La dama de la
rehabilitación
La señora Concepción de
Callejas, de 77 años, ha dedicado casi
toda su vida ha trabajar en beneficio de las
personas que padecen de algún tipo de
discapacidad.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Lizette Moreno
Hace
unos 45 años, doña Conchita de
Callejas, una señora de piel
trigueña, ojos cafés y cabello
cano, se ha dedicado a cuidar y velar por los
niños minusválidos de nuestro
país.
Uno de los principales motivos que
impulsó a la señora de Callejas,
al igual que otras madres de familia, a trabajar
en beneficio de los niños
minusválidos, ha sido que han tenido
hijos con algún tipo de discapacidad.
El hijo de doña Conchita, bautizado
como Roberto Callejas Montalvo, nació con
parálisis cerebral, por lo que la
señora de Callejas se involucró
activamente, junto a otras personas, en la
creación de un centro especializado en
atención a estos niños.
"Antes no había ninguna clínica
ni institución que atendiera a los
infantes con minusvalías, y los
médicos solo le decían a las
familias que se conformaran, ya que no se
podía hacer nada", afirma doña
Conchita.
Debido a las limitantes médicas de la
época (solo existía un
fisioterapista en el país), la
señora de Callejas tuvo que aprender
terapias y cómo atender a su hijo,
conocimientos que compartía con otras
personas.
Al notar la falta de atención y el
descuido que existía en ese entonces,
junto a otros padres de familia externaron su
inquietud a la señora Berta de Rivera,
esposa del presidente de la República,
Julio Adalberto Rivera, con el fin de crear un
Centro de Parálisis Cerebral, el que
luego formó parte del Instituto
Salvadoreño de Rehabilitación de
Inválidos (ISRI). Los esposos Rivera
tenían un niño con
discapacidad.
El
Hogar Roberto Callejas
Debido a que algunos padres de familia que
asistían al Centro de Parálisis
eran del interior del país y no
tenían un lugar donde hospedarse, la
señora de Callejas y un grupo de madres
fundaron el Hogar de Parálisis Cerebral,
en un local anexo al Asilo Sara.
Pero ellos tenían la inquietud de
contar con un local propio en el que se
extendieran los servicios médicos a los
niños, por lo que con esfuerzo y
dedicación, las señoras de
Callejas, Margoth de Emerson, Geraldina de
Interiano y Dalila de Aparicio, entre otras
damas, hicieron las gestiones necesarias para
construirlo.
Luego de varios años de esfuerzo, la
nueva infraestructura del hogar fue inaugurada
el 8 de noviembre de 1984 y bautizado con el
nombre de "Roberto Callejas Montalvo", en honor
del hijo menor de una de sus fundadoras (el hijo
menor de doña Conchita).
A partir de entonces, el sueño de los
padres de familia se convirtió en
realidad, ya que contaban con un hogar en el que
se les brindara atención especializada a
los niños del interior del
país.
En la actualidad, la señora de
Callejas continúa asistiendo a las
instalaciones del hogar, en donde le gusta
convivir con los niños y con los
jóvenes internos. Ademas se
desempeña como tesorera de la junta
directiva.
"Le doy gracias a Dios por haberme dado un
angelito, al cual llamamos Roberto, ya que
él ha sido una de mis inspiraciones
principales para poder seguir trabajando en
beneficio de los minusválidos de nuestro
país", afirma la señora de
Callejas, quien asegura que hasta que Dios se lo
permita continuará trabajando en
beneficio de la institución.
Un
poco de historia
El Instituto Salvadoreño de
Rehabilitación de Inválidos
creó en 1964 el Centro de
Parálisis Cerebral Infantil, en un
pequeño local del Parque Zoológico
Nacional, cedido por el Ministerio de
Educación, gracias a gestiones de la
entonces primera dama de la República,
señora Berta de Rivera.
Los niños enfermos con
parálisis cerebral infantil, que
antiguamente recibían tratamiento en el
departamento de Medicina Física del
Hospital Rosales, fueron trasladados al local
que funcionaba en el Zoológico.
Debido a la alta demanda de pacientes que
necesitaban atención médica y a
que no existía un local adecuado se
organizó la Primera Semana Nacional de la
Rehabilitación, con el objetivo de
recaudar fondos para iniciar y concluir la
construcción de un nuevo edificio.
El nuevo local del Centro de Parálisis
Múltiples fue inaugurado el uno de mayo
de 1966 y en sus inicios empezaron a laborar en
la institución tres técnicas
argentinas, una en terapia física, otra
en terapia ocupacional y otra en terapia del
lenguaje.
Ahí se empezó a brindar terapia
física, ocupacional, pedagógica,
terapéutica y recreativa, entre otras
especialidades, a los niños y
niñas con problemas de discapacidad.