De
actualidad.
Retos éticos en
la era de la globalización
Teresa
Guevara de López
Los
ojos del mundo están en este momento en
Génova, donde tiene lugar la Cumbre G-8
que hace a los habitantes del primer mundo
protestar como lo hacen los del tercero, contra
la globalización y las multinacionales.
El título de este artículo fue el
tema del simposio organizado en Barcelona del 3
al 6 de julio, en el IESE, de la Universidad de
Navarra, al que asistieron más de cien
profesores de importantes universidades de todo
el planeta, que junto a un selecto grupo de
empresarios compartieron inquietudes y
experiencias para lograr hacer de este mundo un
sitio más humano. En muchas de las
intervenciones los planteamientos de la
Encíclica Centesimus Annus, escrita por
Juan Pablo II hace diez años, sirvieron
como un marco de referencia para analizar los
retos que trae consigo esta nueva era para el
mundo.
El Dr. Prakash Sethi, Director
Académico de Programas Ejecutivos de
Zicklin School of Business de la City University
of New York, puso en evidencia la necesidad de
códigos de conducta para empresas
multinacionales en naciones en vías de
desarrollo, al analizar los resultados actuales:
el comercio entre EE.UU. y China se ha
multiplicado por 6 en los últimos 10
años y las inversiones norte americanas
en ese país han pasado de 32 a 56
millardos de dólares, mientras que los
avances en el desarrollo de las instituciones
democráticas y el crecimiento
económico de China distan mucho de estar
en la misma proporción. Las
multinacionales sostienen que acatan
estrictamente todas las leyes y normas de los
países donde trabajan y que actúan
responsablemente, pero muchas veces los hechos
indican lo contrario, especialmente con
relación a la legislación laboral,
el medio ambiente y las normas sobre higiene y
seguridad. Aunque generen más puestos de
trabajo y mejores condiciones de vida que las
previamente imperantes en dichos países,
también es cierto que los trabajadores
pueden no tener otra alternativa que aceptar
cualquier salario que les ofrezcan con tal de
tener un empleo. La marcada diferencia entre el
salario hora de un trabajador de una
multinacional en su país de origen y el
de los países donde éstas operan
es abismal.
El Prof. Pat Utomi, ex director gerente de
Volkswagen en Nigeria y director
académico de Lagos Business School afirma
que el impacto de la tecnología en el
entorno laboral y las exigencias de la
globalización se manifiestan con
más intensidad en las economías
del tercer mundo y amenazan con destruir el
respeto por la dignidad de la persona, los
valores familiares y el espíritu de
servicio. Insiste en que el establecimiento de
valores cristianos y la humanización de
las empresas puede ser el reto de nuestra era.
En este momento crucial en que se están
impulsando notables mejoras de productividad y
producción a gran escala en bienes y
servicios, debemos identificar los conflictos
personales de muchos individuos para encontrar
sentido en un mundo que plantea cada vez
más dificultades para lograr la
autorrealización.
El Dr. Bernardo Villegas, director de la
Escuela de Economía Política de la
Universidad de Asia y del Pacífico, en
Manila, explicó cómo los
empresarios filipinos, conscientes de la
capacidad que tienen para ayudar a sus
respectivas comunidades y en colaboración
estrecha con organismos oficiales y apoyados por
organizaciones extranjeras, han promovido
programas tendientes a erradicar la pobreza,
entre los cuales vale destacar: 1)
Educación básica y
formación técnica, creando
escuelas técnicas según el sistema
"dual vocational", perfeccionado por los
alemanes y "family farms" creando escuelas
rurales para los hijos de los campesinos,
siguiendo modelos franceses y españoles.
2) Microcrédito para los pobres
según el modelo Grameen desarrollado por
Muhammad Yunus, economista de Bangladesh,
apoyados por ONG alemanas y españolas
mediante programas para mejorar los
conocimientos de gestión de
pequeños empresarios, especialmente
mujeres que constituyen más del 90% de
los receptores de los microcréditos. 3)
Vivienda social para los pobres aportando
soluciones creativas en financiación,
tecnología y materiales de
construcción. 4) Programas de salud y
nutrición enfocados hacia los
niños, especialmente los de la calle, en
la que participan numerosos estudiantes
universitarios como trabajo de voluntariado.
Punto determinante en la mayoría de las
participaciones fue cómo la
búsqueda de la excelencia en las
organizaciones ha inspirado declaraciones de
visión y valores fundamentales, tanto de
amistad en el trabajo como de compromiso con la
familia, para impulsar una cultura empresarial
ganadora. Un futuro sostenible de creciente
productividad debe, por tanto, prestar
atención a los valores cristianos que
fomentan la familia y la amistad como una forma
de reforzar el trabajo. Un reto ambicioso que
puede ser asumido por los empresarios
salvadoreños.