Salvadoreña
frente al teatro
Destacada a nivel internacional, la
salvadoreña Isabel Cristina Flores, es la
directora del grupo de teatro que viene de
México para el Festival Centroamericano
de Teatro
- Liz
Aguirre
- El Diario
de Hoy
Desde
hace 17 años, Isabel Cristina Flores
trabaja en México en la rama teatral.
"México nos ha dado la posibilidad de
desarrollarnos profesionalmente", explica la
doctora en Arte.
Esta salvadoreña estudió el
Bachillerato en Artes en El Salvador y luego
viajó a Rusia para estudiar
dirección escénica, obteniendo una
licenciatura y una maestría. Luego
regresó para terminar sus estudios de
doctorado en Arte Dramático.
"Después de Rusia, fuimos a radicar a
México, eran los tiempos de la guerra,
era un poco difícil", afirma Isabel. Para
ella, la vida le planteó determinadas
circunstancias y tuvo que decidir quedarse en
aquel país a trabajar. Agrega que en
México se le dio la oportunidad de
trabajar y de desarrollarse profesionalmente,
"sin que dejemos de ser salvadoreños de
todo corazón, por supuesto", apunta.
Proponer y construir
Isabel Cristina ocupa estas dos palabras para
definir de alguna manera el trabajo realizado a
lo largo de su labor en México. "En
Puebla no existía todavía una
escuela de arte dramático a nivel
licenciatura. Entonces fue de comenzar con
talleres, trabajos de puestas en escena,
trabajar muchos años, para que se lograra
promover la idea de la fundación de la
Facultad de Arte Dramático", cuenta la
salvadoreña.
Junto a otros profesionales mexicanos, Isabel
Cristina es fundadora de la Escuela de Artes en
Puebla. Este año se gradúa la
primera promoción, que forman parte de
esa generación de actores fruto de la
universidad.
"Para mi, el trabajo en Puebla ha significado
la realización de un sueño que por
supuesto yo hubiera querido realizar completo en
El Salvador. Pero ha sido un trabajo sobre una
idea desde el momento en que yo me fui a Rusia a
estudiar. Me fui precisamente para formarme y
para hacer algo en mi país", afirma.
Por otra parte, Isabel Cristina
también ha colaborado con Concultura en
la elaboración de planes y programas de
la escuela de arte dramático.
El grupo que dirige
Isabel Cristina Flores también es
directora del grupo de teatro de la
Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla, que participó en El Salvador con
la obra "La señora en su
balcón".
Aportar algo a la sociedad ha sido uno de los
objetivos que Isabel se planteó con su
trabajo. Sobre esa idea ha trabajado con los
actores, formado grupos, ha realizado puestas en
escena con falta de apoyo. Pero finalmente ha
logrado trascender.
Uno de los principales logros obtenidos con
el grupo de teatro de la Universidad de Puebla
es haber ido a Rusia a presentarse en el
Festival Mundial de Escuelas de Teatro. A ese
festival sólo asisten diez escuelas
seleccionadas cada dos años y tuvieron
excelente aceptación. Esa misma obra es
la que han presentado en El Salvador.
"Primero fue el trabajo de gestionar y de
crear en Puebla, y ahora quizás ha
llegado el momento de trascender las fronteras y
mostrar el resultado de un proceso", dice la
doctora en Arte.
Luego de ver que su trabajo ha dado frutos
muy positivos, Isabel considera que en este
momento de su vida puede decir que ha cumplido
con algunos de sus objetivos con
muchísima satisfacción. "Por
supuesto no se quedan ahí, quiero seguir
trabajando y desarrollando esa
comunicación muy bella con el
público", puntualiza.
Del teatro en El Salvador
Isabel Cristina Flores siempre ha mantenido
contacto con los actores y directores teatrales
salvadoreños. Pertenece a la
generación de Dinora
Cañénguez, Fernando Umaña,
Ana Ruth Aragón, Filander Funes, etc.
"Somos las primeras generaciones que egresamos
del bachillerato en arte", explica.
¿Qué le hace falta al teatro
salvadoreño? "Es una pregunta muy
difícil. Si hago eco de las opiniones de
los compañeros, de los amigos de teatro,
hablan de que falta apoyo, falta también
quizá un idioma en común, faltan
objetivos en común; porque finalmente lo
que va a mover piedras, voluntades, caminos, son
los objetivos. Si uno tiene claro lo que uno
desea realizar, puede superar muchísimas
barreras, que obviamente en el teatro existen
aquí como en otros países
también.
Los artistas tenemos nuestro carácter,
pero si sabemos que nos debemos a un
público, que tenemos ahí nuestra
misión. Si pensamos en función de
objetivos, yo creo que podríamos llegar a
hacer muchas cosas y con el apoyo de las
autoridades podrían lograrse programas
concretos de desarrollo del teatro. Porque
personas con quién trabajar y con quienes
hacer un buen teatro hay más que
suficientes", afirmó.