Ganaron los
salvadoreños
De ahora en adelante, existe una verdad:
muchos casinos están rodeados de
personajes oscuros que deben ser investigados
con mayor profundidad
El Diario de
Hoy
La
decisión del coronel hondureño
Leonidas Torres Arias, de reconocer que El
Diario de Hoy escribió la verdad,
convierte en incontrovertible un hecho: tres
casinos salvadoreños están en
manos, por lo menos parcialmente, de un hombre
al que el Senado de los Estados Unidos lo
acusó, formalmente, de participar en
actividades del narcotráfico
internacional.
Si a eso sumamos las restantes denuncias que
se hicieron en Vértice, en el sentido de
que otro casino es propiedad de Hans Dieter
Thieme, un alemán radicado en Guatemala
que fue expulsado de Costa Rica por mantener
vínculos con mafiosos de su país,
se concluye que los defensores de la
legalización de esa actividad
están en verdaderos problemas.
A Torres y Thieme se agregaron otras
evidencias de que algunas tragaperras para
casinos fueron traídas al país por
otro tipo de hombres a los que se les
vinculó en Nicaragua con el terrorismo
corso.
Tratar de legalizar los casinos sin limpiar
los que actualmente operan bajo la
dirección de hombres con dudosas
conductas o sin investigar a los restantes
propietarios de casinos, se podría
convertir en la mayor paradoja de algunos
diputados que mantienen amigos en esos
negocios.
La decisión de Torres de reconocer la
verdad ante un estrado judicial se convierte en
un resorte de quienes creen que la oscuridad de
los personajes que rodean los casinos y los
problemas morales que provoca el juego en una
sociedad son razones suficientes para que los
legisladores decidan, de una vez por todas,
clausurar esa actividad.
Pero, la resolución tiene otras
implicaciones. El abogado defensor del Ing.
Enrique Altamirano y del Lic. Lafitte
Fernández, Rodolfo Parker, estima que en
el proceso penal estaba en juego la
responsabilidad de un medio de
comunicación y el derecho de los
salvadoreños a recibir información
veraz.
"Ganó la Libertad de Expresión.
Nadie calló a un diario. Ni siquiera las
mafias. Además, este es un antecedente
importante en la historia de la jurisprudencia
salvadoreña", aseguró Parker.
El abogado igualmente estima que El Diario de
Hoy cumplió con la misión de
contribuir con las instituciones que persiguen
la delincuencia organizada, para que inicien las
investigaciones correspondientes en contra de
las personas involucradas con los casinos.
"Ojalá estas investigaciones pudieran
llegar a determinar quiénes son los
diputados que pueden estar vinculados con los
intereses de los casinos, quiénes
están levantando la mano a favor de los
casinos. La investigación debería
profundizar hasta ahí", aseguró
Parker.
El triunfo de la verdad
La
denuncia de VÉRTICE sobre los
vínculos de los casinos con personajes de
oscuros antecedentes y asociación con el
crimen organizado, se basó en documentos
y testimonios completamente veraces. El
sobreseimiento dictado ayer viernes en favor del
ingeniero Enrique Altamirano y del licenciado
Lafitte Fernández comprueba que todo lo
publicado en EL DIARIO DE HOY sobre el caso,
responde a la verdad.
No se cometió delito alguno con las
publicaciones y, lo decisivo en esto, se
cumplió con un alto deber profesional y
cívico al alertar a los
salvadoreños sobre el historial de los
grupos detrás de los casinos. El material
recopilado incluyó entrevistas a
organismos policiales de otros países,
consulta con instituciones de gobierno,
búsqueda en archivos y la
obtención de documentos del Congreso de
los Estados Unidos. En ciertos casos, como las
averiguaciones hechas en Honduras, hubo que
romper con una muralla de silencio alrededor del
pasado de Leonidas Torres Arias, personaje este
quien hizo la acusación contra el
Director y el Editor de EL DIARIO DE HOY.
El fallo establece un precedente de enorme
valor para el ejercicio del periodismo en El
Salvador: no se comete delito, sino que se sirve
a la verdad y al interés público,
al informar y transmitir lo que publicaciones
acreditadas y entidades de otros países
dicen, exponen o denuncian. En el caso del juego
organizado, en EL DIARIO DE HOY y VÉRTICE
no podíamos ignorar la experiencia
mundial, que relaciona el juego con el crimen
organizado, el lavado de dinero, la
prostitución y el tráfico de
narcóticos. Nuestro aporreado país
no necesita más lacras y problemas de los
que ya padece.
El fallo debe abrir los ojos al gobierno y a
los diputados de la Asamblea Legislativa,
respecto a lo que algunos quieren legalizar,
contrariando lo que conviene a la gente en esta
tierra. Al mismo tiempo, es de esperar que la
Fiscalía y la PNC investiguen a fondo lo
que efectivamente hacen estos sucios
negocios.
La oposición al juego, como a la
permisividad respecto a vicios y delincuencia,
es una actitud de siempre en EL DIARIO DE HOY.
Las veces que en el pasado se intentó
legalizar casinos -usualmente enarbolando el
pretexto del turismo&emdash;, nosotros nos
opusimos, argumentando lo que en el
último par de años hemos dicho.
Nunca gobierno o municipalidad se atrevió
a abrir las puertas a ese flagelo, hasta que lo
hizo el ex alcalde Mario Valiente, convencido
por Dios sabe qué razones.
Secretos de Torres
Fue el antiguo jefe de la Agencia Antidrogas
de los Estados Unidos en Honduras, Tomás
Zepeda, quien descubrió las conductas del
coronel Leonidas Torres Arias, en ese
país.
Y todo lo que descubrió Zepeda se lo
trasladó a los miembros de la
subcomisión de Narcotráfico y
Terrorismo del Senado de los Estados Unidos.
Eso ocurrió en los años ochenta
y las autoridades estadounidenses poseían
informes comprobados en el sentido de que las
aguas hondureñas eran usadas para
trasegar drogas. Estas viajaban en barcos
mercantes desde Colombia hasta Honduras.
Zepeda también probó, en esa
época, que militares hondureños
protegían esas operaciones y que cuando
les pidió ayuda para interceptar los
botes, nunca hicieron nada. Le alegaban que "no
tenían combustible".
Zepeda fue enfático: uno de los
hombres -dijo- relacionados con el
narcotráfico era el coronel Leonidas
Torres Arias.
Para reforzar sus acusaciones, al Senado
también acudieron otros agentes de la DEA
que testificaron sobre las extrañas
relaciones de Torres.
Ante las evidencias, los miembros de esa
subcomisión del Senado elaboraron un
informe final en el que no dejaron dudas sobre
los vínculos de Torres detectados en los
años ochenta, mientras se
desempeñaba como jefe de Inteligencia del
Ejército hondureño. Los resultados
de la investigación no se publicaron en
Honduras. Pero, sí en los principales
periódicos de los Estados Unidos. El
Diario de Hoy no sólo tuvo acceso a los
documentos oficiales del Senado, sino
también a las publicaciones hechas por
prestigiosos diarios como New York Times,
Washington Post, Boston Globe y otros.