Pruebas
de fondo
Todo se queda en
África
Con sendos oros en los diez y cinco mil
metros, todo parece que Kenia volvió a su
racha en las pruebas de fondo.
Agencia
EFE
Las
victorias de Charles Kamathi en diez mil metros
y de Richard Limo en los cinco mil metros
devolvieron la confianza a los fondistas
kenianos después de un lustro de
humillaciones frente a los etíopes.
Los kenianos no ganaban una final
olímpica o mundial de cinco o diez
kilómetros desde Atenas 1997, cuando
Daniel Komen se proclamó campeón
del mundo de cinco mil metros, y en ese
período fue solidificando un complejo de
inferioridad que saltó hecho
añicos en Edmonton.
Nada hacía presagiar tan rotundo
éxito en la pista cuando en la jornada
inaugural del torneo se repetía la
historia. Al final del maratón masculino
llegaron dos atletas para disputar la medalla de
oro. Uno era etíope, Gezahegne Abera, el
otro keniano, Simon Biwott. El desenlace
respondió a la tradición:
Perdió el keniano.
Era la misma historia que en Juegos
Olímpicos o mundiales desde la victoria
de Komen en Atenas. Kenia logró su
último título olímpico de
cinco mil metros en Seúl 1988 con el
sargento John Ngugi, cinco veces campeón
mundial de 'cross'; en los diez mil retrocede
hasta México 1968.
¿Velocidad?
En
campeonatos del mundo Kenia consiguió sus
últimos oros en Atenas 1997, con Komen en
los cinco mil, y Tokio 1991, con Moses Tanui en
los diez mil metros. En el maratón la
última presea dorada llegó con
Douglas Wakihuri, en Roma 1987.
El orgullo keniano no podía soportar
tan largo periodo de sequía y los
dirigentes de la Federación encomendaron
a un técnico experto en velocidad, a
quien llaman "Simba" (El León), para que
puliera el 'esprint' de unos atletas capaces de
soportar e imponer a los demás ritmos
infernales pero que en los últimos metros
se resignaban a ser adelantados por el
etíope de turno.
Haile Gebreselassie, rey del fondo desde hace
ocho años, fue el primer sorprendido
cuando Charles Kamathi osó esperar al
último 200, justo cuando Gebre suele irse
hacia la meta como alma que lleva el diablo,
para batirle en su terreno. "No esperaba un
final así del keniano", confesó el
etíope.
La final de los cinco mil tuvo un desenlace
parecido. El argelino Ali Saidi-Sief fue
obligado por el keniano Sammy Kipketer a
comparecer antes de lo previsto en cabeza y
cuando quiso acelerar de lejos se
encontró con un Richard Limo
velocísimo que le dejó clavado en
los últimos metros.