Sonsonate
Veteranos de guerra
fueron estimulados
Fuera de lo común: nueve hombres
vestidos de civil fueron el centro de
atención en una ceremonia militar. Era
una forma de estimular, 32 años
después, el sacrificio de estos
personajes
- Víctor
Maldonado
- El Diario
de Hoy
Rodrigo
González conduce un taxi en Sonsonate. Es
mucha la diferencia a lo que fue su vida hace 32
años, cuando, vestido de verde olivo y
con un fusil en las manos, vivió la
"Guerra de las Cien Horas" contra Honduras. El
fin de semana no sólo tuvo la
ocasión de recordar esas acciones, sino
que también se reunió con varios
de los que fueron sus compañeros de
armas, hoy dedicados a labores civiles.
Nueve ex militares que combatieron en la
mencionada guerra fueron invitados al
Destacamento Militar No 6. Un diploma entregado
a cada uno fue la expresión oficial del
reconocimiento. Pero, para los ex militares,
recordar las acciones y, sobre todo, saber que
su sacrificio es recordado fue parte de un
estímulo.
Gracias
De los 90 soldados salvadoreños
muertos en la guerra con Honduras, siete fueron
sonsonatecos, entre ellos dos oficiales.
En los actos , el Cnel. Jorge Armando Alfaro
prefirió que cada quien valorara a su
forma el origen y consecuencia de la guerra.
Pero destacó el sacrificio de los
militares que combatieron.
Recordó que, en la década de
los sesenta, millares de salvadoreños se
habían trasladado a Honduras en busca de
oportunidades.
Ahí surgió la "Mancha Brava",
organización que desarrolló
acciones terroristas contra los
salvadoreños, para obligarlos a abandonar
Honduras. De forma paralela, hubo un movimiento
para expropiar de sus tierras a los
salvadoreños que vivían en
Honduras.
El 26 de junio de 1969, El Salvador
rompió relaciones diplomáticas con
Honduras, y el 15 de julio, para detener la
invasión hondureña, el gobierno
salvadoreño ordenó una respuesta
militar aérea y terrestre.
El subsargento Juan José Gallegos
recordó que, en menos de tres
días, la compañía a la que
pertenecía ocupó Nueva
Ocotepeque.
Mientras, el cabo Rodrigo González
recuerda que, al terminar las acciones, "los
abrazos y besos de las muchachas sobraban". Eran
verdaderos héroes.
Cada uno de los ex militares recibió
un diploma. En la guarnición se
erigió un monumento a los Héroes
de la Guerra de las Cien Horas. Ahí se
depositó una ofrenda floral. Al finalizar
los actos, González volvió a su
taxi y cada uno de sus compañeros a sus
actuales oficios. Todos podrán recordar
que estuvieron juntos de nuevo.