Martes 17 de julio de 2001


Primero cambia vos

Una hora ha tenido, desde siempre, 60 minutos, pero en los tiempos que nos ha tocado vivir una hora se pasa como un minuto. Además, está el Internet, el microondas y de alguna manera queremos ir tan rápido que a veces no sabemos controlar la velocidad.

Por Telena

De estos rápidos no sólo hemos creado al famoso estrés sino que nos hemos hecho personas menos tolerantes, porque todo o casi todo lo queremos para ya mismo. La situacion no fuera tan crítica (o triste) si no fuera porque además de querer ir a toda velocidad queremos que los demás también vayan a toda velocidad, que cambien y sean más como nosotros.

Con esta mentalidad se suben muchos a sus carros a querer cambiar al de enfrente a bocinazos, "¡Que hijo de... qué lento que va!", dicen seguros de que ellos están en lo correcto. Tampoco es extraño si de repente te encontrás en la casa con un papá o una mamá que quiere que seas igualita a tal primita o que mejor estudiés tal profesión y no esa, que vos has escogido y en la que te vas a morir de hambre. Incluso, todavía se escuchan a novias y novios afirmar aquello de "cuando se case va a cambiar".

Y si nos vamos fuera de las casas podés encontrarte con cada caso. Los ciudadanos quieren cambiar a sus políticos, los políticos quieren cambiar a los gobernantes y los gobernantes quieren cambiar a la prensa. Queremos cambiar todo y a todos. Hasta queremos cambiar al país, hablamos inglés y vamos a ver "Pearl Harbor". Por desgracia -y de esto da fe la Historia- algunos cambian a los demás a la fuerza. Basta leer cualquier libro de Historia para darse cuenta de los resultados: guerras, masacres y torturas.

¿Pero, qué tienen de malo los demás? "Pues que tienen muchos defectos, que no hacen las cosas como yo digo, que no me entienden", dirás vos. Puede que estés en lo cierto, pero ¿sabés que lo mismo pensaron los tiranos? Sí, porque en el mundo hay pequeñas y grandes injusticias, la diferencia es que unas salen a la luz y otras no.

No se puede cambiar a todo mundo. Es más, escasamente vas a poder cambiar a tu perro. Lo que sí puede cambiar sos vos. Ese sí va a ser un buen cambio, difícil, pero no habrá muertos y quién sabe, tal vez resulte uno más vivo.


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