Martes 17 de julio de 2001


Palabras
Reflejos de la bestia que fuimos
Carlos Balaguer

Según el médico que atendió el parto de un bebé en Boston, que nació con cola; representaba un remanente de tiempos primitivos de la raza humana, cuando todavía éramos bestias y nacíamos con el apéndice causal de la cola.

El comentario -entre serio y trágico- fue que si la especie humana en vez de ir hacia adelante regresaba, descendiendo por la escala zoológica a la bestia que fuimos alguna vez, hace millones de años atrás.

Sin embargo, yo creo que la humanidad no sólo hereda actualmente rasgos corporales y físicos de sus antepasados. También, en el terreno de lo moral heredamos rasgos de la bestia pretérita, que late en nuestras venas. Si no, veamos cómo desciende el hombre cuando después de caminar por la mañana en las estrellas -en sus naves de luz teledirigidas- atardece en los campos oscuros de la guerra.

En fin somos ese desconocido ser humano, heredando lecturas genéticas del ayer de la raza. Ese ser humano que somos, regresando en un instante a lo que fuimos miles de años atrás.

La bestia desnuda. Desnuda de pelambre y de ilusiones. Esa enamorada bestia humana, pariendo hijos con cola y con colmillos afilados, en medio de un mundo más silencioso.


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