Martes 17 de julio de 2001


Sonsonate
Veteranos de guerra fueron estimulados

Fuera de lo común: nueve hombres vestidos de civil fueron el centro de atención en una ceremonia militar. Era una forma de estimular, 32 años después, el sacrificio de estos personajes

Víctor Maldonado
El Diario de Hoy

Rodrigo González conduce un taxi en Sonsonate. Es mucha la diferencia a lo que fue su vida hace 32 años, cuando, vestido de verde olivo y con un fusil en las manos, vivió la "Guerra de las Cien Horas" contra Honduras. El fin de semana no sólo tuvo la ocasión de recordar esas acciones, sino que también se reunió con varios de los que fueron sus compañeros de armas, hoy dedicados a labores civiles.

Nueve ex militares que combatieron en la mencionada guerra fueron invitados al Destacamento Militar No 6. Un diploma entregado a cada uno fue la expresión oficial del reconocimiento. Pero, para los ex militares, recordar las acciones y, sobre todo, saber que su sacrificio es recordado fue parte de un estímulo.

Gracias

De los 90 soldados salvadoreños muertos en la guerra con Honduras, siete fueron sonsonatecos, entre ellos dos oficiales.

En los actos , el Cnel. Jorge Armando Alfaro prefirió que cada quien valorara a su forma el origen y consecuencia de la guerra. Pero destacó el sacrificio de los militares que combatieron.

Recordó que, en la década de los sesenta, millares de salvadoreños se habían trasladado a Honduras en busca de oportunidades.

Ahí surgió la "Mancha Brava", organización que desarrolló acciones terroristas contra los salvadoreños, para obligarlos a abandonar Honduras. De forma paralela, hubo un movimiento para expropiar de sus tierras a los salvadoreños que vivían en Honduras.

El 26 de junio de 1969, El Salvador rompió relaciones diplomáticas con Honduras, y el 15 de julio, para detener la invasión hondureña, el gobierno salvadoreño ordenó una respuesta militar aérea y terrestre.

El subsargento Juan José Gallegos recordó que, en menos de tres días, la compañía a la que pertenecía ocupó Nueva Ocotepeque.

Mientras, el cabo Rodrigo González recuerda que, al terminar las acciones, "los abrazos y besos de las muchachas sobraban". Eran verdaderos héroes.

Cada uno de los ex militares recibió un diploma. En la guarnición se erigió un monumento a los Héroes de la Guerra de las Cien Horas. Ahí se depositó una ofrenda floral. Al finalizar los actos, González volvió a su taxi y cada uno de sus compañeros a sus actuales oficios. Todos podrán recordar que estuvieron juntos de nuevo.


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