Domingo 22 de julio de 2001


El rey de la velocidad

La respiración se pierde por diez u once segundos. En la pista, ocho hombres esperan demostrar ser los más rápidos de la región. Sólo uno podrá llevarse el título.

Rodrigo Baires Q.

Los lentes de los fotoperiodistas se fijan en la salida de los cien metros planos. "¿Es la final?", pregunta un locutor de radio al grupo y la respuesta inmediata es un tajante "no". Qué importa, los atletas más veloces de América Central y del Caribe están ahí y los informadores no quieren perderse un solo instante de la competencia.

A nivel masculino, sobresalen la figura del séptimo lugar de los Juegos Olímpicos de Sydney y noveno tiempo mundial de la disciplina, Kim Collins, de San Kitts y Nevis, o del cubano Juan Pita, tercero en el encuentro internacional de atletismo "Memorial Barrientos". Ambos buscan su pase al Campeonato Mundial en Edmonton, Canadá, y saben que no se puede fallar.

Por ello, desde el disparo que marcó el primer 'heat' eliminatorio la gente fijó su mirada en la pista y retuvo la respiración.

Collins obtuvo uns 'modesto' 10.47 segundos en la ronda eliminatoria, 41 segundos más que su mejor marca, mientras Pita se mete en la sexta posición general con 10.62. En los graderíos, los aficionados chapines celebran el 10.7 de su velocista Mario Blanco, posta del relevo 4 x 100 metros planos que participó en Sydney.

A la semifinal clasifican los mejores tres tiempos de cada 'heat' eliminatorio y los mejores cuatro tiempos restantes para sumar los doce semifinalistas.

Silencio y rumores

En la ronda semifinal, la competencia toma su verdadera forma y el nombre de ocho caribeños queda estampado en la siembra de salida.

Pero los pocos aficionados tuvieron que esperar quince minutos para el pistoletazo. La impaciencia se apoderó de Collins, que se mantenía calentando. "No estoy acostumbrado a un clima como este... Generalmente compito con unos 27 o 28 grádos centígrados", comentaría después.

Pero cuando la carrera comenzó, la ansiedad se convirtió en una explosión de adrenalina. Collins tomó la delantera desde el principio y para los últimos diez metros sólo había que frenar: La medalla de oro estaba asegurada con un 'récord' personal de1 0.04 segundos, dos décimas menos que lo hecho en Lausana, Suiza, pocas semanas atrás.

Tres segundos una décima abajo quedó el jamaiquino Julien Dunkley, mientras el bronce fue a manos del trinitano Jacey Harper.

"No fue una carrera difícil, pero toda competencia significa un reto. No me gusta menospreciar a mis contendores ante de una carrera porque no se sabe cuándo alguien va a tener un buen día", comentó dos minutos después de finalizada la carrera.

Proveniente de una pequeño pueblo, San Petters, en la isla de San Kitts y Nevis, en el Caribe, ahora su mayor reto está en Edmontón, Canadá.


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