Adiós,
marqués
Juan Antonio Samaranch, presidente del COI
durante los últimos 21 años, se
despidió ayer del cargo con una sonrisa
de tranquilidad, la que esbozó al abrir
el sobre que escondía el nombre del belga
Jacques Rogge.
Agencia
EFE
Juan Antonio Samaranch se despidió
ayer en Moscú de la presidencia del
Comité Olímpico Internacional
(COI) después de señalar que el
máximo organismo deportivo mundial es
"hoy más fuerte que nunca".
"Estos
21 años como presidente del COI han sido
los más importantes, significativos y
gratificantes de mi vida. Nunca los
olvidaré", dijo Samaranch al dirigirse al
pleno de la 112a. sesión del
Comité, que eligió al belga
Jacques Rogge como nuevo presidente, tres
días después de haber designado a
Pekín como sede de los Juegos
Olímpicos de 2008.
Samaranch, que hoy cumple 81 años,
dijo que la pasada noche se entrevistó
con el presidente chino, Jianz Zemin, de visita
oficial en Moscú, quien le dijo que su
país ganó estos Juegos a fin de
que "sean un "éxito" para bien de su
pueblo y del olimpismo.
El ya ex presidente dijo que la
elección de Rogge fue "la mejor
decisión" para el futuro del COI. "Me
retiro, pero os aseguro que estaré al
servicio del olimpismo, pero sin interferir en
el trabajo del nuevo presidente y de la
comisión ejecutiva", señaló
Samaranch.
Siempre a su servicio
Samaranch, nombrado presidente honorario, con
derecho a participar en las sesiones pero sin
voto, subrayó que dejará "trabajar
en paz" a la nueva ejecutiva, aunque si le
necesitasen alguna vez será "el primero"
en tenderles la mano.
El ex embajador de España en
Moscú recordó que hace unos
años pidió al COI que la
sesión que terminó ayer se
celebrara en la misma ciudad, el mismo mes y el
mismo día en que fue elegido en 1980.
Samaranch dijo que la decisión de
celebrar la sesión en Moscú ya era
una "garantía de éxito", y la
confirmó como "una de las mejores" que
había presidido.
Al aludir al escándalo de
corrupción ligado a la candidatura a los
Juegos de Invierno de Salt Lake City (2002),
Samaranch dijo que el COI extrajo una
lección positiva: "Que finalmente
había llegado el momento de cambiar y de
cambiar muchas cosas".
Previamente, había intervenido el
representante chino Zhenliang He, que
agradeció a Samaranch el apoyo prestado a
la candidatura de Pekín, y reveló
que en su país los niños y los
jóvenes ya le llaman "abuelo".
También señaló que el
nombre de Samaranch en chino está ligado
a "Buda", o "mensajero de la paz".
La estadounidense Anita DeFranzt, candidata
derrotada en las elecciones, enumeró las
cinco promesas cumplidas más
sobresalientes de la gestión de
Samaranch.
Estos fueron: la incorporación de
atletas al COI (ahora hay cuatro), el acceso a
de la mujer a la organización (cuando
llegó no había ninguna y ahora hay
catorce), la participación de
Sudáfrica en los Juegos (Barcelona 1992),
el desfile conjunto de las dos Coreas en Sydney
y la concesión de los Juegos a
Pekín.