- No es un
derecho
- Ser madre es un
privilegio
- Teresa
Guevara de López*
En
su artículo publicado el Día de la
Madre, Evangelina de Sol invita a reflexionar
cuán heroica es la mujer
salvadoreña cuando es madre, que se crece
a sí misma ante la adversidad, y
qué poco apoyo encuentra para formar una
familia, en quienes naturalmente debieran ser
sus pilares: su marido y las leyes.
Irónicamente, ellos se convierten en sus
mayores enemigos al dejarla totalmente
desprotegida y favorecer circunstancias que la
hagan más vulnerable.
Dentro de las corrientes feministas radicales
se habla del derecho a la maternidad como una
consecuencia del uso indiscriminado de la
sexualidad, sin hablar de deberes, ni considerar
que la maternidad es un privilegio, un signo de
confianza de Dios, que ha querido que
"procreara" al participar con El en la obra de
la creación. Pero junto a un hombre
responsable que forme con ella un hogar estable,
una familia que sea el ámbito adecuado
para recibir, educar y mantener a los hijos,
hasta que sean capaces de abandonarlo, porque ya
saben volar con alas propias y enfrentar solos,
las adversidades que la vida les depare.
Es lamentable que en la cultura machista
imperante se tenga una idea errónea del
hombre, al poner al macho como modelo, que se
jacta de su capacidad reproductiva, como la
única manera para sentirse hombre, para
demostrar su superioridad y así destacar.
Cuando la realidad es que macho es aquel al que
le faltó educación y
formación para llegar a convertirse en
hombre consciente y responsable. No ha
entendido, porque no se lo han enseñado,
que para hacer uso de su cuerpo tiene primero
que poseerlo, que dominarlo por medio del
señorío de sí mismo, el
cual se logra a través de las virtudes
como fortaleza, perseverancia, justicia y
prudencia. Así podrá libremente
elegir, amar, entregarse y engendrar una
criatura a quien él va a conocer, a
reconocer, a mantener y a cuidar. Sólo
entonces merecerá el título de
padre. Y es más triste aún que la
mujer sea criada con muy poco sentido de su
propio valer, cuando por ignorancia, las madres
no exigen a sus hijas estudiar y formarse para
así ganarse la vida de una manera
digna.
Se considera normal que las niñas, a
los 12 y 13 años, cuando debían
estar dedicadas al juego y al estudio, tengan
compañeros de vida, admitidos en su misma
casa, y se conviertan en madres, como un destino
inexorable. A los varones, sin embargo, se les
da un trato diferente: que no haga oficios de la
casa, que desde muy temprana edad, para que sea
más hombre, haga uso indiscriminado del
sexo, sin pensar que así se asemeja
más al macho (lo que no requiere
esfuerzo) y se aleja más del ideal del
hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, para
ser compañero de una mujer, para amarse,
apoyarse y comprenderse y entre los dos
constituir esas familias que tanto necesita
nuestra Patria, porque en ella crecerán
hijos, que mañana serán hombres y
mujeres de bien.
Pero todo esto seguirá siendo un
sueño imposible mientras no existan leyes
que fortalezcan esta institución, que es
la célula de la sociedad. Que exijan al
macho que engendró, que ayude
económicamente a la madre que
abandonó: triste situación que se
da en todos los niveles, ya que la lista de
padres irresponsables que no pagan sus cuotas,
está engrosada por funcionarios
públicos, profesionales y hasta maestros
y tantos otros que no se avergüenzan de
haber dejado abandonados, muchos hijos
ilegítimos.
En la vecina Costa Rica no se puede obtener
pasaporte, ni salir del país, si no se
cuenta con una solvencia de las cuotas
alimentarias, y legislaciones de otros
países más avanzados, contemplan
sanciones mucho más severas para este
tipo de delitos. En la revista Newsweek,
Jonathan Alther y Pat Ningert decían que
la sociedad norteamericana saldría
ganando si la gente recuperara la capacidad
personal de avergonzarse de sus actos y citaban
el libro "Fatherless America" (América
sin padres) en que su autor David Blankenhorn
afirmaba "que una mayor capacidad para
avergonzarse de tener hijos ilegítimos y
de divorciarse y abandonar sus hogares,
haría más en favor de los
niños que cualquier deducción de
impuestos o cualquier programa de gobierno.
Porque más que estigmatizar sólo a
las madres solteras, lo importante es comprender
que cuando se le quita importancia a la
función del padre o contribuimos a la
ruptura de la familia, se está
extendiendo un mensaje dañino y
pernicioso".
Rindamos en este mes un homenaje de
admiración y respeto a la mujer
salvadoreña, que es madre heroica y
elevemos una plegaria a la Virgen María
para que desde su alta condición de Madre
de Dios, extienda su protección e
interceda ante su Divino Hijo por todas las
madres, para que entendamos que ser madre es un
privilegio, al que debemos hacernos acreedoras
luchando por encarnar el elogio que hace el
Libro de los Proverbios de la mujer fuerte:
esposa fiel, hacendosa, fuerte, sabia y prudente
porque sabe abrirse a los demás para
aliviar con su bálsamo de
comprensión y dulzura el rostro de
aquellos que están a su cargo, y que el
cielo llama bienaventurados.