Domingo 29 de julio de 2001


Las víctimas regresaban a sus hogares
Ebrio provoca dos accidentes en San Salvador

Dos jóvenes automovilistas resultaron gravemente lesionados ayer, cuando el "pick-up" en que se conducían fue embestido por un camión, que era manejado por un ebrio

Oscar Tenorio
El Diario de Hoy

A trasluz, la radiografía no muestra ninguna lesión en el cerebro de Juan Antonio Vargas Cruz. A pesar del fugaz alivio, su estado es deplorable. Inconsciente y con fracturas en las piernas y el tórax, la vitalidad se la arrebató un temerario borracho.

En similar estado de gravedad se encuentra el compañero de Juan Antonio. Ayer, era tratado como un desconocido en la Sala de Urgencias del Hospital Rosales, a donde fueron trasladados luego del accidente, ocurrido en el Bulevar Venezuela, en el sector del barrio Lourdes, en la capital.

Ambos trabajan en la compañía de televisión por cable Amnet. A las 3:15 de la tarde, iban a descansar cuando el bólido, placas PR-5143, se salió del carril en el que corría -de poniente a oriente- y los embistió de frente. El "pick-up", en el que iban los jóvenes, fue arrastrado unos 20 metros, hasta dejarlo encima de una acera.

Del impacto, el "pick-up" fue destruido de la parte delantera y quedó como un papel arrugado. Entre tanto hierro retorcido, Juan Antonio, quien fue asistido por vecinos. Luego de unos cinco minutos lograron sacarlos y llevarlos al hospital.

En tanto, otro grupo de vecinos vapuleaba al conductor del camión, Serafín López Rincán, quien apenas lograba hilvanar una frase y levantar los brazos para defenderse. Al llegar los Policías, lo detuvieron inmediatamente.

Otra colisión

Uno de los más indignados de todos los que allí estaban, era Nelson Orlando Rivas Vásquez. Apenas unos 10 minutos antes, el mismo camión le había destruido su automóvil en la zona del mercado Modelo, en las cercanías del Zoológico Nacional.

"Yo estaba haciendo un alto, cuando sentí el gran golpe en la parte trasera de mi carro. El camionero nos arrastró como unos cinco metros hasta que nos sacó de la calle. Pero el hombre no se detuvo; al contrario, aceleró. Una señora que iba pasando en su carro me ayudó a seguirlo y mire lo que vino a hacer".

Dos horas después del accidente, a las 5:15 de la tarde, Juan Antonio y su compañero fueron trasladados a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), mientras una de sus familiares, acongojada, hablaba por teléfono a quien podía, para pedirles que oraran por las víctimas. Los diagnósticos de sus estados de salud, por el momento, son reservados. Habrá que esperar.

A unas cuatro cuadras del lugar de la colisión, Serafín López se tambaleaba de un lado a otro en una banca de la delegación policial. Totalmente embrutecido, sudoroso y con un pie descalzo, decía una y otra vez que "no había hecho nada", cuando su paso por las calles del sur de la capital fue tan trágico como una balacera.


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