¿Tiene calor?
Hay culpables
La receta culinaria del año:
Migueleños fritos. No está lejos.
Ya llegaron a sufrir con 42 grados
centígrados de temperatura al
mediodía.
Por Alonso
Rivera
Es
como cocinarse a fuego lento. Usted y yo, en
cualquier parte del país, hemos padecido
situaciones similares en las semanas anteriores.
Calores que no dejan dormir, enfermedades de la
piel y vías urinarias. Si la
situación sigue así, en unos diez
años veremos a las personas derretirse en
las calles.
Pero es el pago que debemos hacer por
décadas de indiferencia ante el problema
ambiental. Reforestemos, no talemos, protejamos
las cuencas de los ríos.
¿Cuántas veces lo hemos oído?
Demasiadas.
Sin resultados
Millones de arbolitos han sido plantados en
diferentes campañas de
reforestación, y muchos han muerto meses
después, ya que nadie los
cuidó.
Hace varios años, el dueño de
un vivero me contó que había
donado miles de arbolitos para una
campaña de reforestación que se
realizaría en una ciudad de la zona
oriental. Meses después llegó al
sector, según él para complacerse
al ver las plantas que había donado
convertidas en frondosos árboles. Pero
no. El proceso de reforestación se
estancó por alguna razón y lo que
encontró al llegar fue una montaña
de bolsas negras con tierra y ramas marchitas.
¡No los sembraron, los dejaron perder!
Afortunadamente, no siempre pasa lo mismo.
Muchas campañas de recuperación de
áreas boscosas se desarrollan de manera
ordenada.
Pero es muy poco el esfuerzo hecho en
comparación con el daño que sufre
la superficie de El Salvador.
Es de aplaudir el esfuerzo que realizan
estudiantes, militares, miembros de organismos
no gubernamentales y otros al sembrar
árboles. .
En honor a su cansancio y sudor, se
deberían también definir sanciones
para quienes dañan el medio ambiente.
Pero sanciones que se salgan del papel, que se
conviertan en realidad y que tengan a alguien
para aplicarlas.
¿Cuándo?
Cualquiera derriba un árbol sin pedir
permiso; hay quienes gestionan la
autorización para talar diez y botan
cien. Algunas lotificadoras y urbanizadoras
inician la gestión de permisos
ambientales cuando los trabajos de
terracería están avanzados.
Las plantas de tratamiento de agua, que en
teoría se exigen a las urbanizaciones,
industrias y municipalidades, raras veces se
vuelven realidad. Muchos vehículos
pesados fumigan con humo negro calles y
carreteras.
Nadie se hace cargo de dictar o aplicar leyes
lógicas y apegadas a nuestra realidad.
Tampoco hay orientación verdadera para
cultivar. Muy sencillo sería
enseñar a los pequeños
agricultores a plantar frutales en laderas en
vez de destruirlos por sembrar maíz .
¿Ha visto esas grandes extensiones pelonas?
Imagínelas plantadas de marañones,
cítricos u otros frutales. Pero no.
En un país "eminentemente
agrícola", que se ha vuelto dependiente
de sus vecinos para alimentarse, no hay recursos
suficientes para el agro.
Ni el MAG ni otras dependencias tienen
mecanismos para verificar que las tímidas
regulaciones ambientales se cumplan.
Tampoco para orientar de forma masiva a los
agricultores.
No me considero fanático de la
ecología, ni vivo de gritar que
"están destruyendo los recursos", ni
culpo de lo que pasa a la empresa privada, al
gobierno, a los comunistas o a quien se me ponga
enfrente.
Pero me desespera el calor .