Jueves 10 de mayo de 2001


García Prieto defiende su gestión en el banco estatal
La represión financiera, el mal del BFA

El ex presidente del Banco de Fomento Agropecuario, Raúl García Prieto, aclara algunos conceptos que se han vertido sobre tal entidad y sobre su rol al frente de la misma.

Raúl García Prieto

Primero, es falso lo del despilfarro y malversación de fondos millonarios que se habla.

Con la mala memoria que tienen nuestro pueblo y los políticos, ya olvidaron la serie de decretos que se emitieron desde 1992, se recrudecieron a partir de 1996, y continúan hasta la fecha para condonar más de 402 millones de deuda, además de los 673.5 millones que fue prohibido cobrar por la vía judicial en el decreto 263, artículo 14, promoviendo la cultura de no pago que fue quizás lo peor que se institucionalizó.

No nos olvidemos tampoco del gasto multimillonario en que incurrió el BFA al apoyar los acuerdos de paz, y las comisiones por 84 millones de colones devengadas en la otorgación de créditos que no nos pagó Hacienda y que tuvimos que reconocer como pérdida.

Recordemos también los bajos precios internacionales de los productos agropecuarios de exportación, y en especial el zig-zag que tuvo el café en la década pasada.

Aclarado esto, desearía que esta contribución sirviera para que el pueblo conozca a fondo lo que se hizo, los resultados que se tuvieron, y las consecuencias de la politización de una empresa estatal que juega un rol tan delicado e importante y que incursiona en la esfera de la empresa privada.

Acertadamente se critica la falla de origen en la organización de la propiedad, en uno de los más importantes sectores del quehacer agropecuario, con lo cual se refiere al sistema cooperativo de propiedad que ha sido la causa de la quiebra de muchas empresas agropecuarias, que en manos privadas fueron de mucho éxito. La falla principal del sistema cooperativo se debe a la ausencia de los cooperativistas de sentirse verdaderos dueños, y los ha conducido al fracaso, arrastrando consigo al BFA.

Desnaturalización

Se menciona la desnaturalización de la intervención pública que en muchos casos se ha prestado a manejos discrecionales en materia de concesión de créditos. Esta observación es muy acertada ya que el peor vicio de los Bancos públicos es la tentación para los políticos de meter la mano, bien sea para malversar como en los años 80, o manejar programas de índole política como el PRN, o financiar créditos de alto riesgo con fines populistas.

También existe la desnaturalización de la intervención pública que se presta a discrecionalidades cuando se abren los mercados para favorecer a los comerciantes en detrimento del sector agropecuario, afectando su solvencia y rentabilidad, se protegen sectores en detrimento de los consumidores, o se sostienen políticas económicas con fuertes sesgos de favoritismo de un sector a expensas del desarrollo del resto del país.

También es cierto, como se dice, que la situación de insolvencia y morosidad que enfrenta el BFA es producto de la debilidad institucional del mismo.

Pero también hay que recordar que la insolvencia y morosidad es producto de un arrastre de la década antepasada, los 80, ya que sus estados financieros tienen toda la mora y las deudas de los años 50, 60, 70 y 80 (aunque parece ser que hace poco se creó un fideicomiso para comprarle esta cartera).

El "saneamiento" del BFA fue vía inyección de capital, mientras que la forma de sanear del resto de la banca fue por medio de la adquisición de sus carteras malas D y E por FOSSAFI, quien dio facilidades de pago y descuentos para los clientes de los bancos privatizados.

Estas facilidades no estuvieron disponibles para los clientes del BFA. A su clientela se le negó el derecho de pagar con las prerrogativas que se dieron en FOSAFFI, imposibilitándolos por un tiempo acceder nuevos créditos y prolongándoles su agonía por no poder reactivarse. Así pues, no les quedó más alternativa que organizarse y luchar por decretos que los reivindicara.

La lucha de estos ha sido larga y politizada, con consecuencias nefastas para el BFA, ya que se promulgaron la serie de decretos de condonación que mencioné anteriormente.

Grandes gastos

También vale la pena recordar que el BFA atendió a los desmovilizados del FMLN y del Ejército, quienes se negaran a pagar sus créditos por considerarlos indemnización de guerra, ocasionando grandes gastos administrativos al BFA ya que teníamos 17 puntos de servicio en todo el país dedicados exclusivamente a ellos, sin contar con el apoyo logístico que se le daba al Banco de Tierras.

Asimismo tuvimos la pérdida de 15 millones del patrimonio del banco en la negociación para la liberación de los diputados rehenes en la Asamblea Legislativa en 1995, y encima, en 1988 el Ministerio de Hacienda evadió el pago de las comisiones devengadas en atención a los desmovilizados.

Como se podrá ver, la desnaturalización de la intervención pública fue una dura realidad en mi período como Presidente del Banco.

Nosotros quisimos cambiar esta debilidad institucional, ya que nos habíamos convertido en agentes de intermediación financiera, creando parámetros de otorgamiento de créditos más estrictos, logrando llevar la cartera de crédito "A" de 112.6 millones que era el 10% en 1994 a 959.9 que era el 50% en el 98, y a pesar de la condonación redujimos la cartera "E" del 20.7% al 16.7%.

Se dice que cualquier intermediario financiero formal o informal que trabaje en condiciones de represión financiera le es sumamente difícil salir adelante.

Para una mejor interpretación de las realidades que me enfrenté en el BFA, hay que saber que la represión financiera llegó a límites inimaginables, ya que el Banco debió ceder su mejor cartera de créditos y depósitos a la Banca Privada o en vías de privatización, y no pudo por muchos años abrir sucursales en las cabeceras departamentales.

Le era permitido dar servicio solamente en localidades donde no hubiera presencia de otros Bancos, y en San Salvador se le limitó a no más de las 2 sucursales que ya tenía.

El banco fue limitado así al sector agropecuario que es de más alto riesgo y baja rentabilidad, se le limitaron así al sector agropecuario que es de más alto riesgo y baja rentabilidad, se le limitaron los montos de los créditos, se le obligó a dar tasas de interés subsidiadas para granos básicos, y finalmente se le suspendieron los créditos del BMI, condenando al Banco a enfocar sus recursos a créditos de subsistencia, en detrimento de verdaderos proyectos de desarrollo que generan empleos y riquezas.

Orden administrativo

Críticos acertados comentan que de cara a la eficiencia administrativa y operativa, es oportuno, adecuar el número de personal, mejorar los sistemas de control administrativo,... Fortalecer la eficiencia operativa... implementar nuevas tecnologías financieras...

Buscando mayor transparencia ante el reto que nos habíamos impuesto de reducir los procesos y modernizar la estructura administrativa del BFA a inicios de 1996, contratamos a Price Waterhouse para que nos hiciera el Manual de procesos, políticas, y normas administrativas, que cuenta con cinco manuales, sistemas de administración de transporte, sistema de control de activo fijo, sistema de control de materiales y sistema de compras.

Es muy cierto cuando se dice que lo bueno del BFA es la cobertura y atención al sector agropecuario, lo que obliga a ejecutar una reestructuración del mismo y a la vez trabajar en la tarea de superar las condiciones adversas del entorno. Precisamente la cobertura es la más grande fortaleza del BFA.

Uno de los instrumentos de Desarrollo más importantes que las comunidades rurales puedan tener es un Banco cerca, para créditos, depósitos, ahorros, transferencias, remesas, pagos u otros servicios financieros que nuestro mundo moderno demanda.

Hay pueblos y comunidades en nuestro país que tienen que caminar varios kilómetros, abordar varios buses, para hacer uso de los servicios de un banco. Un Banco en el pueblo es progreso. Dale Adams, coautor de "Crédito Agrícola y Desarrollo Rural: la nueva Visión", nos hizo ver que debíamos explotar esta ventaja mientras teníamos restricciones de abrir en grandes ciudades, en nuestro primer taller de reingeniería que nos impartió, donde definimos la misión y la visión que nos guiaría en mi administración.

Había un chiste muy común en el BFA que decía, "Si te cae mal un fulano, pagale con un cheque del BFA", ya que a inicios de 1995 la obsolescencia tecnológica era tal que sólo 4 de las 27 agencias estaban en línea.

En la mayoría de las agencias había sillas para esperar el cambio del cheque, que tomaba usualmente algunas horas, ya que todas las operaciones eran manuales. Para colmo, ni la planilla ni los desembolsos de los créditos del banco eran otorgados con cheques propios, sino que con cheques de otros bancos.

La reingeniería

Entre 1996 y 1998 implementamos un proceso de reingeniería que nos llevó de 27 agencias a 65 puntos de servicio al cliente totalmente en línea en tiempo real, con comunicación satelital, de 53.4 empleados por punto a 23.5, aumentando considerablemente el "front-office" de 47 cajas a 196 cajas, de 109 ejecutivos de créditos a 167, de 22 ejecutivas de atención al cliente a 142.

Todo esto lo hicimos con el mismo número de personal, gracias al proceso de reingeniería con el cual simplificamos procesos, y también gracias a la modernización tecnológica que implementamos.

Tuvimos como resultado de 1995 a 1998 poder atender de 110 mil clientes a más de 225 mil, un incremento de depósitos de 300 millones a 1,400 millones, y un incremento de cuentas de 51 mil a 151 mil.

La cartera de créditos después de depurar 113 mil expedientes subió de 1,260 millones con 28 mil clientes a 2,000 millones con más de 50 mil clientes, logrando con esto disminuir los costos anuales de atención al cliente de 1,162 colones a 882 colones.

Esto disminuyó el costo de prestar un colón de 15 centavos a 14 centavos, a pesar de que en ese período hubo grandes inversiones en el rubro de tecnología del banco.

La estructura de la cartera tiene un 80% de créditos menores de 15 mil colones, y un 13.5% de 15 mil a 50 mil colones.

En 1995 de cada colón que prestábamos 0.70 eran del estado y 0.30 del público, y en 1998 se revirtió a que de cada colón, 0.30 eran del estado y 0.70 eran del público, lo que nos obligó a ser más estrictos en el otorgamiento de créditos y más cuidadosos en la administración de la cartera.

Más cambios

Uno de los proyectos que más fortaleció al BFA fue la reingeniería jurídica, ya que en 1995 se encontraban 2,790 documentos detenidos en el registro sin poder inscribirse por 1,534.3 millones. En enero del 99 eran apenas 665 documentos por 339.5 millones.

También elevamos las garantías hipotecarias de 406 millones a 1150.8 millones, duplicando la cartera de largo plazo de 378 millones a 609.1 millones, abriendo así la posibilidad de que el BFA emita títulos de deuda a largo plazo. Esto fue posible gracias a una alianza estratégica con el CNR.

La cobertura y atención al campesino que siembra granos básicos había venido en franca decadencia de 102 mil manzanas financiadas en 1991 a 54.7 mil manzanas en 1996, ya que implica grandes riesgos debido a la manera rudimentaria en que nuestro campesino siembra los granos básicos.

El BFA pierde anualmente un promedio 20 millones en financiarlos, sin contar los años de desastre climatológico como "el niño" y Mitch, que fueron 40 y 80 millones respectivamente.

En 1995 el BFA, bajo mi administración, propuso la creación del PROGRANO, un fondo de garantía para incentivar a los intermediarios financieros apoyar el cultivo de granos básicos, que manejó FOGARA.

El SIG

En 1996 creamos el Sistema de Información Gerencial. El SIG era una herramienta para tomar decisiones operativas y monitorear continuamente el negocio.

Aunque también sirvió para implementar un programa de incentivos para empleados de "front office", el SIG medía quincenalmente indicadores en el área de créditoscomo colocación, recuperación, mora, reserva, calificación de cartera, y en captación de cuentas de ahorro plazo y corrientes.

El SIG medía a cada ejecutivo de crédito desglosando su cartera caso por caso, lo que permitía comparar su desempeño con la quincena previa y su meta acumulada por año.

Si un ejecutivo no cumplía con sus metas mínimas mensuales en cualquiera de uno de sus parámetros, recibía una amonestación por escrito. La séptima amonestación era motivo de despido, mientras que una buena administración de cartera implicaba comisiones.

A mediados de 1996 diseñamos el Sistema de Alerta Temprana. Este era un control proactivo en vez de reactivo con el propósito de supervisar y monitorear a los clientes mayores de 200,000 colones que potencialmente podían tener problemas antes que lo tuvieran.

De esta manera se podía elaborar un flujo de efectivo y prever qué acciones tomar: si se paraba la contratación del crédito, si se refinanciaba o si se buscaban alternativas de acuerdo a la situación del cliente.

En 1997 creamos un producto totalmente nuevo en el mercado la Servi Card la primera tarjeta de depósitos, con la idea de atraer a empresas que operan con vendedores ruteros o cobradores que no tienen tiempo de hacer cola y quieren evitar los riesgos de andar con fuertes sumas de dinero.

El "costo" para el cliente era mantener depósitos en saldo mínimo compensatorio por 200,000 colones.

Apoyo a la empresa

Uno de los mejores y más exitosos programas lo copiamos de un Banco español, el "Paquete de Asistencia Empresarial Exitosa", PASE.

En 1998 diseñamos un paquete de asesoría directa aprovechando la capacidad técnica del recurso humano y materiales del BFA para empresas con debilidades en el área de contabilidad, mercadeo, y publicidad.

El programa no tenía costos para el cliente, y pretendía garantizar el éxito del negocio y así el éxito del crédito, ya que era sólo para clientes A y B.

Sin embargo, debido a la alta demanda, presionó los recursos del Banco, y no se pudo atender a todos los interesados. Lo que sí quedó probado es que la pequeña y mediana empresa necesita y demanda programas como éste.

A finales de 1996 después de analizar estudios exhaustivos con el propósito de reducir costos operativos se decidió privatizar el transporte, aunque encontramos resistencia del personal al inicio, ya que el BFA contaba con la flota más grande de vehículos de gobierno, más de 400, y su mantenimiento general, seguros, reparaciones, combustible, y administración rondaba en los 17.5 millones.

En 1977 al privatizarla el gasto fue de 11.5 millones, significando un ahorro de 5.9.

También privatizamos la seguridad del Banco de una manera paulatina, ya que la expansión de 27 a 65 agencias la realizamos con recursos de "out-sourcing". Este programa no se completó durante mi administración y lo ha terminado de implementar la siguiente.

Capitalización

También se ha dicho que la Banca de Desarrollo necesita una estrategia de capitalización, la cual debe alimentarse de múltiples fuentes de recursos, entre las que destacan fondos provenientes del Estado vía BMI, manejo de fondos especiales, ahorros del sector público, empréstitos internacionales, fondos de pensiones. Todas estas gestiones tan sabiamente mencionadas las hicimos al más alto nivel.

La respuesta fue quitarnos el financiamiento del BMI y negarnos todo apoyo. Recibimos el soporte del Presidente Calderón Sol quien fue persuadido de que las condonaciones estaban afectando fuertemente al BFA y no valía la pena arriesgar más fondos estatales para perderlos.

Aún así nuestro modelo y relativo éxito a pesar del entorno llamaron la atención de nuestros vecinos.

En febrero de 1999 tuvimos la visita de BANRURAL de Guatemala, que hizo una pasantilla de una semana estudiando el proceso de reingeniería y el SIG, con sus premios y castigos.

La capacitación del personal fue clave para los logros ya que más de 100 ejecutivos sacaron una maestría en reingeniería con la Universidad Marroquín de Guatemala. Y aún más importante fue el cambio de mentalidad de todos los empleados de enfocar su gestión al negocio y servicio al cliente.

Es una lástima que ahora todo esto se pierda por la nueva represión financiera que se le ha impuesto al BFA.

Y lo peor quizás consiste en la pasividad absoluta en que ha caído. Este es otro tema que otro día lo comentaremos.


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