En 60 días
cambiará el reglamento
legislativo
El pleno legislativo debe aprobar los
mecanismos para reformar las "reglas" de su
quehacer
El Diario de
Hoy
El hacer promesas se convirtió en
epidemia en la Asamblea Legislativa. Los
miembros de la Comisión Política
se comprometieron ayer a tener listo el proyecto
de reforma al reglamento interior del Congreso
en un máximo de sesenta días.
¿Cumplirán? Quién sabe. Lo
cierto es que la subcomisión que desde
hace tres meses ha venido redactando las
enmiendas debe presentar el miércoles un
proyecto de dictamen.
El mismo debe contener un apartado que
establezca que el reglamento será
modificado en un ciento por ciento y detallar
los mecanismos que se aplicarán para
discutir el tema.
Asimismo, se incorporarán los
principales cambios que se pretendan hacer.
El objetivo es que el pleno legislativo
apruebe en la sesión plenaria del jueves
el decreto, para garantizar la transparencia de
la discusión.
A partir de ese momento, la Comisión
Política tendría un máximo
de 60 días para redactar las nuevas
reglas del quehacer legislativo y someterlas a
votación.
Pero antes, el proyecto se someterá a
análisis público. Los diputados
realizarían un foro con representantes de
diferentes sectores, incluyendo periodistas,
para que aporten ideas o den el visto bueno.
Los cambios
La subcomisión elaboró un
borrador que servirá de matriz para
redactar el documento final. En éste se
contemplan disposiciones tales como la
elección de funcionarios de segundo
grado, regulaciones de viajes y viáticos
legislativos y un capítulo especial sobre
el papel del diputado.
Otra de las propuestas, que es punto de honor
del FMLN, es el manejo que la Asamblea
Legislativa debe darle al informe de labores que
el Ejecutivo presenta cada año.
El punto más problemático es el
artículo 6 del reglamento, el cual
establece la alternabilidad de la presidencia
legislativa.
El FMLN y el PCN quieren hacer hasta lo
imposible por cambiarlo, y así evitar que
ARENA tenga la presidencia del último
año de este período
legislativo.
Los areneros prefieren no opinar al respecto.
Esperarán hasta el día en que,
formalmente, las reformas sean discutidas.