Violencia en
Génova
Varias ciudades europeas fueron escenario
ayer de actos de protesta a raíz de la
muerte de un manifestante contra la cumbre del
Grupo de los Ocho. Algunos grupos protestaron en
las calles y fueron dispersados por la
policía
- GENOVA,
ITALIA
- REUTERS.-
Miles
de manifestantes lucharon ayer, por segundo
día, en las calles con la policía
italiana en la cumbre de Génova, donde
los líderes de Estados Unidos y Europa
celebran la cumbre de los países del
G-8.
Líderes, estrellas de rock y los
organizadores de las protestas emitieron sendos
llamados a la calma después del violento
primer día de actividades del
viernes.
A pesar de sus llamados, estallaron nuevos
incidentes mientras grupos de activistas
incendiaban automóviles y tiendas,
destrozaban vitrinas y lanzaban piedras contra
la policía, la que respondió
disparando bombas de gas lacrimógeno.
La violencia fue más diluida que el
viernes, cuando la policía paramilitar de
carabineros mató a un joven manifestante
italiano.
Organizaciones que promueven la
ecología y la tolerancia racial
convocaron marchas de duelo el sábado a
la noche en las ciudades alemanas de Bonn y
Munich.
Fuentes policiales dijeron que hasta 100.000
personas participaron en las manifestaciones del
sábado.
Agregaron que el problema principal fue
causado por varios miles de anarquistas que se
separaron del grupo principal y al caer la noche
eran el único grupo que seguía en
las calles.
Las autoridades informaron que 70 personas
resultaron heridas en los choques ocurridos
durante el día, cifra bastante inferior a
la de 184 que hubo el viernes, cuando los
incidentes dejaron partes de Génova
salpicadas de trozos de cristal y coches
quemados.
Reacción de líderes
El presidente francés Jacques Chirac
dijo que los líderes mundiales
todavía estaban "traumatizados" por la
violencia y que necesitaban tomar en cuenta las
opiniones de los manifestantes.
"Los funcionarios electos de nuestros
países tienen que considerar los
problemas que han traído a decenas de
miles de nuestros compatriotas, principalmente
de los países europeos, a protestar",
dijo Chirac después de una reunión
con el presidente estadounidense George W.
Bush.
El primer ministro canadiense Jean
Chrétien expresó por su parte que
tenía que haber delegaciones menos
numerosas que las de la reunión de
Génova, donde los participantes suman
miles.
"Hay demasiada gente", declaró a
periodistas.
El ministro de Relaciones Exteriores
italiano, Renato Ruggiero, informó que el
punto más espinudo ante los
líderes era el medio ambiente, donde Bush
y sus socios europeos no pudieron conciliar sus
posiciones sobre el acuerdo de Kyoto sobre la
reducción del calentamiento global.
"Hablaron sobre el tema esta mañana...
y todavía parecía que Europa
estaba pensando en una forma y Estados Unidos
otra", dijo Ruggiero.