Lunes 13 de agosto de 2001


Instrucción militar baja los índices de violencia minoril

Para este día se tiene proyectado que un grupo de militares inicie la instrucción en el Centro de Readaptación de Menores de Ilobasco, uno de los centros de internamiento con más índice de fugas y desórdenes violentos. El plan de instrucción militar en esos lugares ha logrado que los menores acepten la disciplina y se sometan a planes de educación y aprendizaje de oficios. En el Centro de Readaptación de Menores de Tonacatepeque, el programa ha dado los resultados esperados.

Jaime García
El Diario de Hoy

Los actos violentos en los centros de readaptación de menores han tenido una significativa reducción desde que efectivos militares imparten instrucción a los internos, en coordinación con personal del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM).

Es sorprendente observar a los jóvenes infractores con tatuajes en sus cuerpos, como símbolo de pertenencia a una pandilla, marchar marcialmente, gritar a todo pulmón "Viva El Salvador", saludar con un "buenos días, Mayor", ejercitarse en forma ordenada y hasta practicar técnicas de primeros auxilios con sus mismos compañeros.

La disciplina que los efectivos militares enseñan poco a poco a los menores en conflicto con la ley ha comenzado a dar los resultados que se esperaban, dentro del "Programa de Orientación al Personal de Internos de los Centros de Readaptación de Menores", anunciado en marzo.

Los efectivos militares asignados a los centros de internamiento tienen como objetivos fomentar la disciplina, con el propósito de contribuir a mantener el orden; lograr un cambio de actitud mental y emocional de los internos, fomentar los valores cívicos, morales y espirituales y contribuir a que los internos adquieran y mantengan buena condición física.

Inicialmente el programa comenzó a funcionar en el Centro de Readaptación El Espino, en Ahuachapán, y en el Centro de Readaptación Rosa Virginia Pelletier, en Ilopango, San Salvador.

El primero está a cargo del Destacamento Militar No. 7, con sede en Ahuachapán, y el segundo, del Comando de Fuerzas Especiales, con sede en Ilopango. Sin embargo, debido al éxito obtenido se ha extendido a los demás centros.

El último centro beneficiado con este programa es el que está ubicado en Ilobasco. Ese centro ha enfrentado serios problemas de indisciplina.

Efectivo

El mayor Carlos Orlando López Morán, de la Primera Brigada de Infantería, la cual está a cargo de la instrucción en el Centro de Readaptación de Menores de Tonacatepeque, explicó que de las 5:00 a.m. hasta las 5:50 a.m. se realizan ejercicios físicos. A las 8:00 a.m. se instruye la formación básica.

En ésta se enseñan las formaciones en columna y en fila y se practica la gimnasia sobre la grama. Por la tarde, los enfermeros de la Brigada adiestran a los jóvenes en técnicas de primeros auxilios. Las actividades de los militares concluyen a las 4 de la tarde.

El militar reiteró que sólo han observado un 2% de resistencia de los jóvenes a colaborar con la instrucción militar. López Morán afirmó que han detectado un cambio de actitudes por parte de los jóvenes en instrucción y que han adquirido la capacidad de asimilar la disciplina y el respeto.

Los jóvenes fueron consultados por periodistas de EL DIARIO DE HOY, si estaban conformes con la instrucción de tipo militar y su respuesta al unísono fue que sí.

"Creemos que es buena para nuestra educación", dijo uno de los menores, luego de mostrar las técnicas que habían aprendido durante la instrucción castrense.

Aparte de la instrucción militar, los oficiales coordinan con el Director del Centro de Internamiento, acciones cívicas militares con el Destacamento No. Cinco. Se proporciona el apoyo de enfermeros y barberos. Se entregan medicamentos e instrumentos para proporcionar consultas de medicina general y odontológica.

Si un menor se comporta en forma negativa contra los instructores militares o con sus compañeros durante el desarrollo de las actividades, se notifica al Director del centro para que sea éste el que tome las medidas de corrección necesarias. Si incurre en delito, se informa a la Fiscalía o al tribunal que tiene a cargo el caso del menor infractor.

Alejandro Muñoz, director del centro de internamiento, considera que la instrucción que los militares proporcionan ha contribuido a que haya un cambio de actitud de los menores.

Explicó que debido a que en el centro hay 180 internos, el personal no alcanzaba a atender a los jóvenes. Mas ahora ninguno permanece ocioso.


De la violencia a la superación


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