De la violencia a la
superación
Desde carpintería hasta la
reparación de motores de vehículos
aprenden los menores infractores que cumplen
años de internamiento. Se tiene
proyectado enseñarles a reparar
computadoras. Los más disciplinados son
recompensados con días fuera del centro;
los que se portan en extremo mal, son confinados
a celdas de aislamiento hasta por 24
horas
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
Los
jóvenes que enfrentan internamiento por
haber transgredido la ley han comprendido de
alguna forma su error. Ahora ellos luchan por
aprender un oficio que les sirva para "ganarse
el pan con el sudor de la frente".
Para ello las autoridades del Instituto
Salvadoreño de Protección al Menor
(ISPM) han instalado talleres en el interior del
Centro de Readaptación de Menores de
Tonacatepeque. Los jóvenes aprenden
sastrería, panadería, estructuras
metálicas, carpintería y hasta
mecánica automotriz.
Incluso los jóvenes hacen bolsas de
papel, las cuales son usadas por una
fábrica que vende gasas esterilizadas.
Por ese trabajo los menores reciben algún
dinero. Otros jóvenes se dedican al cuido
de las plantas y a la poda de la grama.
El director del centro, Alejandro
Muñoz, explicó que los
jóvenes reciben la capacitación
adecuada para que puedan aprender un oficio como
parte de su readaptación.
El ISPM proporciona rehabilitación
educativa y vocacional. En la primera, maestros,
sicólogos y trabajadores sociales
orientan a los menores para que cambien su
actitud violenta con charlas y enseñanza.
Además, se les instruye en teatro y
reciclaje de papel. En el área vocacional
se les instruye en los talleres, dependiendo su
inclinación.
En
el centro los menores están divididos en
tres áreas. La población A, que la
conforman unos 130 jóvenes que han sido
internados desde uno a siete años. La
población B, que la conforman 40
jóvenes cuya estancia en el centro no
excede los 90 días y que se encuentran a
la orden de los jueces de Menores. La
última es la población C,
compuesta entre 10 y 30 menores que están
bajo la responsabilidad de la Fiscalía
General por 72 horas.
Celdas de meditación
En el Centro de Internamiento de
Tonacatepeque se aísla a los menores que
cometen faltas graves, debido a su
agresividad.
Alejandro Muñoz explicó que las
faltas pueden ir de agresiones verbales o
físicas; destrucción de las
instalaciones de la institución y la
tenencia de objetos que no son de su
pertenencia.
Los jóvenes que son sorprendidos
cometiendo alguna de estas faltas son
sancionados con tareas domésticas, se le
prohíbe circular por ciertas áreas
del centro y, en ultima instancia, se les somete
a aislamiento en una celda de 12 hasta 24
horas.
Recalcó que el artículo 32 de
la Ley del Menor Infractor le faculta para poder
aplicar ese tipo de sanción.
Muñoz
explicó que el aislamiento es, en varios
casos, el único método para
controlar la agresividad de algunos menores.
Algunos manifiestan ese tipo de agresividad
debido a que sufren problemas mentales. Al menos
40 jóvenes tienen expedientes
siquiátricos abiertos.
En el centro también se beneficia a
los menores que son disciplinados. Las
autoridades de ese lugar, en coordinación
con los tribunales de Menores, permiten salir
del recinto a los jóvenes que tienen un
récord de buena conducta.
Algunos salen los fines de semana y se
presentan el lunes para continuar con su
internamiento.
Sin embargo, Muñoz aceptó que
han enfrentado dos casos en que los
jóvenes ya no han regresado.