Salvadoreño
candidato republicano en Virginia
Por primera vez habrá un candidato
latino a la Casa de Delegados, del Congreso
Estatal del estado de Virginia: es un emigrante
salvadoreño ganador del Sueño
Americano
- Francisco
Ayala Silva
- El Diario
de Hoy
Washington
d.c. A sus 45 años -27 de ellos en
Estados Unidos-, Edgar L. González
recuerda donde nació: en la Zona 1 de la
ciudad de Guatemala, de madre
salvadoreña, en 1956.
Dos años después emigró
a la tierra de su madre, Armenia, en el
departamento de Sonsonate. Creció
allí, memorizando los poemas de Claudia
Lars, una de las principales poetisas de
América Latina y nativa de esa misma
ciudad.
"Ahora en mi memoria se confunden los poemas
de ella con los de Alfredo Espino".
Para entonces sus padres se habían
separado. Fue un golpe tremendo: el niño
perdió varios años de estudio y
comenzó tarde la escuela.
Emigrante
Edgar González estaba en el octavo
grado de educación básica cuando
emigró a Estados Unidos.
Tenía 18 años. Era 1974, y las
pintas y pegas que amanecían en las
paredes anunciaban la guerra en El Salvador.
Pudo emigrar legalmente gracias a su madre,
quien se había marchado a los Estados
Unidos con el apoyo de empleados de la embajada
estadounidense, para quienes trabajó como
doméstica.
Sabía poco inglés pero
entró directo a la secundaria (High
School). Iba a clases nocturnas de inglés
y alternó sus clases con trabajos de
estacionador de automóviles, auxiliar de
mesero, mesero y pintor de brocha gorda.
Había menos inmigración. Eran
mediados de los setenta, cuando explotaba el
Watergate y terminaba la guerra en Vietnam.
La vida comenzó a sonreírle
cuando se graduó de un instituto
técnico y se empleó como operador
de computadoras en un banco.
El estudiante
El joven que estudiaba bachillerato a los 20
años regresó a las aulas adulto, a
estudiar venta de bienes raíces.
Cuando sacó su licencia como corredor,
Edgar González comenzó una nueva
etapa en su vida, la que le da seguridad
material. Ahora trabaja en REMAX, una
compañía mundial de bienes
raíces.
Está nacionalizado estadounidense,
casado desde hace 13 años.
Su esposa, Marta Marina Posada, llegó
a Estados Unidos en 1983 a trabajar en la
embajada salvadoreña ante la OEA.
Tienen tres hijos: Gabriela, de 12
años; Marcel, de 10, y Nathalie, de
8.
Sus experiencias lo llevaron a identificarse
con la filosofía del partido Republicano:
ayudarse a sí mismo y no esperar ayuda de
nadie -especialmente del gobierno-.
Asimismo, Edgar González es un
católico que se opone al aborto, y esa
oposición es otro postulado republicano.
"Siempre quise entrar a la política",
dice. La explosión hispana en Estados
Unidos le dio la oportunidad.
La población del distrito 49 de
Virginia, donde vive y es candidato, tiene un 41
por ciento de habitantes latinos. Este distrito
tiene poblaciones notables en historia y
economía, como Arlington, Alexandria, y
la zona conocida como "Chirilagua" por el
número de inmigrantes de ese pueblo del
suroriente de El Salvador.
"Este es un distrito diseñado por
republicanos para un candidato hispano", dice
Edgar González.
Esta afirmación la comparte Elmer
Arias, otro emigrante salvadoreño que fue
considerado como precandidato republicano al
Congreso Estatal.
"Tuve que declinar la oportunidad porque paso
muy ocupado con mis negocios, y las
campañas políticas demandan
demasiado tiempo", dice Arias, propietario de
dos conocidos restaurantes.
Asimismo, se consideró como
precandidata a la abogada Patricia Campos, de 28
años, también emigrante
salvadoreña y asesora de
legislación del sindicato AFL-CIO.
"Pero yo desde el principio les aclaré
que no simpatizo con la ideología
republicana", dice Campos.
Partido Republicano
A pesar de que el distrito tiene un gran
número de hispanos, estos sólo
están representados en la burocracia, no
en el Congreso.
"Vi la oportunidad de unir fuerzas entre los
hispanos y darles poder político", dice
Edgar González.
El sólo había votado dos veces:
para la segunda elección de Clinton y la
primera de George W. Bush.
Hace tres meses decidió entrar al
partido Republicano. Es un proceso inimaginable
en política latinoamericana: no hay
juramentos de lealtad y no se extienden
carnés.
"Es como entrar en una hermandad que lucha
por un estilo de vida más que por una
ideología", dice Edgar
González.
Pronto, el escalafón republicano vio
que Edgar González era un candidato en
potencia.
Luego de 15 ó 20 entrevistas en dos
meses, al tercer mes de ser miembro del partido
Edgar era candidato en las elecciones primarias
para congresista.
La elección
La elección tuvo lugar el
sábado 21 de julio, en la Escuela
Secundaria Wakefield. Para votar sólo es
necesario estar registrado como votante;
así, los demócratas pueden votar
en las primarias republicanas, y viceversa.
Cosas de Estados Unidos.
Sus rivales eran el cubano-americano John
Nande y el ecuatoriano-americano Bill
García. Edgar González se
preparó enviando cinco mil cartas y
haciendo un millar de llamadas
telefónicas.
Las urnas abrieron a las 9 de la
mañana y cerraron a la una de la tarde.
Votaron 40 personas. Edgar González
recibió 16 votos, John Nande 7 y Bill
García 17. Se fueron a una segunda ronda
(solicitada anteriormente por García en
caso de que el ganador no obtuviera
mayoría absoluta).
Nande decidió apoyar a Edgar
González. Los candidatos hicieron los
últimos discursos.
"Hice hincapié en el carácter
de mi rival, quien me hablaba a media noche para
decirme que me odiaba", dice González. Al
final del recuento, él había
ganado.
Congreso Estatal
En el Congreso Estatal de Virginia hay cien
delegados. Tienen libertad total de votar, aun
contra su partido -nadie los censurará
por eso-.
Hay republicanos de ideas liberales, hay
demócratas de ideas conservadoras, porque
la independencia ideológica es una de las
características de los congresistas de
Estados Unidos.