Domingo 13 de mayo de 2001


Una mirada de fe
Juan Pablo II en Grecia, Siria y Malta
Oscar Rodríguez Blanco s, d, b *

Los cristianos de todo el mundo, tenemos que sentirnos contentos y agradecidos a Dios, por el éxito de la visita pastoral que Juan Pablo II ha hecho a Grecia, Siria y Malta. Sus deseos de hacerse peregrino en los lugares que están ligados a la historia de la salvación se han hecho realidad. Las visitas a Tierra Santa, al Monte Sinaí y ahora a estos otros lugares han concretizado sus ideales de ir tras las huellas de San Pablo. Hasta hace muy poco tiempo esto era impensable.

Juan Pablo II se convirtió en el primer Papa que visita Grecia desde hace más de mil años. La Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa han vivido separadas desde el Cisma de Oriente de 1054. En Grecia viven muy pocos católicos, pues en su mayoría son ortodoxos. En la visita de cortesía que hizo el Papa al Arzobispo ortodoxo de Atenas y de Grecia, Cristodoulos, afirmó que las controversias e incomprensiones presentes y pasadas entre católicos y ortodoxos deben ser superadas porque "el Señor nos lo pide" y que debe ser El quien juzgue los errores. Al escuchar el discurso del arzobispo ortodoxo, Juan Pablo II pidió humildemente perdón por las ocasiones en que los hijos e hijas de la Iglesia Católica han pecado con acciones u omisiones contra los ortodoxos. Debemos hace notar que en Grecia los católicos se han mantenido forzosamente al margen de la vida pública, han sufrido y han carecido de oportunidades y han soportado incontables agresiones y, sin embargo, el Papa deja el juicio a Dios y confía el peso del pasado a la infinita misericordia de Dios.

El 5 de mayo será también un día muy recordado, pues era la primera vez que un Papa visitaba Siria. En este lugar recibió una entusiasta bienvenida por parte de la gente que le esperaba. El discurso de bienvenida que le dio el Presidente estuvo matizado de aspectos políticos con los que acusaba a Israel de violar la justicia internacional. La respuesta del Papa fue muy diferente, pues se presenta como peregrino de la fe, que desea de corazón la paz a todas las naciones de la tierra. Expresa al presidente y al pueblo que la violencia es una contradicción para los creyentes, pues "juntos reconocemos al Dios único e invisible, juntos tenemos que proclamar al mundo que el nombre del único Dios es un nombre de paz y un imperativo de paz… para que llegue una paz auténtica en Oriente Medio, hay que instaurar una actitud nueva de comprensión y de respeto entre los pueblos de esta región, entre los fieles de las tres religiones ligadas a Abraham".

En Quneitra, ciudad situada bajo los Altos del Golán sirio, y ocupada hoy por Israel, el Papa hizo una oración pidiendo a Dios por la paz en Tierra Santa y en el mundo entero: "Te pedimos por todos los pueblos de Oriente Medio, ayúdales a derribar los muros de la hostilidad y de la división y a edificar juntos un mundo de justicia y solidaridad...que actúen generosamente a favor del bien común, para que respeten la dignidad inalienable de toda persona humana y los derechos fundamentales. ¡Salam! ¡Salam! ¡Salam! ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!.

El llamado que el Papa ha hecho a cristianos, ortodoxos, judíos y musulmanes a superar el nivel de identificación religiosa, ha calado profundamente en los jóvenes ortodoxos y cristianos que con una actitud jamás expresada , exigieron a sus patriarcas, la unidad de la iglesia porque "Cristo lo quiere", comprometiéndose por un futuro de paz y de solidaridad.

Una muchacha hablando en el micrófono reconoció que no podía concebir otro futuro si no era el de la unidad de la iglesia y por tres veces preguntó en tono ascendente : Jóvenes, ¿queréis la unidad de la iglesia? A la que ellos respondieron en forma delirante positivamente. La crónica del día nos dice que, nunca en la historia de los encuentros del Papa con los jóvenes, había surgido esta pregunta tan directa, fuerte y unánime dirigida al Pontífice y a los patriarcas. Juan Pablo respondiendo a los jóvenes les dijo: "Profundizad más aún en lo que os une… meditad juntos en el evangelio, invocad al Espíritu Santo, escuchad los testimonios de los apóstoles, rezad en la alegría y en acción de gracias… no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio, con Cristo la santidad se hace razonable".

La gira papal culminó exitosamente en Malta, isla que se encuentra en el centro del Mediterráneo y a la que llegó el apóstol San Pablo como prisionero, de viaje a Roma. Actualmente viven en esa isla unos 400.000 habitantes, en su mayoría católicos. El Papa estaba sumamente satisfecho al ver cumplidos sus sueños de ir tras las huellas de San Pablo y fortalecer una vez más la fe de los cristianos que viven en Grecia, Siria y Malta. Finalizaba así el viaje internacional número 93 de Juan Pablo II en sus 23 años de pontificado.

* Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com