Domingo 22 de julio de 2001


Seamos responsables
Los tres sobres
Pedro Roque*

Oyendo la radio el pasado miércoles por la mañana, escuché que llamó por teléfono un grupo de ex alumnos de un Instituto Nacional, quejándose de que aún no habían recibido los títulos de bachiller correspondientes al año pasado.

El locutor llamó telefónicamente al Director del Instituto para preguntarle sobre el asunto, quien le respondió amablemente, que evidentemente los alumnos aún no habían recibido sus títulos, pero sí las notas, que son lo que necesitan para el ingreso en la universidad. Además, dijo el Director, que tiene dificultades con la papelería y que son los problemas de la administración anterior, ya que él sólo tiene cinco meses en el cargo y que en cinco meses no se pueden arreglar los problemas de los últimos quince años…

Al oír esta conversación inmediatamente me acordé del cuento de "Los tres sobres". Resulta que el director de una empresa que había sido sustituido, le dijo al que lo sustituía en su conversación de despedida, que en la gaveta derecha del escritorio le dejaba tres sobres numerados del uno al tres. También le explicó, que cuando viniera la primera avalancha de problemas, reclamaciones de los clientes, los proveedores y las preguntas de la junta directiva sobre qué es lo que sucede, que abriera el sobre número uno y que ahí encontraría la respuesta. Cuando después de algunos meses viniera la segunda avalancha que la buscara en el sobre número dos y más adelante, cuando se presentara la tercera, que abriera el tercer sobre.

Y así... llegada la primera ola de dificultades y teniendo que ir a explicar a la junta directiva qué sucede, se acordó de las recomendaciones de su antecesor y abrió el primer sobre: evidentemente, en la hoja dentro del sobre estaba la respuesta que decía "Dile a la junta directiva que todos estos problemas son las consecuencias de la mala administración de tu antecesor".

Después de algunos meses, que las cuentas seguían sin cuadrar, cuando se presentó el siguiente alud de problema e insatisfacciones y nuevamente el director fue llamado por la junta directiva, se acordó de su antecesor y fue en busca del segundo sobre. La nota que encontró decía: "Explícales que los cambios que estás introduciendo aún no han dado los resultados esperados, pero que en un plazo razonable, cuando las aguas vuelvan a su cauce, los verán"...

Como la situación no mejoró, la junta directiva después de algunos meses llamó nuevamente al director para que explicara la situación, este se volvió a acordar de su antecesor y abrió el tercer sobre donde encontró la siguiente recomendación: "Ahora dimite y escribe otros tres sobres para tu sucesor".

Oyendo al Director del Instituto, quien que me motivó este artículo, con todos mis respetos y consideraciones me permito recomendarle a él y a otros que recientemente han sido nombrados o asignados en nuevos cargos en las empresas privadas o instituciones del gobierno, que asuman los problemas, debilidades y fortalezas ligadas a sus nuevas responsabilidades como propias, pues por eso es que quien tiene la potestad de hacerlo los ha nombrado, confiando en que harán las cosas bien o mejor que el anterior.

Por consideración a sus clientes o a los ciudadanos, no se aferren a la estrategia y táctica de los tres sobres, pues el final de su caso puede ser, "irse o que lo vayan" sin haber aportado nada y quedar en la historia del lugar, como uno más que pasó por el cargo, sin hacer, ni dejar hacer...

De forma más generalizada, mi recomendación para quienes se encuentran en el tramo entre el primero y el segundo sobre y sienten que no van a poder con las responsabilidades que les han encargado, es que mejor valientemente lo discutan con sus jefes o soliciten ayuda especializada, pues implantar cambios voluntariosos pero poco prácticos puede resultar muy caro. Y si usted se encuentra ya en el tramo entre el segundo y el tercer sobre, haga un análisis valiente de si los cambios que está introduciendo son los que de verdad hacen falta. Tenga en cuenta que cada cambio que introduzca generará conductas diferentes a las establecidas y conocidas, tanto en los clientes, como en los empleados. Lo razonable en este caso, siempre y cuando esté seguro que lo que hace es lo correcto, es prepararse para dar respuestas amables y contundentes sobre lo que va a cambiar y de su forma de dirigir y gerenciar.

Independientemente que las cosas cuando uno acepta un nuevo reto, nunca son ni están como quisiéramos, yo siempre he pensado y actuado cuando he asumido un nuevo cargo y ahora, como consultor cuando entramos a una empresa con mi equipo, que los problemas por resolver son consecuencia de decisiones anteriores que seguramente tuvieron un lado bueno; que son los problemas que debo resolver, que para que los resuelva es que me han contratado y que mirar hacia atrás solamente será bueno, para buscar las causas de los problemas y concluir las soluciones oportunas en el presente y en el futuro. Siempre pienso que quienes dirigieron antes, lo hicieron con buena voluntad y que si no consiguieron lo que se propusieron, no fue porque no quisieron, sino por efectos o causas ajenas a su voluntad que no pudieron superar. Esta es la razón por la cual los presidentes o las juntas directivas cambian a los directores y gerentes.

Conclusión: echar la culpa al antecesor de los problemas que usted tiene que resolver, sólo desprestigia al sucesor y a quien lo puso.

Mejor póngase a trabajar en serio desde el principio, con una visión acertada sobre la dirección en que debe conducir la empresa, implantando sistemas robustos y cambios razonables que mejoren la calidad, la productividad y la rentabilidad, pero como consecuencia de cambios razonables en la organización y la reorientación de la conducta de la gente que trabaja para la empresa. ¿Qué piensa usted al respecto?


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