Totopostes y
"tustacas" de los Martínez
El matrimonio formado por doña
Francisca y don José Martínez, de
69 y 74 años ha dedicado casi toda su
vida a trabajar en el oficio de la
panadería, elaborando los conocidos
totopostes y las "tustacas".
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Julio César
Avilés
La
señora Francisca Pacheco de
Martínez empezó a laborar en el
oficio de la panadería en 1946, junto a
su anciana madre, quien trabajaba en esa
época en una de las primeras
panaderías que existían en la
ciudad de Chinameca, en el departamento de San
Miguel.
A partir de entonces nunca ha dejado esa
actividad, con la que ha logrado darle
alimentación, vestuario y una carrera
profesional a sus nueve hijos.
En su trabajo conoció a don
José Martínez, quien se
convertiría en su esposo y en el
compañero inseparable de trabajo.
"Nosotros hemos trabajado toda la vida junto
a mi esposo elaborando pan de diferente clase,
además de uno de los platillos preferidos
por los habitantes de la zona oriental,
conocidos como los totopostes y las "tustacas",
afirma doña Francisca, quien junto a su
compañero de vida se gana la vida con ese
oficio.
Costumbre familiar
Los nueve hijos del matrimonio
Martínez, entre hombres y mujeres, pueden
elaborar las "tustacas" y los totopostes; sin
embargo, en la actualidad solo una de ellas
ayuda a la pareja de ancianos en sus labores
diarias.
"Todos mis hijos han sacado sus carreras y
ahora solo una hija que es maestra nos ayuda en
sus ratos libres; además hay una nieta
que también se ha dedicado a este
oficio", dice el señor
Martínez.
En
sus inicios, la producción de este tipo
de pan era limitada, ya que solamente
cocían seis libras de maíz, debido
a que les costaba vender el producto porque les
quedaban muy duras o porosos, afirma doña
Francisca.
En esa época el precio de las
"tustacas" y los totopostes era de dos piezas de
pan por un centavo, mientras que ahora se
comercializan a seis por un colón.
A pesar de los primeros inconvenientes, poco
a poco los esposos Martínez fueron
perfeccionando el producto y lograron
incrementar el número de clientes. Desde
esa época, la rutina de doña
Francisca y don José se mantiene
constante.
Esta inicia a las tres de la mañana,
cuando llevan el maíz al molino; luego, a
las 4:30 empieza el proceso de preparar y amasar
la masa. A las 10 de la mañana le dan
forma a los totopostes y a las "tustacas".
Posteriormente don José se encarga de
preparar el horno para meterlos a cocinar por
espacio de dos a tres horas, para luego
depositarlos en bolsas plásticas y
venderlos a las personas que gustan deleitarse
con este plato típico de la región
oriental.
En la zona de Chinameca, según la
señora de Martínez, en la
actualidad solo quedan unas cuatro personas que
se dedican a fabricar estos bocadillos, por lo
que muchos turistas extranjeros los visitan para
realizar encargos especiales.
"Aquí no hay ningún secreto en
la elaboración de nuestro producto. Solo
es necesario ponerle muchas ganas y
dedicación a las tareas que se realizan",
dice el señor Martínez.
Una receta simple
Maíz, manteca, margarina, sal y dulce
de atado son los ingredientes que se utilizan en
la fabricación de estos bocadillos
típicos de oriente.
Luego
de cocinar el maíz, de molerlo y de
preparar la masa se le da forma con las manos y
está lista para ser cocinada en un horno
artesanal, en el que reciben fuego hasta por
tres horas.
Al final, cuando el producto está
terminado se procede a embolsarlo, para ser
vendido a las personas que buscan disfrutar de
los tradicionales totopostes y "tustacas" de la
familia Martínez.
Si se da alguna vuelta por el oriente del
país y quiere comer esta comida
tradicional, no olvide visitar la casa de la
familia Martínez, ubicada en la Plazuela
de los Amates, casa número 56, en la
ciudad de Chinameca, en donde con mucho gusto le
atenderán sus propietarios.