Martes 17 de julio de 2001


Un buen negocio

Un gol memorable de Paulo Wanchope y la actuación del arquero tico Erick Lonnis le dieron el lunes a Costa Rica un empate 1-1 con Uruguay que dejó casi clasificados a ambos seleccionados.

EFE y AP

Uruguay y Costa Rica igualaron hoy 1-1 un partido iluminado por un golazo del centroamericano Paulo Wanchope del que se hablará durante mucho tiempo y que dejará una marca inalterable en la Copa América de Colombia 2001.

La obra cumbre del moreno jugador del Manchester City inglés en este torneo hizo levantar de sus asientos al público que asistió hoy al estadio Atanasio Girardot y que le aplaudió durante todo el encuentro y le ovacionó cuando, tras el pitido final, se retiró a los vestuarios.

El empate pone a ambos equipos en situación de hacer planes para los cuartos de final y supone un buen resultado para Uruguay, que debió soportar los embates de un ambicioso equipo costarricense, decidido a dar la nota en esta competición.

El balón tardó 18 minutos en llegar a una de las dos porterías, cuando el portero costarricense Erick Lonis paró un remate de cabeza de Carlos María Morales que tenía destino de gol. El mismo jugador uruguayo volvió a inquietar a la defensa centroamericana al '25.

Antes de ello, Costa Rica había logrado darle al balón un mejor destino en el centro del campo, con dos o tres toques cortos y la inmediata búsqueda de Medford por la derecha y Wanchope por el centro, abastecidos por Carlos Castro desde la banda izquierda, donde el uruguayo Carlos Díaz era fácilmente superado.

No obstante, los costarricenses se acercaron poco y nada al portero rioplatense Gustavo Munúa y flaquearon cuando los Morales, Richard y Carlos María, lograron vincularse futbolísticamente.

Golazo

Pero poco antes de la media hora de juego Wanchope avisó que estaba dispuesto a hacer un zafarrancho en el área uruguaya, con dos entradas que casi terminan con choques frontales entre los defensas centrales Sorondo y Bizera.

Avisó y cumplió, porque al ' 28 eludió dos veces a la defensa de Uruguay en una jugada individual como las que no se habían visto hasta ahora en la Copa América, y en la que los rivales pasaban a su lado sin poder quitarle la pelota.

El toque de gracia de la gran obra de arte de la jornada lo dio el delantero tico con un remate suave, fino, delicado, como si tuviera un guante y no una bota en su pie derecho, que impulsó el balón sobre el palo izquierdo de Munúa, que se había adelantado desesperadamente para frenarle.

El balón lucía mejor en los pies de los costarricenses, porque había en ellos impulsos creativos, aunque no prosperaran la mayor parte de sus intentos ofensivos.

Presión

Lonnis volvió a lucirse al apurar a Andrés Martínez y tapar con un pie su remate de media vuelta hacia el final del primer tiempo.

La presión de Uruguay rindió dividendos a poco de comenzado el complemento, en que la defensa tica marcó a los grandotes en un centro de Rodrigo Lemos y dejó que Carlos Morales anotase de cabeza junto al segundo palo.

A esa altura Rolando Fonseca entró por Medford y se convirtió en un verdadero azote para la defensa uruguaya avanzando por la derecha.

Su ingreso inclinó la balanza en favor del equipo tico, que pudo haber ganado si Fonseca y Gómez tenían mejor puntería. Dos remates de Fonseca a poco de ingresar y uno de Gómez desde posiciones muy ventajosas salieron apenas desviados.


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