Martes 14 de agosto de 2001


Empate sin gracia

En otro ensayo, Limeño y Firpo empataron 0-0. Partido malo donde ninguno encontró el ritmo que buscaba.

Roberto Aguila

Estos partidos de preparación resultan chatos. La serie de pruebas a que recurren los directores técnicos desembocan en la incapacidad para encontrar el ritmo del partido, la idea táctica y el funcionamiento adecuado. En otras palabras, resultan en un mascón de barrio. Así se mostraron Limeño y Firpo en su partido de preparación del domingo, en el Estadio "José Ramón Flores", que concluyó con un triste 0-0.

Milos Miljanic, el técnico pampero, no se salió de su esquema 3-5-2, pero recurrió a sustraer jugadores de sus posiciones habituales para hacerlos jugar en otras funciones. Por ejemplo, Rafael Barrientos e Hídzar Henríquez, que venían jugando de volante de contención y volante izquierdo, respectivamente, salieron conformando la línea de tres zagueros junto a Wílman González.

"Hago estas pruebas porque creo que los dos me servirán mucho en el fondo. Sobre todo Rafael Barrientos, porque es alto, marca bien y no se sale de su posición", explicó Miljanic. Lo cierto es que Barrientos rindió bien en su nueva posición, pero en el caso de Hídzar nos quedan muchas dudas, porque da la impresión que el jugador es más útil como lateral, por la proyección que ofrece en ataque.

Otro que parece más útil en el fondo que como volante de contención es Mauricio Quintanilla, que esta vez formó pareja con Guillermo García en la labor de recuperar balones y cimentar la salida. Héctor Canjura y René Durán siguen en lo suyo, auxiliados en la llegada por Celio Rodríguez, que a nuestro juicio no logra complementarse por mucha disposición que demuestre para subir y bajar.

En suma, Firpo no logró tener la pelota y, a pesar de la movilidad desplegada por los volantes para subir juntos, careció de conexión plena con Elías Montes y Fredy González Víchez, sus hombres en punta. Fue firme defensivamente, sobre todo por la gran tarde que tuvo Misael Alfaro parando todo en el primer tiempo, y por la solvencia de Mauricio Dos Santos en el segundo.

Firpo mejoró en ataque con la inclusión de Raúl Toro en la función de 'pívote' del medio campo, pero esta situación se mantuvo firme hasta que le duró el gas. Con Toro sin aire y sin tener la pelota, Firpo volvió a su trajín sin conexión y supeditado a lo que pudiera hacer Nelson Montoya allá arrriba.

Lo poco de Limeño

Kiril Dojcinowski, el técnico de Limeño, probó con la inclusión de Pablo Leguizamo en el centro de la zaga, y con Raúl Falero como complemento de Josué Galdámez y Rudy Corrales en el ataque. Por lo demás, formó dos líneas defensivas de mucha potencia con hombres como Edwin González, Elmer Martínez. Efraín Gutiérrez, Manuel Carranza y el mismo Leguizamo, con las que pudo cimentar la base ofensiva.

A partir de ahí realizó incursiones de mucho peligro, utilizando a Deris Umanzor y a Alexis Hernández como puente de auxilio de los tres en ataque. En los primeros quince minutos Limeño atacó y probó en varias ocasiones los reflejos de Misael Alfaro con potentes disparos a gol. Pero todo ese fuego inicial se fue apagando con el correr del tiempo, y a los '20 dejó de existir en la medida en que Firpo niveló las acciones.

Raúl Falero fue anulado, entrando muy poco en juego, mientras que Leguizamo se afirmaba más cuando Firpo tomaba el control del partido. Como último hombre de la zaga, el argentino se quedó con muchos balones en una buena tarde.

Limeño terminó de desdibujarse en el segundo tiempo, cuando Dojcinowski recurrió a probar jugadores extranjeros para su posible contratación. Ensayó con los brasileños Leonardo Tales Viana y Roberto Ramos y con el hondureño José Moreira. Los dos primeros son atacantes, y el tercero es volante de marca. Al final nos dejaron la impresión que ninguno establece una palpable diferencia, ya sea por inadaptación o falta de recursos.

Los otros cambios operados en la segunda etapa, como Magdonio Corrales, Francisco Jovel Alvarez y Elenilson Guardado, tampoco le cambiaron la cara a Limeño. El equipo de Kiril terminó oxigenado, pero sin capacidad para vulnerar la defensiva pampera. Al fin y al cabo era un ensayo donde el marcador no cuenta.


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