película", dice la licenciada de
Montoya.
"Uno de los objetivos principales de la
actividad es lograr que los niños se
puedan desenvolver junto a otras personas y que
logren mantener su atención en este tipo
de actividades", afirma la licenciada.
En la jornada también participan los
padres de familia, quienes deben explicar a los
niños las actividades que están
realizando en la sala de cine.