Palabras
Reflejos de la bestia
que fuimos
Carlos
Balaguer
Según el médico que
atendió el parto de un bebé en
Boston, que nació con cola; representaba
un remanente de tiempos primitivos de la raza
humana, cuando todavía éramos
bestias y nacíamos con el apéndice
causal de la cola.
El comentario -entre serio y trágico-
fue que si la especie humana en vez de ir hacia
adelante regresaba, descendiendo por la escala
zoológica a la bestia que fuimos alguna
vez, hace millones de años
atrás.
Sin embargo, yo creo que la humanidad no
sólo hereda actualmente rasgos corporales
y físicos de sus antepasados.
También, en el terreno de lo moral
heredamos rasgos de la bestia pretérita,
que late en nuestras venas. Si no, veamos
cómo desciende el hombre cuando
después de caminar por la mañana
en las estrellas -en sus naves de luz
teledirigidas- atardece en los campos oscuros de
la guerra.
En fin somos ese desconocido ser humano,
heredando lecturas genéticas del ayer de
la raza. Ese ser humano que somos, regresando en
un instante a lo que fuimos miles de años
atrás.
La bestia desnuda. Desnuda de pelambre y de
ilusiones. Esa enamorada bestia humana, pariendo
hijos con cola y con colmillos afilados, en
medio de un mundo más silencioso.