Sábado 21 de julio de 2001


Ganaron los salvadoreños

De ahora en adelante, existe una verdad: muchos casinos están rodeados de personajes oscuros que deben ser investigados con mayor profundidad

El Diario de Hoy

La decisión del coronel hondureño Leonidas Torres Arias, de reconocer que El Diario de Hoy escribió la verdad, convierte en incontrovertible un hecho: tres casinos salvadoreños están en manos, por lo menos parcialmente, de un hombre al que el Senado de los Estados Unidos lo acusó, formalmente, de participar en actividades del narcotráfico internacional.

Si a eso sumamos las restantes denuncias que se hicieron en Vértice, en el sentido de que otro casino es propiedad de Hans Dieter Thieme, un alemán radicado en Guatemala que fue expulsado de Costa Rica por mantener vínculos con mafiosos de su país, se concluye que los defensores de la legalización de esa actividad están en verdaderos problemas.

A Torres y Thieme se agregaron otras evidencias de que algunas tragaperras para casinos fueron traídas al país por otro tipo de hombres a los que se les vinculó en Nicaragua con el terrorismo corso.

Tratar de legalizar los casinos sin limpiar los que actualmente operan bajo la dirección de hombres con dudosas conductas o sin investigar a los restantes propietarios de casinos, se podría convertir en la mayor paradoja de algunos diputados que mantienen amigos en esos negocios.

La decisión de Torres de reconocer la verdad ante un estrado judicial se convierte en un resorte de quienes creen que la oscuridad de los personajes que rodean los casinos y los problemas morales que provoca el juego en una sociedad son razones suficientes para que los legisladores decidan, de una vez por todas, clausurar esa actividad.

Pero, la resolución tiene otras implicaciones. El abogado defensor del Ing. Enrique Altamirano y del Lic. Lafitte Fernández, Rodolfo Parker, estima que en el proceso penal estaba en juego la responsabilidad de un medio de comunicación y el derecho de los salvadoreños a recibir información veraz.

"Ganó la Libertad de Expresión. Nadie calló a un diario. Ni siquiera las mafias. Además, este es un antecedente importante en la historia de la jurisprudencia salvadoreña", aseguró Parker.

El abogado igualmente estima que El Diario de Hoy cumplió con la misión de contribuir con las instituciones que persiguen la delincuencia organizada, para que inicien las investigaciones correspondientes en contra de las personas involucradas con los casinos.

"Ojalá estas investigaciones pudieran llegar a determinar quiénes son los diputados que pueden estar vinculados con los intereses de los casinos, quiénes están levantando la mano a favor de los casinos. La investigación debería profundizar hasta ahí", aseguró Parker.

El triunfo de la verdad

La denuncia de VÉRTICE sobre los vínculos de los casinos con personajes de oscuros antecedentes y asociación con el crimen organizado, se basó en documentos y testimonios completamente veraces. El sobreseimiento dictado ayer viernes en favor del ingeniero Enrique Altamirano y del licenciado Lafitte Fernández comprueba que todo lo publicado en EL DIARIO DE HOY sobre el caso, responde a la verdad.

No se cometió delito alguno con las publicaciones y, lo decisivo en esto, se cumplió con un alto deber profesional y cívico al alertar a los salvadoreños sobre el historial de los grupos detrás de los casinos. El material recopilado incluyó entrevistas a organismos policiales de otros países, consulta con instituciones de gobierno, búsqueda en archivos y la obtención de documentos del Congreso de los Estados Unidos. En ciertos casos, como las averiguaciones hechas en Honduras, hubo que romper con una muralla de silencio alrededor del pasado de Leonidas Torres Arias, personaje este quien hizo la acusación contra el Director y el Editor de EL DIARIO DE HOY.

El fallo establece un precedente de enorme valor para el ejercicio del periodismo en El Salvador: no se comete delito, sino que se sirve a la verdad y al interés público, al informar y transmitir lo que publicaciones acreditadas y entidades de otros países dicen, exponen o denuncian. En el caso del juego organizado, en EL DIARIO DE HOY y VÉRTICE no podíamos ignorar la experiencia mundial, que relaciona el juego con el crimen organizado, el lavado de dinero, la prostitución y el tráfico de narcóticos. Nuestro aporreado país no necesita más lacras y problemas de los que ya padece.

El fallo debe abrir los ojos al gobierno y a los diputados de la Asamblea Legislativa, respecto a lo que algunos quieren legalizar, contrariando lo que conviene a la gente en esta tierra. Al mismo tiempo, es de esperar que la Fiscalía y la PNC investiguen a fondo lo que efectivamente hacen estos sucios negocios.

La oposición al juego, como a la permisividad respecto a vicios y delincuencia, es una actitud de siempre en EL DIARIO DE HOY. Las veces que en el pasado se intentó legalizar casinos -usualmente enarbolando el pretexto del turismo&emdash;, nosotros nos opusimos, argumentando lo que en el último par de años hemos dicho. Nunca gobierno o municipalidad se atrevió a abrir las puertas a ese flagelo, hasta que lo hizo el ex alcalde Mario Valiente, convencido por Dios sabe qué razones.

Secretos de Torres

Fue el antiguo jefe de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos en Honduras, Tomás Zepeda, quien descubrió las conductas del coronel Leonidas Torres Arias, en ese país.

Y todo lo que descubrió Zepeda se lo trasladó a los miembros de la subcomisión de Narcotráfico y Terrorismo del Senado de los Estados Unidos.

Eso ocurrió en los años ochenta y las autoridades estadounidenses poseían informes comprobados en el sentido de que las aguas hondureñas eran usadas para trasegar drogas. Estas viajaban en barcos mercantes desde Colombia hasta Honduras.

Zepeda también probó, en esa época, que militares hondureños protegían esas operaciones y que cuando les pidió ayuda para interceptar los botes, nunca hicieron nada. Le alegaban que "no tenían combustible".

Zepeda fue enfático: uno de los hombres -dijo- relacionados con el narcotráfico era el coronel Leonidas Torres Arias.

Para reforzar sus acusaciones, al Senado también acudieron otros agentes de la DEA que testificaron sobre las extrañas relaciones de Torres.

Ante las evidencias, los miembros de esa subcomisión del Senado elaboraron un informe final en el que no dejaron dudas sobre los vínculos de Torres detectados en los años ochenta, mientras se desempeñaba como jefe de Inteligencia del Ejército hondureño. Los resultados de la investigación no se publicaron en Honduras. Pero, sí en los principales periódicos de los Estados Unidos. El Diario de Hoy no sólo tuvo acceso a los documentos oficiales del Senado, sino también a las publicaciones hechas por prestigiosos diarios como New York Times, Washington Post, Boston Globe y otros.


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