Martes 3 de julio de 2001


Crónica de un festival exitoso

Al final, 11 bandas salvadoreñas intervinieron en el festival Guanarock 2001. El éxito de las bandas fue tan grande como la cantidad de polvo que se levantó

Alfonso Reyes
El Diario de Hoy

La segunda edición del festival Guanarock tuvo la dicha de ser unos de los eventos salvadoreños del año, ésto gracias a la asistencia de miles de salvadoreños, y el excelente desenvolvimiento de las bandas que hicieron posible esta muestra de rock salvadoreño.

El escenario lo constituía una tarima de un espacio suficiente para el despliegue de una banda de nueve elementos. Este espacio había sido instalado al sur del parqueo del Estadio Cuscatlán.

El evento arrancó con un elemento sorpresa: Pash Pack (grupo reciente cuya propuesta es el power y hard core), cuya intervención resultó de los últimos ajustes del Guanarock 2001.

Posteriormente, las bandas Kndangaz y Al Scamote dieron paso a que la audiencia, ente fundamental de este evento, arrancara en una danza vertiginosa, que se llevaba en cuenta a quienes se encontraban cerca.

Cuando Frigüey ingresó al escenario, el público se había dispersado alrededor de la tarima. Sin embargo, a los pocos minutos de sonar la canción "Vasto Inerte" (tema del primer disco) algunas personas chocaron contra la base del escenario, impulsados por la carga del mosh.

Los próximos sonidos los emitió el grupo de rock nativo, Super Paquito Chac y aunque se detuvo la danza por un momento, se renovó con menos incidencia que la anterior. El éxtasis fue provocado por la composición "Paquito de la Calle", dado que la gente intensificó la danza y la masa que se situó al frente del escenario.

Segunda parte

Luego de un breve descanso, el público retornó al centro de la polvorienta "duela" para continuar a expensas de Los Rosty, el desarrollo del Guanarock. Así, esta descarga de power estimuló al respetable para subir al escenario y lanzarse desde una altura de más de un metro.

Ayutush, séptima banda en abordar el escenario, tuvo un éxito similar al grupo anterior. Esta banda abrió con la canción "Síndrome", luego el desborde de una excelente presentación.

Los Adhesivos, la expresión del ska, punk y reggae, dan un pequeño giro a la orientación del Guanarock con el estilo musical que manejan. El público fue considerablemente sensible a la música que generaron los nueve músicos.

La Pepa sacó de una alforja de plástico, pequeños retazos negros que usaron para cubrir su boca, en representación de los secuestros y la opresión ejercida por la delincuencia en todos los niveles sociales.

A diferencia de las otras bandas, La Pepa resultó con graves inconvenientes: la gente que subió al escenario interrumpió en varias ocasiones el desarrollo de su repertorio, dado que pisaron cables, y pedales para guitarras y voces.

Sin inconvenientes subió Clandestino 10-4, la expresión salvadoreña del "rap & roll". Esta banda introdujo elementos alternativos a su intervención: el payaso clandestino y "San Simón". Muchos espectadores no entendieron el sentido de estos elementos, pero si digerieron perfectamente la música. Entonces el público volvió a la vertiginosa danza.

El final lo marcó Aborígenes. Esta banda tocó por casi 45 minutos, un tiempo en que el polvo se levantó más alto, y la espiral se volvió más intensa, sobre todo con la canción "Vive Aborígenes". Esta banda continuará en el escenario.


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