Lunes 13 de agosto de 2001


De la violencia a la superación

Desde carpintería hasta la reparación de motores de vehículos aprenden los menores infractores que cumplen años de internamiento. Se tiene proyectado enseñarles a reparar computadoras. Los más disciplinados son recompensados con días fuera del centro; los que se portan en extremo mal, son confinados a celdas de aislamiento hasta por 24 horas

Jaime García
El Diario de Hoy

Los jóvenes que enfrentan internamiento por haber transgredido la ley han comprendido de alguna forma su error. Ahora ellos luchan por aprender un oficio que les sirva para "ganarse el pan con el sudor de la frente".

Para ello las autoridades del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM) han instalado talleres en el interior del Centro de Readaptación de Menores de Tonacatepeque. Los jóvenes aprenden sastrería, panadería, estructuras metálicas, carpintería y hasta mecánica automotriz.

Incluso los jóvenes hacen bolsas de papel, las cuales son usadas por una fábrica que vende gasas esterilizadas. Por ese trabajo los menores reciben algún dinero. Otros jóvenes se dedican al cuido de las plantas y a la poda de la grama.

El director del centro, Alejandro Muñoz, explicó que los jóvenes reciben la capacitación adecuada para que puedan aprender un oficio como parte de su readaptación.

El ISPM proporciona rehabilitación educativa y vocacional. En la primera, maestros, sicólogos y trabajadores sociales orientan a los menores para que cambien su actitud violenta con charlas y enseñanza. Además, se les instruye en teatro y reciclaje de papel. En el área vocacional se les instruye en los talleres, dependiendo su inclinación.

En el centro los menores están divididos en tres áreas. La población A, que la conforman unos 130 jóvenes que han sido internados desde uno a siete años. La población B, que la conforman 40 jóvenes cuya estancia en el centro no excede los 90 días y que se encuentran a la orden de los jueces de Menores. La última es la población C, compuesta entre 10 y 30 menores que están bajo la responsabilidad de la Fiscalía General por 72 horas.

Celdas de meditación

En el Centro de Internamiento de Tonacatepeque se aísla a los menores que cometen faltas graves, debido a su agresividad.

Alejandro Muñoz explicó que las faltas pueden ir de agresiones verbales o físicas; destrucción de las instalaciones de la institución y la tenencia de objetos que no son de su pertenencia.

Los jóvenes que son sorprendidos cometiendo alguna de estas faltas son sancionados con tareas domésticas, se le prohíbe circular por ciertas áreas del centro y, en ultima instancia, se les somete a aislamiento en una celda de 12 hasta 24 horas.

Recalcó que el artículo 32 de la Ley del Menor Infractor le faculta para poder aplicar ese tipo de sanción.

Muñoz explicó que el aislamiento es, en varios casos, el único método para controlar la agresividad de algunos menores.

Algunos manifiestan ese tipo de agresividad debido a que sufren problemas mentales. Al menos 40 jóvenes tienen expedientes siquiátricos abiertos.

En el centro también se beneficia a los menores que son disciplinados. Las autoridades de ese lugar, en coordinación con los tribunales de Menores, permiten salir del recinto a los jóvenes que tienen un récord de buena conducta.

Algunos salen los fines de semana y se presentan el lunes para continuar con su internamiento.

Sin embargo, Muñoz aceptó que han enfrentado dos casos en que los jóvenes ya no han regresado.


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