Martes 14 de agosto de 2001


Castigos que se vuelven torturas

En la capital es donde más se registra el maltrato a niños. La mayoría de casos reportados se debe al abuso de corrección que ocupan los tutores

Francisco Mejía
El Diario de Hoy

San Salvador y Soyapango son los municipios donde más se castiga a los niños. De acuerdo con las estadísticas del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM), hasta mayo reportaron 1,325 menores con maltrato físico o psicológico en ambos municipios.

Estos municipios tienen una característica en común: poseen alta densidad poblacional, lo que contribuye al hacinamiento de las familias.

Un estudio de la Fundación para el Desarrollo Económico (FUNDE) arrojó que en Soyapango habitan 600 mil personas en una extensión territorial de 29.8 kilómetros cuadrados.

Mientras que, en San Salvador, de acuerdo con los registros municipales, hay 525 mil personas, y la extensión del municipio es de 68 kilómetros cuadrados.

El fenómeno social que experimentaron familias del interior del país al emigrar a la capital incrementó los índices de maltratos, debido a que la cultura de crianza en el campo es diferente a la de la ciudad.

"Allá (en el interior), los espacios para que los niños se desarrollen son mayores; aquí (ciudad) en una casa de seis metros cuadrados, habitan familias numerosas", explicó el director del ISPM, Ismael Rodríguez Batres.

Educación

Pero las principales causas del maltrato son de tipo educativo. Los adultos golpean a los niños para corregirlos, porque así fueron educados ellos.

En la mayoría de casos, los niños maltratados provienen de familias de escasos recursos económicos, con poca tolerancia.

Sin embargo, esa no es una regla, ya que los abusos en menores se dan en diferentes estratos sociales y zonas del país, según revelan estadísticas policiales.

La población interna en el ISPM es de 1,627 niños en julio de este año, por diferentes razones: riesgo social, maltrato físico, abandono, cuidado personal y protección, negligencia o descuido, vagancia, extrema pobreza, abuso sexual, problemas familiares y extravío.

Cabe destacar que las dos principales causas de ingreso a los centros del ISPM son riesgo social y maltrato físico.

Hay abusos de corrección de menores que se transforman en verdaderas torturas. Son casos que sorprenden, incluso, a los mismos encargados de tratar estos problemas, como psicólogos, jueces, policías y trabajadores sociales.

Se trata de niños que son remitidos a los centros hospitalarios con sus cuerpos cicatrizados, por azotes que han recibido de parte de sus progenitores o en su defecto tutores.

Existen menores que han quedado marcados físicamente para toda su vida y perjudicados en su formas de actuar y pensar. Cuando el daño es psicológico, los menores lo reflejan en sus conductas.

"Los niños que son maltratados presentan una conducta violenta; por ejemplo, en las escuelas, hay menores que les van a pegar a sus compañeros. En muchos casos, ese es reflejo de que son maltratados", dijo Zoila Argentina de Rivera, trabajadora social del ISPM.

Es muy poco lo que las autoridades pueden hacer ante un caso de maltrato infantil, debido a que los daños físico y psicológico casi siempre son irreparables.

Por eso, las autoridades le hacen un llamado a los ciudadanos, para que no tengan temor a denunciar alguna conducta de violencia intrafamiliar, como es el maltrato infantil.

Las personas pueden hacer sus denuncias en las delegaciones policiales, también en el ISPM, que ha habilitado el número de teléfono 270-4141, que está disponible a cualquier hora.


Cicatrices en la mente


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01 [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com