Domingo 22 de julio de 2001



























Evangelio para domingo
San Lucas 10, 38-42

Una sola cosa necesaria

Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra.

Mientras tanto, Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento, Marta se acercó a Jesús y le dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude".

Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada".

Comentario

Jesús: la mejor parte

"Escuchaba su palabra..."

Este breve pasaje del Evangelio de Lucas nos presenta a dos hermanas: Marta y María. Ambas cumplen un servicio de acogida del huésped, a su modo; pero Jesús resalta a quien, dejando todas las ocupaciones, se sienta a escuchar atentamente su Palabra...

¡Interesarse por lo que una persona tiene que decir es también una manera de acogerla!

"Te preocupas y agitas por muchas cosas..."

Marta, con confianza de amiga, hace a Jesús un cierto reproche. Pero, "afectuosamente &emdash;la repetición de su nombre lo prueba&emdash; el Señor le critica más bien estar prisionera de lo que ella considera su papel propio de mujer y dueña de casa". ¡Jesús la llama a que rompa con esa concepción!

Jesús es sensible a sus atenciones, pero le hace ver que no debe afanarse indefinidamente en esas tareas. Como mujer tiene derecho también a otras preocupaciones.

"...No sabía Marta que Dios no viene en sus visitas ni sólo ni primariamente para recibir algo de nosotros, sino ante todo para colmar de sus bienes".

"María ha elegido la parte buena..."

"Pocas cosas son necesarias...". María, en cambio, pasa de la intimidad de la casa a la intimidad del corazón. De otra manera fácilmente puede distraerse de lo más importante. María ha escogido "la parte buena": escuchar la Palabra del Señor, ser testigo de ella...

¡No basta, por tanto, recibir a Jesús en casa; es necesario recibirlo en el corazón!

"Y nosotros..."

En la figura de María a los pies de Jesús y en la de Marta ocupada en mil cosas sin tiempo para más podemos ver nuestra vida. Cada uno lleva dentro una Marta y una María. Si a lo largo de la semana es Marta la que habla, al menos una vez a la semana debe quedar tiempo a María para escuchar en paz la Palabra del Señor...

Es importante a veces ejercer el servicio de la recepción gozosa a ejemplo de Marta, pero aún más importante es acoger su Palabra en nuestro corazón como lo hace María...

Intentemos ser excelentes anfitriones, invitemos a Jesús a nuestra casa. Dejemos por un instante los ajetreos cotidianos y pongámonos a sus pies para escuchar activamente su Palabra.

Jesús es la mejor parte, por eso tenemos que ser dóciles a su Palabra, darle el justo valor a su presencia; Él no puede pasar inadvertido... Es "lo único necesario". Porque el que no lo escucha, tampoco está dispuesto a dejarse llenar por Él...

Sixto Alfonso Flores, Sdb





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