Domingo 13 de mayo de 2001


La Nota del Día
 

Se paga aunque no llegue agua

El agua en si misma prácticamente no tiene valor, pensando en las cantidades embalsadas en sitios como el Cerrón Grande y los mantos freáticos

ANDA anunció que en los próximos meses se verá forzada a suspender el abastecimiento de agua en varias zonas del área metropolitana, para efectuar urgentes trabajos de reparación y actualización del sistema. Las obras, dice el ingeniero Carlos Perla, presidente de la entidad, permitirán que dentro de un año, la capital cuente con agua las veinticuatro horas, lo que es una magnífica noticia para todos.

A nadie le gusta quedarse sin agua, más cuando proveerse de ella durante una suspensión es difícil y oneroso. ANDA lleva pipas a los vecindarios afectados, pero no puede cubrir todas las necesidades. Hacerlo tendría un muy alto costo de camiones cisterna, que se anticipa no se requerirán en el futuro.

La gente, como es natural, viene protestando porque cada mes, "puntualmente", le llega un cobro por el servicio. Si no recibió agua, piensa, no es justo que le cobren.

Lo que cobra ANDA no es tanto el agua en si, cuanto el costo del sistema y la infraestructura que se requiere para trasladar el agua desde los embalses y los mantos freáticos, hasta las sitios donde se bebe, se usa y también se desperdicia. Y se desperdicia en un alto porcentaje, al punto que si la gente fuera más cuidadosa con el uso del agua, es posible que se requeriría un treinta o cuarenta por ciento menos de volumen.

La gente, es natural, se molesta por pagar agua que no recibe. Si ANDA sólo cobrara cuando suministra agua, las tarifas se elevarían, sería imprescindible instalar medidores de agua en cada acometida (lo que paga el consumidor) y ANDA no tendría presión de parte del consumidor, para solucionar en la mejor forma los cortes que se producen.

"Tener agua es tarea de todos"

El agua en si misma prácticamente no tiene valor, pensando en las cantidades embalsadas en sitios como el Cerrón Grande y los mantos freáticos. Nadie cobra a un ribereño del lago por sacar el agua que necesita para su consumo. Pero si el agua se tiene que bombear, transportar por tuberías, filtrar, purificar, almacenar y además llevar cuadra por cuadra, a cada casa y usuario, el asunto cambia: cada elemento agrega costos que, sumados, tienen que ser cubiertos por el consumidor. Aunque las tuberías estén secas, hay que darles mantenimiento, repararlas y reponerlas cada cierto número de años, como está haciendo en estos momentos la ANDA. Y lo mismo sucede con bombas, tanques de captación, sistemas de filtrado, etc.: tenerlos allí tiene su gran costo, indistintamente de si acarrean o no agua.

Hay que agregar a lo anterior que una significativa parte del alto precio del agua se deriva del mal uso que hace la gente (desperdiciándola), o de la depredación del medio ambiente perpetrada por humanos, que ha secado ríos y mantos freáticos. Parafraseando lo que le dijo a Boabdil su madre, "no supimos defender con acierto (bosques, cañadas, ríos y lagos), lo que ahora lloramos (por sufrir cortes y mal suministro)". Si queremos agua, no se trata sólo de tener tuberías, sino de cuidar la naturaleza que nos rodea.

O como se suele repetir hasta la saciedad en otros temas, "tener agua es tarea de todos". La gente de las ciudades debe ocuparse de que el labriego y poblador rural protejan el medio ambiente, amén de eliminar hornos de leña.


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