Palabras
Los muertos en
vida
Carlos
Balaguer
A veces se muere en vida. De ahí de
que existan "muertos en vida". Calificativo con
que se designa a la persona sin alientos, ni
fuerza, ni entusiasmo de vivir.
Hay golpes duros en la vida que nos hacen
morir por dentro, aunque por fuera parezcamos
sanos y vivos. Pero usted se encuentra a cada
instante cadáveres ambulantes por la
calle.
Aunque claro, la vida seguirá en la
galaxia, porque la vida es algo eterno,
indestructible (una guerra nuclear que
arrasará el globo terrestre total
&emdash;por ejemplo&emdash; no acabaría
con los insectos, ni los microbios ni otras
formas de vida).
Los ojos ven más claro después
que han llorado, después del dolor del
nacimiento (el parto simboliza ese dolor) viene
la vida, la luz.
El árbol no muere, sólo cambia
de lugar.
Así la vida y sus especies se
continúan en el tiempo.
Así el árbol se continúa
en los árboles y follajes de
mañana. Se renueva, cambia de lugar.
Porque la vida siempre triunfó. Porque
la vida continúa después de la
muerte.
Cuando esa verdad entra en nuestro
corazón, termina el miedo a la muerte. En
cierto forma, la muerte también deja de
existir, sobreviviendo al nuevo día.
Día a
Día
El presidente de Nicaragua, Arnoldo
Alemán, declaró que si los
"sandinistas" quieren demostrar que
respetarán la propiedad privada, deben
comenzar por devolver lo que robaron con la
"piñata" al final de su maligno
desgobierno. Como recuerdan muchos, al perder
las elecciones frente a Violeta Chamorro, los
sandinistas se auto adjudicaron por decreto
fincas, empresas, residencias y bienes diversos,
propiedades tanto de ex funcionarios como de
ciudadanos particulares.
Con su exigencia, Alemán cuestiona y
desafía un principio medular del
socialismo: "Lo robado, robado queda". Los
rumanos se vieron forzados a fusilar al dictador
Ceaucescu para recuperar tierras, mansiones,
obras de arte, etc., que ese gran revolucionario
marxista se había embolsado. Y queda
aún por recuperar al más de
billón de dólares que, de acuerdo
con la revista FORTUNE, ha amasado Fidel Castro
en sus cuarenta y dos años de
despotismo.