El Alcalde
fajador
Marvin
Galeas
E-mail:
marvin@telemovil.com
Que
el Dr. Fabio Castillo le haga desplantes a los
periodistas no es noticia. Que el Sr. Shafick
Handal se enoje con los reporteros tampoco
sorprende. A estas alturas del campeonato ambas
actitudes tienen ya el aburrimiento de lo
predecible. Lo que resulta novedoso es que el
alcalde de San Salvador, Dr. Héctor
Silva, asuma ante la prensa un desconocido
perfil de fajador. Novedoso porque el Alcalde se
ha fabricado una fama de moderado, cortés
y prudente. Y, en buena medida, es esa
percepción la que lo ha encumbrado a las
alturas políticas.
El martes pasado en el programa Frente a
Frente el Alcalde comenzó retando al
entrevistador y cuestionando "palabra por
palabra" sus preguntas. Esa entrada de fajador
provocó que toda la entrevista
transcurriera en un ambiente tenso, poco
propicio para la libre fluidez de las ideas.
Creo no equivocarme al afirmar que la inicial
actitud del Alcalde sorprendió a los
televidentes. Sobre todo porque desde siempre el
perfil de la entrevista matutina de TCS (la haga
Ricardo, Moisés o Eduardo) se ha
caracterizado por su formato caballeroso y
amigable, algunos incluso dicen que demasiado.
Uno espera que un entrevistador facilite, con
habilidad, que el televidente conozca lo mejor
posible las ideas y argumentos de la
personalidad invitada. Por el otro lado, uno
espera que la susodicha personalidad, sobre todo
si es un político educado y culto,
responda con claridad y precisión a las
preguntas. Los "sets" de entrevistas televisivas
serias no son un "ring" y menos un
patíbulo, como parecen verlo muchos
políticos y no pocos periodistas.
La entrevista periodística seria no es
una competencia de ególatras. Tal formato
es propio del amarillo Show de Cristina o de
algunos programas que se realizan por estos
lares. La entrevista seria lo que busca es el
diálogo, apasionado y controversial si se
quiere, pero no el espectáculo barato.
Obviamente para que se produzca ese
diálogo colaboran tanto el entrevistador
como el entrevistado. De la entrevista del
martes esperábamos más ideas y
argumentos y menos confrontación y
arrogancia.
Hay un segundo ángulo en este tema:
algunos políticos viven aferrados a la
obtusa idea de que son los medios de
comunicación y los periodistas los que
nos inventamos los problemas y desmadres
internos que sufren los partidos. Por ejemplo al
Alcalde, potencial candidato a presidente por el
FMLN, le incomodó que se le preguntara
sobre las amenazas de expulsión que
penden sobre las cabezas de los renovadores.
Tales amenazas, ¿la inventaron los medios?
¿Tuvimos los salvadoreños un mal
sueño colectivo? Todas estas semanas
hemos venido escuchando de viva voz de los
protagonistas frases como: "Los ortodoxos son
una secta", "Si no les gusta que se vayan",
"Denunciamos el terrorismo ideológico",
"Le están haciendo el juego a la
derecha".
La ensalada es variada y rica en adjetivos.
La amenaza de expulsión se puso de moda
desde que Facundo Guardado
acompañó a una delegación
oficial a España. Nadie se inventó
nada. Una cosa es inventarse los hechos (lo cual
es chambre) y otra es publicar los hechos (lo
cual es periodismo).
Hay una tercera y preocupante arista en este
tema: la natural fobia de los intolerantes (de
izquierda y derecha) a la prensa libre. Esa
fobia explica el deseo de controlar a los
medios. En el ideario de la llamada Corriente
Socialista Revolucionaria, una de las fuerzas
políticas más intolerantes, los
medios que deben existir son aquellos que
reproducen las "verdades" y consignas del
partido. Los que no se someten a ese esquema
deben ser acallados. Hay que recordar que los
medios de comunicación en Cuba
están férreamente controlados por
"los cuadros del partido". Tales "cuadros de
partido" suelen ser oscuros sujetos mediocres,
cuya única habilidad es vivirle lamiendo
las botas al todopoderoso comandante en
jefe.
Por ello es que no sorprenden los desplantes
de Fabio Castillo y Schafick Handal. Al fin y al
cabo ellos son comunistas que sueñan con
cosas como el Granma y Radio Habana Cuba. Pero
es el caso que el Dr. Silva ha dicho en varias
ocasiones que no es comunista. Además, su
manera de ser ha sido la de un estilista y no de
un fajador, para hablar en términos
boxísticos, que viene muy al caso.
El Alcalde, como es evidente, se ha estado
acercado a los ortos. Es completamente
entendible que lo haga en el marco de una fina
estrategia política para afianzar su muy
posible candidatura presidencial. No hay que
olvidar que los ortos tienen la sartén
por el mango. Se entiende, digo, el
acercamiento. Lo que no se comprende es que se
copie el estilo, sobre todo el de un Handal o un
Castillo, que no son precisamente un modelo de
relaciones públicas.