Domingo 22 de julio de 2001


Violencia en Génova

Varias ciudades europeas fueron escenario ayer de actos de protesta a raíz de la muerte de un manifestante contra la cumbre del Grupo de los Ocho. Algunos grupos protestaron en las calles y fueron dispersados por la policía

GENOVA, ITALIA
REUTERS.-

Miles de manifestantes lucharon ayer, por segundo día, en las calles con la policía italiana en la cumbre de Génova, donde los líderes de Estados Unidos y Europa celebran la cumbre de los países del G-8.

Líderes, estrellas de rock y los organizadores de las protestas emitieron sendos llamados a la calma después del violento primer día de actividades del viernes.

A pesar de sus llamados, estallaron nuevos incidentes mientras grupos de activistas incendiaban automóviles y tiendas, destrozaban vitrinas y lanzaban piedras contra la policía, la que respondió disparando bombas de gas lacrimógeno.

La violencia fue más diluida que el viernes, cuando la policía paramilitar de carabineros mató a un joven manifestante italiano.

Organizaciones que promueven la ecología y la tolerancia racial convocaron marchas de duelo el sábado a la noche en las ciudades alemanas de Bonn y Munich.

Fuentes policiales dijeron que hasta 100.000 personas participaron en las manifestaciones del sábado.

Agregaron que el problema principal fue causado por varios miles de anarquistas que se separaron del grupo principal y al caer la noche eran el único grupo que seguía en las calles.

Las autoridades informaron que 70 personas resultaron heridas en los choques ocurridos durante el día, cifra bastante inferior a la de 184 que hubo el viernes, cuando los incidentes dejaron partes de Génova salpicadas de trozos de cristal y coches quemados.

Reacción de líderes

El presidente francés Jacques Chirac dijo que los líderes mundiales todavía estaban "traumatizados" por la violencia y que necesitaban tomar en cuenta las opiniones de los manifestantes.

"Los funcionarios electos de nuestros países tienen que considerar los problemas que han traído a decenas de miles de nuestros compatriotas, principalmente de los países europeos, a protestar", dijo Chirac después de una reunión con el presidente estadounidense George W. Bush.

El primer ministro canadiense Jean Chrétien expresó por su parte que tenía que haber delegaciones menos numerosas que las de la reunión de Génova, donde los participantes suman miles.

"Hay demasiada gente", declaró a periodistas.

El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Renato Ruggiero, informó que el punto más espinudo ante los líderes era el medio ambiente, donde Bush y sus socios europeos no pudieron conciliar sus posiciones sobre el acuerdo de Kyoto sobre la reducción del calentamiento global.

"Hablaron sobre el tema esta mañana... y todavía parecía que Europa estaba pensando en una forma y Estados Unidos otra", dijo Ruggiero.


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