Las
víctimas regresaban a sus hogares
Ebrio provoca dos
accidentes en San Salvador
Dos jóvenes automovilistas
resultaron gravemente lesionados ayer, cuando el
"pick-up" en que se conducían fue
embestido por un camión, que era manejado
por un ebrio
- Oscar
Tenorio
- El Diario
de Hoy
A
trasluz, la radiografía no muestra
ninguna lesión en el cerebro de Juan
Antonio Vargas Cruz. A pesar del fugaz alivio,
su estado es deplorable. Inconsciente y con
fracturas en las piernas y el tórax, la
vitalidad se la arrebató un temerario
borracho.
En similar estado de gravedad se encuentra el
compañero de Juan Antonio. Ayer, era
tratado como un desconocido en la Sala de
Urgencias del Hospital Rosales, a donde fueron
trasladados luego del accidente, ocurrido en el
Bulevar Venezuela, en el sector del barrio
Lourdes, en la capital.
Ambos trabajan en la compañía
de televisión por cable Amnet. A las 3:15
de la tarde, iban a descansar cuando el
bólido, placas PR-5143, se salió
del carril en el que corría -de poniente
a oriente- y los embistió de frente. El
"pick-up", en el que iban los jóvenes,
fue arrastrado unos 20 metros, hasta dejarlo
encima de una acera.
Del impacto, el "pick-up" fue destruido de la
parte delantera y quedó como un papel
arrugado. Entre tanto hierro retorcido, Juan
Antonio, quien fue asistido por vecinos. Luego
de unos cinco minutos lograron sacarlos y
llevarlos al hospital.
En tanto, otro grupo de vecinos vapuleaba al
conductor del camión, Serafín
López Rincán, quien apenas lograba
hilvanar una frase y levantar los brazos para
defenderse. Al llegar los Policías, lo
detuvieron inmediatamente.
Otra colisión
Uno de los más indignados de todos los
que allí estaban, era Nelson Orlando
Rivas Vásquez. Apenas unos 10 minutos
antes, el mismo camión le había
destruido su automóvil en la zona del
mercado Modelo, en las cercanías del
Zoológico Nacional.
"Yo estaba haciendo un alto, cuando
sentí el gran golpe en la parte trasera
de mi carro. El camionero nos arrastró
como unos cinco metros hasta que nos sacó
de la calle. Pero el hombre no se detuvo; al
contrario, aceleró. Una señora que
iba pasando en su carro me ayudó a
seguirlo y mire lo que vino a hacer".
Dos horas después del accidente, a las
5:15 de la tarde, Juan Antonio y su
compañero fueron trasladados a la Unidad
de Cuidados Intensivos (UCI), mientras una de
sus familiares, acongojada, hablaba por
teléfono a quien podía, para
pedirles que oraran por las víctimas. Los
diagnósticos de sus estados de salud, por
el momento, son reservados. Habrá que
esperar.
A unas cuatro cuadras del lugar de la
colisión, Serafín López se
tambaleaba de un lado a otro en una banca de la
delegación policial. Totalmente
embrutecido, sudoroso y con un pie descalzo,
decía una y otra vez que "no había
hecho nada", cuando su paso por las calles del
sur de la capital fue tan trágico como
una balacera.