Lunes 13 de agosto de 2001


Salvadoreño candidato republicano en Virginia

Por primera vez habrá un candidato latino a la Casa de Delegados, del Congreso Estatal del estado de Virginia: es un emigrante salvadoreño ganador del Sueño Americano

Francisco Ayala Silva
El Diario de Hoy

Washington d.c. A sus 45 años -27 de ellos en Estados Unidos-, Edgar L. González recuerda donde nació: en la Zona 1 de la ciudad de Guatemala, de madre salvadoreña, en 1956.

Dos años después emigró a la tierra de su madre, Armenia, en el departamento de Sonsonate. Creció allí, memorizando los poemas de Claudia Lars, una de las principales poetisas de América Latina y nativa de esa misma ciudad.

"Ahora en mi memoria se confunden los poemas de ella con los de Alfredo Espino".

Para entonces sus padres se habían separado. Fue un golpe tremendo: el niño perdió varios años de estudio y comenzó tarde la escuela.

Emigrante

Edgar González estaba en el octavo grado de educación básica cuando emigró a Estados Unidos.

Tenía 18 años. Era 1974, y las pintas y pegas que amanecían en las paredes anunciaban la guerra en El Salvador.

Pudo emigrar legalmente gracias a su madre, quien se había marchado a los Estados Unidos con el apoyo de empleados de la embajada estadounidense, para quienes trabajó como doméstica.

Sabía poco inglés pero entró directo a la secundaria (High School). Iba a clases nocturnas de inglés y alternó sus clases con trabajos de estacionador de automóviles, auxiliar de mesero, mesero y pintor de brocha gorda.

Había menos inmigración. Eran mediados de los setenta, cuando explotaba el Watergate y terminaba la guerra en Vietnam.

La vida comenzó a sonreírle cuando se graduó de un instituto técnico y se empleó como operador de computadoras en un banco.

El estudiante

El joven que estudiaba bachillerato a los 20 años regresó a las aulas adulto, a estudiar venta de bienes raíces.

Cuando sacó su licencia como corredor, Edgar González comenzó una nueva etapa en su vida, la que le da seguridad material. Ahora trabaja en REMAX, una compañía mundial de bienes raíces.

Está nacionalizado estadounidense, casado desde hace 13 años.

Su esposa, Marta Marina Posada, llegó a Estados Unidos en 1983 a trabajar en la embajada salvadoreña ante la OEA.

Tienen tres hijos: Gabriela, de 12 años; Marcel, de 10, y Nathalie, de 8.

Sus experiencias lo llevaron a identificarse con la filosofía del partido Republicano: ayudarse a sí mismo y no esperar ayuda de nadie -especialmente del gobierno-.

Asimismo, Edgar González es un católico que se opone al aborto, y esa oposición es otro postulado republicano.

"Siempre quise entrar a la política", dice. La explosión hispana en Estados Unidos le dio la oportunidad.

La población del distrito 49 de Virginia, donde vive y es candidato, tiene un 41 por ciento de habitantes latinos. Este distrito tiene poblaciones notables en historia y economía, como Arlington, Alexandria, y la zona conocida como "Chirilagua" por el número de inmigrantes de ese pueblo del suroriente de El Salvador.

"Este es un distrito diseñado por republicanos para un candidato hispano", dice Edgar González.

Esta afirmación la comparte Elmer Arias, otro emigrante salvadoreño que fue considerado como precandidato republicano al Congreso Estatal.

"Tuve que declinar la oportunidad porque paso muy ocupado con mis negocios, y las campañas políticas demandan demasiado tiempo", dice Arias, propietario de dos conocidos restaurantes.

Asimismo, se consideró como precandidata a la abogada Patricia Campos, de 28 años, también emigrante salvadoreña y asesora de legislación del sindicato AFL-CIO.

"Pero yo desde el principio les aclaré que no simpatizo con la ideología republicana", dice Campos.

Partido Republicano

A pesar de que el distrito tiene un gran número de hispanos, estos sólo están representados en la burocracia, no en el Congreso.

"Vi la oportunidad de unir fuerzas entre los hispanos y darles poder político", dice Edgar González.

El sólo había votado dos veces: para la segunda elección de Clinton y la primera de George W. Bush.

Hace tres meses decidió entrar al partido Republicano. Es un proceso inimaginable en política latinoamericana: no hay juramentos de lealtad y no se extienden carnés.

"Es como entrar en una hermandad que lucha por un estilo de vida más que por una ideología", dice Edgar González.

Pronto, el escalafón republicano vio que Edgar González era un candidato en potencia.

Luego de 15 ó 20 entrevistas en dos meses, al tercer mes de ser miembro del partido Edgar era candidato en las elecciones primarias para congresista.

La elección

La elección tuvo lugar el sábado 21 de julio, en la Escuela Secundaria Wakefield. Para votar sólo es necesario estar registrado como votante; así, los demócratas pueden votar en las primarias republicanas, y viceversa. Cosas de Estados Unidos.

Sus rivales eran el cubano-americano John Nande y el ecuatoriano-americano Bill García. Edgar González se preparó enviando cinco mil cartas y haciendo un millar de llamadas telefónicas.

Las urnas abrieron a las 9 de la mañana y cerraron a la una de la tarde.

Votaron 40 personas. Edgar González recibió 16 votos, John Nande 7 y Bill García 17. Se fueron a una segunda ronda (solicitada anteriormente por García en caso de que el ganador no obtuviera mayoría absoluta).

Nande decidió apoyar a Edgar González. Los candidatos hicieron los últimos discursos.

"Hice hincapié en el carácter de mi rival, quien me hablaba a media noche para decirme que me odiaba", dice González. Al final del recuento, él había ganado.

Congreso Estatal

En el Congreso Estatal de Virginia hay cien delegados. Tienen libertad total de votar, aun contra su partido -nadie los censurará por eso-.

Hay republicanos de ideas liberales, hay demócratas de ideas conservadoras, porque la independencia ideológica es una de las características de los congresistas de Estados Unidos.


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