Instrucción
militar baja los índices de violencia
minoril
Para este día se tiene proyectado
que un grupo de militares inicie la
instrucción en el Centro de
Readaptación de Menores de Ilobasco, uno
de los centros de internamiento con más
índice de fugas y desórdenes
violentos. El plan de instrucción militar
en esos lugares ha logrado que los menores
acepten la disciplina y se sometan a planes de
educación y aprendizaje de oficios. En el
Centro de Readaptación de Menores de
Tonacatepeque, el programa ha dado los
resultados esperados.
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
Los
actos violentos en los centros de
readaptación de menores han tenido una
significativa reducción desde que
efectivos militares imparten instrucción
a los internos, en coordinación con
personal del Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor (ISPM).
Es sorprendente observar a los jóvenes
infractores con tatuajes en sus cuerpos, como
símbolo de pertenencia a una pandilla,
marchar marcialmente, gritar a todo
pulmón "Viva El Salvador", saludar con un
"buenos días, Mayor", ejercitarse en
forma ordenada y hasta practicar técnicas
de primeros auxilios con sus mismos
compañeros.
La disciplina que los efectivos militares
enseñan poco a poco a los menores en
conflicto con la ley ha comenzado a dar los
resultados que se esperaban, dentro del
"Programa de Orientación al Personal de
Internos de los Centros de Readaptación
de Menores", anunciado en marzo.
Los efectivos militares asignados a los
centros de internamiento tienen como objetivos
fomentar la disciplina, con el propósito
de contribuir a mantener el orden; lograr un
cambio de actitud mental y emocional de los
internos, fomentar los valores cívicos,
morales y espirituales y contribuir a que los
internos adquieran y mantengan buena
condición física.
Inicialmente el programa comenzó a
funcionar en el Centro de Readaptación El
Espino, en Ahuachapán, y en el Centro de
Readaptación Rosa Virginia Pelletier, en
Ilopango, San Salvador.
El primero está a cargo del
Destacamento Militar No. 7, con sede en
Ahuachapán, y el segundo, del Comando de
Fuerzas Especiales, con sede en Ilopango. Sin
embargo, debido al éxito obtenido se ha
extendido a los demás centros.
El último centro beneficiado con este
programa es el que está ubicado en
Ilobasco. Ese centro ha enfrentado serios
problemas de indisciplina.
Efectivo
El mayor Carlos Orlando López
Morán, de la Primera Brigada de
Infantería, la cual está a cargo
de la instrucción en el Centro de
Readaptación de Menores de Tonacatepeque,
explicó que de las 5:00 a.m. hasta las
5:50 a.m. se realizan ejercicios físicos.
A las 8:00 a.m. se instruye la formación
básica.
En ésta se enseñan las
formaciones en columna y en fila y se practica
la gimnasia sobre la grama. Por la tarde, los
enfermeros de la Brigada adiestran a los
jóvenes en técnicas de primeros
auxilios. Las actividades de los militares
concluyen a las 4 de la tarde.
El militar reiteró que sólo han
observado un 2% de resistencia de los
jóvenes a colaborar con la
instrucción militar. López
Morán afirmó que han detectado un
cambio de actitudes por parte de los
jóvenes en instrucción y que han
adquirido la capacidad de asimilar la disciplina
y el respeto.
Los jóvenes fueron consultados por
periodistas de EL DIARIO DE HOY, si estaban
conformes con la instrucción de tipo
militar y su respuesta al unísono fue que
sí.
"Creemos que es buena para nuestra
educación", dijo uno de los menores,
luego de mostrar las técnicas que
habían aprendido durante la
instrucción castrense.
Aparte de la instrucción militar, los
oficiales coordinan con el Director del Centro
de Internamiento, acciones cívicas
militares con el Destacamento No. Cinco. Se
proporciona el apoyo de enfermeros y barberos.
Se entregan medicamentos e instrumentos para
proporcionar consultas de medicina general y
odontológica.
Si un menor se comporta en forma negativa
contra los instructores militares o con sus
compañeros durante el desarrollo de las
actividades, se notifica al Director del centro
para que sea éste el que tome las medidas
de corrección necesarias. Si incurre en
delito, se informa a la Fiscalía o al
tribunal que tiene a cargo el caso del menor
infractor.
Alejandro Muñoz, director del centro
de internamiento, considera que la
instrucción que los militares
proporcionan ha contribuido a que haya un cambio
de actitud de los menores.
Explicó que debido a que en el centro
hay 180 internos, el personal no alcanzaba a
atender a los jóvenes. Mas ahora ninguno
permanece ocioso.
De
la violencia a la
superación