La
Nota del Día
Se paga aunque no llegue
agua
El agua en si misma prácticamente no
tiene valor, pensando en las cantidades
embalsadas en sitios como el Cerrón
Grande y los mantos freáticos
ANDA anunció que en los
próximos meses se verá forzada a
suspender el abastecimiento de agua en varias
zonas del área metropolitana, para
efectuar urgentes trabajos de reparación
y actualización del sistema. Las obras,
dice el ingeniero Carlos Perla, presidente de la
entidad, permitirán que dentro de un
año, la capital cuente con agua las
veinticuatro horas, lo que es una
magnífica noticia para todos.
A nadie le gusta quedarse sin agua,
más cuando proveerse de ella durante una
suspensión es difícil y oneroso.
ANDA lleva pipas a los vecindarios afectados,
pero no puede cubrir todas las necesidades.
Hacerlo tendría un muy alto costo de
camiones cisterna, que se anticipa no se
requerirán en el futuro.
La gente, como es natural, viene protestando
porque cada mes, "puntualmente", le llega un
cobro por el servicio. Si no recibió
agua, piensa, no es justo que le cobren.
Lo que cobra ANDA no es tanto el agua en si,
cuanto el costo del sistema y la infraestructura
que se requiere para trasladar el agua desde los
embalses y los mantos freáticos, hasta
las sitios donde se bebe, se usa y
también se desperdicia. Y se desperdicia
en un alto porcentaje, al punto que si la gente
fuera más cuidadosa con el uso del agua,
es posible que se requeriría un treinta o
cuarenta por ciento menos de volumen.
La gente, es natural, se molesta por pagar
agua que no recibe. Si ANDA sólo cobrara
cuando suministra agua, las tarifas se
elevarían, sería imprescindible
instalar medidores de agua en cada acometida (lo
que paga el consumidor) y ANDA no tendría
presión de parte del consumidor, para
solucionar en la mejor forma los cortes que se
producen.
"Tener agua es tarea de
todos"
El agua en si misma prácticamente no
tiene valor, pensando en las cantidades
embalsadas en sitios como el Cerrón
Grande y los mantos freáticos. Nadie
cobra a un ribereño del lago por sacar el
agua que necesita para su consumo. Pero si el
agua se tiene que bombear, transportar por
tuberías, filtrar, purificar, almacenar y
además llevar cuadra por cuadra, a cada
casa y usuario, el asunto cambia: cada elemento
agrega costos que, sumados, tienen que ser
cubiertos por el consumidor. Aunque las
tuberías estén secas, hay que
darles mantenimiento, repararlas y reponerlas
cada cierto número de años, como
está haciendo en estos momentos la ANDA.
Y lo mismo sucede con bombas, tanques de
captación, sistemas de filtrado, etc.:
tenerlos allí tiene su gran costo,
indistintamente de si acarrean o no agua.
Hay que agregar a lo anterior que una
significativa parte del alto precio del agua se
deriva del mal uso que hace la gente
(desperdiciándola), o de la
depredación del medio ambiente perpetrada
por humanos, que ha secado ríos y mantos
freáticos. Parafraseando lo que le dijo a
Boabdil su madre, "no supimos defender con
acierto (bosques, cañadas, ríos y
lagos), lo que ahora lloramos (por sufrir cortes
y mal suministro)". Si queremos agua, no se
trata sólo de tener tuberías, sino
de cuidar la naturaleza que nos rodea.
O como se suele repetir hasta la saciedad en
otros temas, "tener agua es tarea de todos". La
gente de las ciudades debe ocuparse de que el
labriego y poblador rural protejan el medio
ambiente, amén de eliminar hornos de
leña.