Comentario
de la semana
Globalización y
globalofóbicos
EDUARDO
TORRES
eduardo@elsalvador.com
En
medio de desproporcionados bochinches,
organizados por los globalofóbicos,
quienes en su intento por llegar al "Palazzo
Ducale" -lugar de la reunión del G-8-
lograron penetrar el perímetro de
seguridad de 6 millas alrededor de la sede del
evento, tras el derribo de una cerca y el uso de
cócteles molotov, antes de que con
cañones de agua y gases
lacrimógenos los hiciera retroceder la
Policía, tuvo lugar ayer la fecha clave
de la reunión de Génova, Italia.
Sin quitarle a nadie el derecho que tiene a
manifestarse en forma pacífica, no existe
a estas alturas duda alguna que se le
pasó la mano a los organizadores del
relajo y hay que lamentar ahora al menos un
muerto, unos 200 golpeados -entre manifestantes,
policías y periodistas- y unos 50
arrestados.
Dentro de lo que fue la reunión, tal
como se esperaba, la desaceleración
económica global captó la
discusión de los líderes de los
países industrializados y Rusia, en
especial sobre qué hacer para evitar que
la merma de la actividad económica
estadounidense se convierta en recesión
hasta en el último rincón del
mundo. Antes del inicio de la Cumbre, ya el
presidente Bush había manifestado a sus
principales aliados que su paquete de
reducción de impuestos y el deslizamiento
-hacia abajo- de las tasas de interés por
parte de la Reserva Federal, sería
suficiente para mejorar la condición
económica de los Estados Unidos, para
desde ahí reimpulsar el crecimiento
económico global, toda vez que otros
países cumplan también con su
parte.
Fue debido a ello que el combate a la pobreza
se volvió el principal tema del evento de
ayer en Génova, ya que los países
industrializados tenían especial
interés en discutir la forma más
estratégica de canalizar recursos hacia
los países en vías de desarrollo.
Ante insinuaciones previas a la Cumbre de
condonación de deudas para los
países menos desarrollados, el Presidente
de los Estados Unidos dijo recientemente en el
Banco Mundial que de poco servirían
medidas de alivio de corto plazo, y que en su
lugar proponía que "hasta un 50% de los
fondos provistos por los organismos financieros
internacionales a los países
subdesarrollados sean en concepto de
donación para atender educación,
salud, nutrición, abastecimiento de agua
y otras necesidades humanas, lo cual
sería un verdadero paso hacia
delante".
El esfuerzo individual y el
trabajo
Habiendo sido la principal inquietud de los
líderes de los países miembros del
G-8, cómo y dónde invertir los
recursos, en un punto bajo de la economía
mundial, algunos abogaban por dedicarlos en su
mayoría a combatir la catastrófica
epidemia del SIDA que, especialmente en el
Africa, se ha vuelto un problema de seguridad
nacional. De hecho, y a pesar de que la
reunión termina hasta mañana
domingo, el fondo de mil millones de
dólares para combatir el SIDA y otras
enfermedades contagiosas como la tuberculosis y
la malaria, ya ha sido aprobado. La
discusión, entre otros temas, sobre libre
comercio, desarrollo económico,
insalubridad y condonación de deuda,
continúa.
Bajo un ambiente ya excesivamente caldeado,
los globalofóbicos han hecho mella esta
vez en los líderes de los países
industrializados, ya que ha sido unánime
la condena de todos ellos en lamentar la
innecesaria muerte de una persona, y los
bochinches orquestados. De hecho, CNN
reportó ayer que las autoridades alemanas
habían advertido a la policía
italiana sobre un violento grupo anarquista que
asistiría a Génova. Semanas
atrás, las fuerzas de seguridad rusas
habían dado la voz de alarma sobre un
posible atentado.
Particularmente frustrados se encuentran los
líderes del G-8, reportó ayer el
editor político de Europa de CNN, Robin
Oakley, porque "desde su punto de vista los
temas que se encuentran discutiendo están
relacionados en forma directa con las protestas
de los manifestantes". Desconociendo al momento
de cerrar esta columna, la impresión de
los miembros del G-8 de la reunión con
los cinco invitados para el día de ayer
-entre quienes se encontró nuestro
presidente, Francisco Flores-, me adhiero
personalmente a la tesis de que son el esfuerzo
individual y el trabajo duro los que al final
remuneran. Y esto es tanto para personas, como
para naciones.
Licenciado en Ciencias Jurídicas y
columnista de EL DIARIO DE HOY.