Jueves 26 de julio de 2001


El Alcalde fajador
Marvin Galeas

E-mail: marvin@telemovil.com

Que el Dr. Fabio Castillo le haga desplantes a los periodistas no es noticia. Que el Sr. Shafick Handal se enoje con los reporteros tampoco sorprende. A estas alturas del campeonato ambas actitudes tienen ya el aburrimiento de lo predecible. Lo que resulta novedoso es que el alcalde de San Salvador, Dr. Héctor Silva, asuma ante la prensa un desconocido perfil de fajador. Novedoso porque el Alcalde se ha fabricado una fama de moderado, cortés y prudente. Y, en buena medida, es esa percepción la que lo ha encumbrado a las alturas políticas.

El martes pasado en el programa Frente a Frente el Alcalde comenzó retando al entrevistador y cuestionando "palabra por palabra" sus preguntas. Esa entrada de fajador provocó que toda la entrevista transcurriera en un ambiente tenso, poco propicio para la libre fluidez de las ideas. Creo no equivocarme al afirmar que la inicial actitud del Alcalde sorprendió a los televidentes. Sobre todo porque desde siempre el perfil de la entrevista matutina de TCS (la haga Ricardo, Moisés o Eduardo) se ha caracterizado por su formato caballeroso y amigable, algunos incluso dicen que demasiado. Uno espera que un entrevistador facilite, con habilidad, que el televidente conozca lo mejor posible las ideas y argumentos de la personalidad invitada. Por el otro lado, uno espera que la susodicha personalidad, sobre todo si es un político educado y culto, responda con claridad y precisión a las preguntas. Los "sets" de entrevistas televisivas serias no son un "ring" y menos un patíbulo, como parecen verlo muchos políticos y no pocos periodistas.

La entrevista periodística seria no es una competencia de ególatras. Tal formato es propio del amarillo Show de Cristina o de algunos programas que se realizan por estos lares. La entrevista seria lo que busca es el diálogo, apasionado y controversial si se quiere, pero no el espectáculo barato. Obviamente para que se produzca ese diálogo colaboran tanto el entrevistador como el entrevistado. De la entrevista del martes esperábamos más ideas y argumentos y menos confrontación y arrogancia.

Hay un segundo ángulo en este tema: algunos políticos viven aferrados a la obtusa idea de que son los medios de comunicación y los periodistas los que nos inventamos los problemas y desmadres internos que sufren los partidos. Por ejemplo al Alcalde, potencial candidato a presidente por el FMLN, le incomodó que se le preguntara sobre las amenazas de expulsión que penden sobre las cabezas de los renovadores. Tales amenazas, ¿la inventaron los medios? ¿Tuvimos los salvadoreños un mal sueño colectivo? Todas estas semanas hemos venido escuchando de viva voz de los protagonistas frases como: "Los ortodoxos son una secta", "Si no les gusta que se vayan", "Denunciamos el terrorismo ideológico", "Le están haciendo el juego a la derecha".

La ensalada es variada y rica en adjetivos. La amenaza de expulsión se puso de moda desde que Facundo Guardado acompañó a una delegación oficial a España. Nadie se inventó nada. Una cosa es inventarse los hechos (lo cual es chambre) y otra es publicar los hechos (lo cual es periodismo).

Hay una tercera y preocupante arista en este tema: la natural fobia de los intolerantes (de izquierda y derecha) a la prensa libre. Esa fobia explica el deseo de controlar a los medios. En el ideario de la llamada Corriente Socialista Revolucionaria, una de las fuerzas políticas más intolerantes, los medios que deben existir son aquellos que reproducen las "verdades" y consignas del partido. Los que no se someten a ese esquema deben ser acallados. Hay que recordar que los medios de comunicación en Cuba están férreamente controlados por "los cuadros del partido". Tales "cuadros de partido" suelen ser oscuros sujetos mediocres, cuya única habilidad es vivirle lamiendo las botas al todopoderoso comandante en jefe.

Por ello es que no sorprenden los desplantes de Fabio Castillo y Schafick Handal. Al fin y al cabo ellos son comunistas que sueñan con cosas como el Granma y Radio Habana Cuba. Pero es el caso que el Dr. Silva ha dicho en varias ocasiones que no es comunista. Además, su manera de ser ha sido la de un estilista y no de un fajador, para hablar en términos boxísticos, que viene muy al caso.

El Alcalde, como es evidente, se ha estado acercado a los ortos. Es completamente entendible que lo haga en el marco de una fina estrategia política para afianzar su muy posible candidatura presidencial. No hay que olvidar que los ortos tienen la sartén por el mango. Se entiende, digo, el acercamiento. Lo que no se comprende es que se copie el estilo, sobre todo el de un Handal o un Castillo, que no son precisamente un modelo de relaciones públicas.


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