Primero cambia
vos
Una hora ha tenido, desde siempre, 60
minutos, pero en los tiempos que nos ha tocado
vivir una hora se pasa como un minuto.
Además, está el Internet, el
microondas y de alguna manera queremos ir tan
rápido que a veces no sabemos controlar
la velocidad.
Por
Telena
De
estos rápidos no sólo hemos creado
al famoso estrés sino que nos hemos hecho
personas menos tolerantes, porque todo o casi
todo lo queremos para ya mismo. La situacion no
fuera tan crítica (o triste) si no fuera
porque además de querer ir a toda
velocidad queremos que los demás
también vayan a toda velocidad, que
cambien y sean más como nosotros.
Con esta mentalidad se suben muchos a sus
carros a querer cambiar al de enfrente a
bocinazos, "¡Que hijo de... qué
lento que va!", dicen seguros de que ellos
están en lo correcto. Tampoco es
extraño si de repente te encontrás
en la casa con un papá o una mamá
que quiere que seas igualita a tal primita o que
mejor estudiés tal profesión y no
esa, que vos has escogido y en la que te vas a
morir de hambre. Incluso, todavía se
escuchan a novias y novios afirmar aquello de
"cuando se case va a cambiar".
Y si nos vamos fuera de las casas
podés encontrarte con cada caso. Los
ciudadanos quieren cambiar a sus
políticos, los políticos quieren
cambiar a los gobernantes y los gobernantes
quieren cambiar a la prensa. Queremos cambiar
todo y a todos. Hasta queremos cambiar al
país, hablamos inglés y vamos a
ver "Pearl Harbor". Por desgracia -y de esto da
fe la Historia- algunos cambian a los
demás a la fuerza. Basta leer cualquier
libro de Historia para darse cuenta de los
resultados: guerras, masacres y torturas.
¿Pero, qué tienen de malo los
demás? "Pues que tienen muchos defectos,
que no hacen las cosas como yo digo, que no me
entienden", dirás vos. Puede que
estés en lo cierto, pero
¿sabés que lo mismo pensaron los
tiranos? Sí, porque en el mundo hay
pequeñas y grandes injusticias, la
diferencia es que unas salen a la luz y otras
no.
No se puede cambiar a todo mundo. Es
más, escasamente vas a poder cambiar a tu
perro. Lo que sí puede cambiar sos vos.
Ese sí va a ser un buen cambio,
difícil, pero no habrá muertos y
quién sabe, tal vez resulte uno
más vivo.