Jueves 28 de junio de 2001


Ahuachapán
Marchan para demandar la libertad de niña secuestrada

La solidaridad se comprobó una vez más en la cabecera departamental. Con una marcha pacífica, se pedía a los secuestradores de una niña que la dejaran en libertad

Roberto Zambrano
El Diario de Hoy

Millares de estudiantes y adultos abandonaron ayer sus actividades acostumbradas. Prefirieron unirse a una marcha que recorrió las principales calles de la ciudad. Su propósito era llamar la atención de quienes secuestraron a la niña Sara Lagos, de 8 años, para pedirles que la liberen.

Fue una muestra de solidaridad con la familia de la niña y es la segunda marcha que se desarrolla. Al inicio de la semana, centenares de escolares caminaron por la ciudad para pedir su liberación.

Sara fue secuestrada el 19 de junio, en el parque La Concordia, cuando se dirigía a un centro de estudios, acompañada por una empleada.

Según testigos, los sujetos viajaban en un "pick up" y amenazaron a la empleada con armas de fuego. Luego la empujaron y subieron a la menor al vehículo.

"Por favor..."

Primero fueron los estudiantes los que marcharon para pedir por Sarita. Luego, en una segunda ocasión, se unieron autoridades locales, empleados y otros ciudadanos.

Los participantes en la protesta de ayer se reunieron en el parque La Concordia, frente a la concha acústica, sitio en que la niña fue secuestrada.

El programa inició con un minuto de silencio para pedir a Dios que "ablande el corazón" de los secuestradores.

Luego iniciaron la caminata por diferentes calles de la ciudad. Eran más de seis cuadras de personas participantes muchas de las cuales llevaban en sus manos pancartas y carteles con mensajes como "Sarita no merece estar cautiva", "Dios ilumine a quienes tienen a Sarita para que la dejen en libertad", "Repudiamos los secuestros", y varios otros.

El alcalde Dr. Luis Cortez, militares, representantes de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y de otras organizaciones, soportaron el calor junto a lo estudiantes, para unirse a la caminata.

Era una comunidad unida en busca de justicia. Una protesta ordenada.

Centenares de personas se reunían en las calles para presenciar a los participantes, y muchos se incorporaban a las filas de escolares.

Una madre de familia, con lágrimas en el rostro, pedía que cesara la violencia, especialmente contra los niños. "Los secuestran, los matan y violan. Basta, por Dios", decía.

Mientras, varios hombres coincidieron en el llamado a las autoridades para que tomen medidas a fin de detener la crisis. "Si no es así, los ciudadanos también vamos a tener que ser violentos", dijo uno de ellos.

Sin comunicación

Desde que se produjo el secuestro de Sara, su familia ha esperado comunicación con los hombres que se la llevaron. Pero, hasta la fecha, no los han llamado.

Ellos esperan aún que los llamen para que definan el rescate que exigirán o las condiciones para devolverles a la niña.

Mientras, en la PNC hay un enorme hermetismo sobre el caso. Al parecer, no han recibido una denuncia oficial sobre lo ocurrido.

El alcalde Luis Cortez se dirigió a los participantes en la marcha y les indicó que, aunque no sea razón para sentirse felices, el estar unidos en esas condiciones sí complace la solidaridad de los participantes.

El condenó las acciones delincuenciales y llamó, a quienes las cometen, a reflexionar sobre el daño que causan a la sociedad.

"Los niños tienen derecho a jugar, a estudiar, a tener paz y tranquilidad. Por favor, respétenlos", concluyó


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