Domingo 13 de mayo de 2001


¿Tiene calor? Hay culpables

La receta culinaria del año: Migueleños fritos. No está lejos. Ya llegaron a sufrir con 42 grados centígrados de temperatura al mediodía.

Por Alonso Rivera

Es como cocinarse a fuego lento. Usted y yo, en cualquier parte del país, hemos padecido situaciones similares en las semanas anteriores. Calores que no dejan dormir, enfermedades de la piel y vías urinarias. Si la situación sigue así, en unos diez años veremos a las personas derretirse en las calles.

Pero es el pago que debemos hacer por décadas de indiferencia ante el problema ambiental. Reforestemos, no talemos, protejamos las cuencas de los ríos. ¿Cuántas veces lo hemos oído? Demasiadas.

Sin resultados

Millones de arbolitos han sido plantados en diferentes campañas de reforestación, y muchos han muerto meses después, ya que nadie los cuidó.

Hace varios años, el dueño de un vivero me contó que había donado miles de arbolitos para una campaña de reforestación que se realizaría en una ciudad de la zona oriental. Meses después llegó al sector, según él para complacerse al ver las plantas que había donado convertidas en frondosos árboles. Pero no. El proceso de reforestación se estancó por alguna razón y lo que encontró al llegar fue una montaña de bolsas negras con tierra y ramas marchitas. ¡No los sembraron, los dejaron perder! Afortunadamente, no siempre pasa lo mismo. Muchas campañas de recuperación de áreas boscosas se desarrollan de manera ordenada.

Pero es muy poco el esfuerzo hecho en comparación con el daño que sufre la superficie de El Salvador.

Es de aplaudir el esfuerzo que realizan estudiantes, militares, miembros de organismos no gubernamentales y otros al sembrar árboles. .

En honor a su cansancio y sudor, se deberían también definir sanciones para quienes dañan el medio ambiente. Pero sanciones que se salgan del papel, que se conviertan en realidad y que tengan a alguien para aplicarlas.

¿Cuándo?

Cualquiera derriba un árbol sin pedir permiso; hay quienes gestionan la autorización para talar diez y botan cien. Algunas lotificadoras y urbanizadoras inician la gestión de permisos ambientales cuando los trabajos de terracería están avanzados.

Las plantas de tratamiento de agua, que en teoría se exigen a las urbanizaciones, industrias y municipalidades, raras veces se vuelven realidad. Muchos vehículos pesados fumigan con humo negro calles y carreteras.

Nadie se hace cargo de dictar o aplicar leyes lógicas y apegadas a nuestra realidad. Tampoco hay orientación verdadera para cultivar. Muy sencillo sería enseñar a los pequeños agricultores a plantar frutales en laderas en vez de destruirlos por sembrar maíz . ¿Ha visto esas grandes extensiones pelonas? Imagínelas plantadas de marañones, cítricos u otros frutales. Pero no.

En un país "eminentemente agrícola", que se ha vuelto dependiente de sus vecinos para alimentarse, no hay recursos suficientes para el agro.

Ni el MAG ni otras dependencias tienen mecanismos para verificar que las tímidas regulaciones ambientales se cumplan.

Tampoco para orientar de forma masiva a los agricultores.

No me considero fanático de la ecología, ni vivo de gritar que "están destruyendo los recursos", ni culpo de lo que pasa a la empresa privada, al gobierno, a los comunistas o a quien se me ponga enfrente.

Pero me desespera el calor .


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