La
Nota del Día
¿Qué sucede
con los ex justos?
Hay países donde los corruptos
están amarrados entre sí, como los
alpinistas; si uno da un traspiés y cae
al abismo, acarrea con el paquete entero
En su más reciente visita a El
Salvador, el presidente del Banco Interamericano
de Desarrollo, ingeniero Enrique Iglesias,
señaló que el organismo tiene
vital interés en el combate contra la
corrupción, culpable en gran parte del
retraso de nuestra América.
Bíblicamente se podría decir que
corruptos siempre habrá entre nosotros,
pero hay que perseguirlos y procurar que sus
fechorías no queden impunes.
Una vieja máxima advierte que en arca
abierta hasta el justo peca, y si los justos no
resisten las tentaciones, cualquiera imagina lo
que sucede con sinvergüenzas, improvisados,
nombrados a dedo y gente sin escrúpulos.
Un amigo no puede sufrir los pavoneos de ciertos
personajes, que no logran disimular sus mal
habidas prosperidades.
La gran interrogante es quién va a
descubrir y encausar a los corruptos, pero
más importante todavía,
quién lo controlará a él.
En estas tierras de Dios -"such is life in the
tropics"- todos, en una manera u otra, comparten
parentelas, amistades, grupos de presión,
partidos políticos y profesiones.
De allí que el tráfico de
influencias, las presiones, los compromisos,
echen abajo o al menos socaven cualquier
intención de limpiar la casa. Hay
países donde los corruptos están
amarrados entre sí, como los alpinistas;
si uno da un traspiés y cae al abismo,
acarrea con el paquete entero. Eso
también se llama tenerse la cola
pateada.
Por esos rabos es que la corrupción
termina contagiando a la mayoría de
sectores, aunque obviamente ni de lejos a todas
las personas. De hecho hay corruptos porque hay
víctimas. Las mordidas, regalías,
beneficios, etc., son a costa de los individuos
que no están ni en posibilidad ni con el
deseo de dar mordida. Si por medio de una
mordida se aligera un trámite, es obvio
que saltarse la fila no está al alcance
de la mayoría, a la que no resta otro
remedio que esperar a que San Juan baje el
dedo.
Fórmese
comisión para poner cascabeles
¿Cómo curar el mal? Si no hacemos
nada, llegará un momento en que las
instituciones financieras, y los gobiernos que
ayudan, sostienen y apoyan, van a cruzarse de
brazos respecto a nuestras necesidades y
demandas.
¿Qué hacer? Si el mal está
tan extendido y profundo, es claro asimismo que
los mecanismos de fiscalización y control
con que se cuenta, no sirven de mucho para lo
que se sale de la rutina. En ocasiones hemos
señalado que los reparos,
exámenes, condenas y castigos se refieren
a casos absolutamente sin importancia:
cónsules que se birlan un pago,
secretarios municipales con dos sueldos,
bodegueros que cargan con cien sacos de cemento.
Para el público lo más horroroso
que puede suceder es que un vehículo con
placas nacionales recoja niños del
colegio o se vea un domingo en las playas.
¡Pecata minuta!
Según se afirma urbi et orbi, un ex
presidente hondureño se embolsó
más de quinientos millones de
dólares ¡y sigue tan campante! Y las
noticias que llegan de Nicaragua, o de los
prohombres costarricenses, no pueden ser
más tristes.
¿A quién toca ponerle el cascabel
al gato? Lo primero sería formar una
comisión para investigar corruptelas, la
que a su vez debe pedir ayuda y asesoría
a oficinas especializadas de las Naciones Unidas
y de las entidades financieras internacionales.
Una vez que el ente camine, irá
haciéndose la luz.