Jueves 28 de junio de 2001


La Nota del Día
 

¿Qué sucede con los ex justos?

Hay países donde los corruptos están amarrados entre sí, como los alpinistas; si uno da un traspiés y cae al abismo, acarrea con el paquete entero

En su más reciente visita a El Salvador, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, ingeniero Enrique Iglesias, señaló que el organismo tiene vital interés en el combate contra la corrupción, culpable en gran parte del retraso de nuestra América. Bíblicamente se podría decir que corruptos siempre habrá entre nosotros, pero hay que perseguirlos y procurar que sus fechorías no queden impunes.

Una vieja máxima advierte que en arca abierta hasta el justo peca, y si los justos no resisten las tentaciones, cualquiera imagina lo que sucede con sinvergüenzas, improvisados, nombrados a dedo y gente sin escrúpulos. Un amigo no puede sufrir los pavoneos de ciertos personajes, que no logran disimular sus mal habidas prosperidades.

La gran interrogante es quién va a descubrir y encausar a los corruptos, pero más importante todavía, quién lo controlará a él. En estas tierras de Dios -"such is life in the tropics"- todos, en una manera u otra, comparten parentelas, amistades, grupos de presión, partidos políticos y profesiones.

De allí que el tráfico de influencias, las presiones, los compromisos, echen abajo o al menos socaven cualquier intención de limpiar la casa. Hay países donde los corruptos están amarrados entre sí, como los alpinistas; si uno da un traspiés y cae al abismo, acarrea con el paquete entero. Eso también se llama tenerse la cola pateada.

Por esos rabos es que la corrupción termina contagiando a la mayoría de sectores, aunque obviamente ni de lejos a todas las personas. De hecho hay corruptos porque hay víctimas. Las mordidas, regalías, beneficios, etc., son a costa de los individuos que no están ni en posibilidad ni con el deseo de dar mordida. Si por medio de una mordida se aligera un trámite, es obvio que saltarse la fila no está al alcance de la mayoría, a la que no resta otro remedio que esperar a que San Juan baje el dedo.

Fórmese comisión para poner cascabeles

¿Cómo curar el mal? Si no hacemos nada, llegará un momento en que las instituciones financieras, y los gobiernos que ayudan, sostienen y apoyan, van a cruzarse de brazos respecto a nuestras necesidades y demandas.

¿Qué hacer? Si el mal está tan extendido y profundo, es claro asimismo que los mecanismos de fiscalización y control con que se cuenta, no sirven de mucho para lo que se sale de la rutina. En ocasiones hemos señalado que los reparos, exámenes, condenas y castigos se refieren a casos absolutamente sin importancia: cónsules que se birlan un pago, secretarios municipales con dos sueldos, bodegueros que cargan con cien sacos de cemento. Para el público lo más horroroso que puede suceder es que un vehículo con placas nacionales recoja niños del colegio o se vea un domingo en las playas.

¡Pecata minuta!

Según se afirma urbi et orbi, un ex presidente hondureño se embolsó más de quinientos millones de dólares ¡y sigue tan campante! Y las noticias que llegan de Nicaragua, o de los prohombres costarricenses, no pueden ser más tristes.

¿A quién toca ponerle el cascabel al gato? Lo primero sería formar una comisión para investigar corruptelas, la que a su vez debe pedir ayuda y asesoría a oficinas especializadas de las Naciones Unidas y de las entidades financieras internacionales. Una vez que el ente camine, irá haciéndose la luz.


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