Atrapados por la
red
Las investigaciones de la Policía
no se limitan en perseguir físicamente a
los criminales, sino que también hace uso
de la tecnología, como ocurrió con
la "Banda de Humberto", cuyo cabecilla
trató de realizar una compra por
Internet. La Policía lo siguió por
la red y lo identificó
- Mario
Martínez
- El Diario
de Hoy
La
Policía llegó a los secuestradores
de dos empresarios la noche del martes mediante
dos vías: la compra por Internet que
intentó un sospechoso y por el
seguimiento de las personas que recogieron el
rescate.
Sobre este caso, la Policía
informó que, días antes del
operativo de rescate, uno de los delincuentes
trató de realizar una transacción
comercial en una tienda virtual, de las que han
proliferado en la Internet.
El comprador, que se supone es José
Humberto Durán, accedió a una
página de una tienda virtual local e
intentó hacer compras por un monto de 99
dólares.
Para cubrir el monto, utilizó una
tarjeta de crédito propiedad de una de
las víctimas que en ese momento era
mantenida cautiva en la colonia San Rafael, en
Soyapango.
La familia del secuestrado alertó al
banco emisor sobre el robo de las tarjetas de
crédito, por lo cual, cuando el
"comprador" intentó cancelar la deuda
desde su computadora, la tienda virtual le
negó a completar la
transacción.
La Policía fue alertada sobre el
intento de compra, por lo cual se comenzó
a seguir el rastro del cliente mediante el
rastreo en la red.
Como resultado se tenía indicios sobre
una persona, pero aún no se podía
actuar porque las víctimas seguían
privadas de libertad.
La tarde del martes, la familia de una de las
víctimas accedió a pagar el
rescate. En tanto, la Policía
montó un operativo de seguimiento de los
sujetos que recogieran el dinero.
Después del pagar el rescate, los
delincuentes, sin percatarse de que eran
vigilados, llevaron a los agentes a la casa de
José Humberto Durán, el presunto
cabecilla.
Durante el registro de la vivienda, los
policías encontraron parte del rescate y,
además, las tarjetas de crédito de
las víctimas, incluyendo aquella que fue
rechazada por la tienda, en manos de José
Humberto Durán.