Castigos que se
vuelven torturas
En la capital es donde más se
registra el maltrato a niños. La
mayoría de casos reportados se debe al
abuso de corrección que ocupan los
tutores
- Francisco
Mejía
- El Diario
de Hoy
San
Salvador y Soyapango son los municipios donde
más se castiga a los niños. De
acuerdo con las estadísticas del
Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor (ISPM), hasta mayo
reportaron 1,325 menores con maltrato
físico o psicológico en ambos
municipios.
Estos municipios tienen una
característica en común: poseen
alta densidad poblacional, lo que contribuye al
hacinamiento de las familias.
Un estudio de la Fundación para el
Desarrollo Económico (FUNDE)
arrojó que en Soyapango habitan 600 mil
personas en una extensión territorial de
29.8 kilómetros cuadrados.
Mientras que, en San Salvador, de acuerdo con
los registros municipales, hay 525 mil personas,
y la extensión del municipio es de 68
kilómetros cuadrados.
El fenómeno social que experimentaron
familias del interior del país al emigrar
a la capital incrementó los
índices de maltratos, debido a que la
cultura de crianza en el campo es diferente a la
de la ciudad.
"Allá (en el interior), los espacios
para que los niños se desarrollen son
mayores; aquí (ciudad) en una casa de
seis metros cuadrados, habitan familias
numerosas", explicó el director del ISPM,
Ismael Rodríguez Batres.
Educación
Pero las principales causas del maltrato son
de tipo educativo. Los adultos golpean a los
niños para corregirlos, porque así
fueron educados ellos.
En la mayoría de casos, los
niños maltratados provienen de familias
de escasos recursos económicos, con poca
tolerancia.
Sin embargo, esa no es una regla, ya que los
abusos en menores se dan en diferentes estratos
sociales y zonas del país, según
revelan estadísticas policiales.
La población interna en el ISPM es de
1,627 niños en julio de este año,
por diferentes razones: riesgo social, maltrato
físico, abandono, cuidado personal y
protección, negligencia o descuido,
vagancia, extrema pobreza, abuso sexual,
problemas familiares y extravío.
Cabe destacar que las dos principales causas
de ingreso a los centros del ISPM son riesgo
social y maltrato físico.
Hay abusos de corrección de menores
que se transforman en verdaderas torturas. Son
casos que sorprenden, incluso, a los mismos
encargados de tratar estos problemas, como
psicólogos, jueces, policías y
trabajadores sociales.
Se trata de niños que son remitidos a
los centros hospitalarios con sus cuerpos
cicatrizados, por azotes que han recibido de
parte de sus progenitores o en su defecto
tutores.
Existen menores que han quedado marcados
físicamente para toda su vida y
perjudicados en su formas de actuar y pensar.
Cuando el daño es psicológico, los
menores lo reflejan en sus conductas.
"Los niños que son maltratados
presentan una conducta violenta; por ejemplo, en
las escuelas, hay menores que les van a pegar a
sus compañeros. En muchos casos, ese es
reflejo de que son maltratados", dijo Zoila
Argentina de Rivera, trabajadora social del
ISPM.
Es muy poco lo que las autoridades pueden
hacer ante un caso de maltrato infantil, debido
a que los daños físico y
psicológico casi siempre son
irreparables.
Por eso, las autoridades le hacen un llamado
a los ciudadanos, para que no tengan temor a
denunciar alguna conducta de violencia
intrafamiliar, como es el maltrato infantil.
Las personas pueden hacer sus denuncias en
las delegaciones policiales, también en
el ISPM, que ha habilitado el número de
teléfono 270-4141, que está
disponible a cualquier hora.
Cicatrices
en la mente