- Una
mirada de fe
- Juan Pablo II en
Grecia, Siria y Malta
- Oscar
Rodríguez Blanco s, d, b
*
Los
cristianos de todo el mundo, tenemos que
sentirnos contentos y agradecidos a Dios, por el
éxito de la visita pastoral que Juan
Pablo II ha hecho a Grecia, Siria y Malta. Sus
deseos de hacerse peregrino en los lugares que
están ligados a la historia de la
salvación se han hecho realidad. Las
visitas a Tierra Santa, al Monte Sinaí y
ahora a estos otros lugares han concretizado sus
ideales de ir tras las huellas de San Pablo.
Hasta hace muy poco tiempo esto era
impensable.
Juan Pablo II se convirtió en el
primer Papa que visita Grecia desde hace
más de mil años. La Iglesia
Católica y la Iglesia Ortodoxa han vivido
separadas desde el Cisma de Oriente de 1054. En
Grecia viven muy pocos católicos, pues en
su mayoría son ortodoxos. En la visita de
cortesía que hizo el Papa al Arzobispo
ortodoxo de Atenas y de Grecia, Cristodoulos,
afirmó que las controversias e
incomprensiones presentes y pasadas entre
católicos y ortodoxos deben ser superadas
porque "el Señor nos lo pide" y que debe
ser El quien juzgue los errores. Al escuchar el
discurso del arzobispo ortodoxo, Juan Pablo II
pidió humildemente perdón por las
ocasiones en que los hijos e hijas de la Iglesia
Católica han pecado con acciones u
omisiones contra los ortodoxos. Debemos hace
notar que en Grecia los católicos se han
mantenido forzosamente al margen de la vida
pública, han sufrido y han carecido de
oportunidades y han soportado incontables
agresiones y, sin embargo, el Papa deja el
juicio a Dios y confía el peso del pasado
a la infinita misericordia de Dios.
El 5 de mayo será también un
día muy recordado, pues era la primera
vez que un Papa visitaba Siria. En este lugar
recibió una entusiasta bienvenida por
parte de la gente que le esperaba. El discurso
de bienvenida que le dio el Presidente estuvo
matizado de aspectos políticos con los
que acusaba a Israel de violar la justicia
internacional. La respuesta del Papa fue muy
diferente, pues se presenta como peregrino de la
fe, que desea de corazón la paz a todas
las naciones de la tierra. Expresa al presidente
y al pueblo que la violencia es una
contradicción para los creyentes, pues
"juntos reconocemos al Dios único e
invisible, juntos tenemos que proclamar al mundo
que el nombre del único Dios es un nombre
de paz y un imperativo de paz
para que
llegue una paz auténtica en Oriente
Medio, hay que instaurar una actitud nueva de
comprensión y de respeto entre los
pueblos de esta región, entre los fieles
de las tres religiones ligadas a Abraham".
En Quneitra, ciudad situada bajo los Altos
del Golán sirio, y ocupada hoy por
Israel, el Papa hizo una oración pidiendo
a Dios por la paz en Tierra Santa y en el mundo
entero: "Te pedimos por todos los pueblos de
Oriente Medio, ayúdales a derribar los
muros de la hostilidad y de la división y
a edificar juntos un mundo de justicia y
solidaridad...que actúen generosamente a
favor del bien común, para que respeten
la dignidad inalienable de toda persona humana y
los derechos fundamentales. ¡Salam!
¡Salam! ¡Salam! ¡Paz! ¡Paz!
¡Paz!.
El llamado que el Papa ha hecho a cristianos,
ortodoxos, judíos y musulmanes a superar
el nivel de identificación religiosa, ha
calado profundamente en los jóvenes
ortodoxos y cristianos que con una actitud
jamás expresada , exigieron a sus
patriarcas, la unidad de la iglesia porque
"Cristo lo quiere", comprometiéndose por
un futuro de paz y de solidaridad.
Una muchacha hablando en el micrófono
reconoció que no podía concebir
otro futuro si no era el de la unidad de la
iglesia y por tres veces preguntó en tono
ascendente : Jóvenes,
¿queréis la unidad de la iglesia? A
la que ellos respondieron en forma delirante
positivamente. La crónica del día
nos dice que, nunca en la historia de los
encuentros del Papa con los jóvenes,
había surgido esta pregunta tan directa,
fuerte y unánime dirigida al
Pontífice y a los patriarcas. Juan Pablo
respondiendo a los jóvenes les dijo:
"Profundizad más aún en lo que os
une
meditad juntos en el evangelio,
invocad al Espíritu Santo, escuchad los
testimonios de los apóstoles, rezad en la
alegría y en acción de
gracias
no tengáis miedo de ser los
santos del nuevo milenio, con Cristo la santidad
se hace razonable".
La gira papal culminó exitosamente en
Malta, isla que se encuentra en el centro del
Mediterráneo y a la que llegó el
apóstol San Pablo como prisionero, de
viaje a Roma. Actualmente viven en esa isla unos
400.000 habitantes, en su mayoría
católicos. El Papa estaba sumamente
satisfecho al ver cumplidos sus sueños de
ir tras las huellas de San Pablo y fortalecer
una vez más la fe de los cristianos que
viven en Grecia, Siria y Malta. Finalizaba
así el viaje internacional número
93 de Juan Pablo II en sus 23 años de
pontificado.
* Párroco de la iglesia de
María Auxiliadora (Don
Rúa).