Usulután
En la mira de los ladrones
Tres kilómetros
de soledad
Van solos. Orando a Dios para que el mal
se aleje de ellos
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
La
zona rural de Berlín, en Usulután,
es un nido de rateros. Las víctimas son
pobres, ricos o quier persona que cruce esos
tres kilómetros de caminos vecinales. Los
asaltos son el pan de cada día y la
carencia de control policial, el
complemento.
Los caseríos El Pajuilar, El Zapote,
San Felipe y El Tablón se han convertido
en lugar de operaciones. A diario, los ladrones
acechan, amenazan, roban y huyen. Nadie los
denuncia.
Es peligroso hablar a las autoridades sobre
lo que ocurre, pues las represalias
podrían llegar desde los hogares de esos
rateros, que son originarios de esa zona.
Los únicos que han traspasado la
barrera del silencio son los maestros. Fueron
los docentes quienes explicaron que la ola de
asaltos aumentó tras el terremoto del 13
de febrero. Cinco de ellos han sido
víctimas.
Uno de los ofendidos narró que antes
de partir hacia el centro de estudios se
santigua. Ruega a Dios por protección. Y
en el peor de los casos, le solicita
sabiduría para actuar de manera prudente
y evitar la muerte.
Y es que los ladrones que operan en la zona
sur de Berlín se molestan si la
víctima elegida no porta nada de valor.
Uno de los docentes perdió hasta sus
zapatos. "...ya no soportamos tanto robo y las
amenazas que nos hacen...", afirmó el
maestro. Ninguno dice su nombre. Todos temen por
su vida.
Emigraron
Hace un año, la criminalidad que
impera en la zona rural berlinesa obligó
a una familia entera a emigrar. Un grupo de
delincuentes ametralló su vivienda. El
objetivo era entrar y saquear la casa.
La Policía llegó a tiempo. Los
asaltantes escaparon al percatarse de la
presencia de las autoridades. Aunque el
propósito de los sujetos fue frustrado,
la familia decidió irse del sitio.
El aumento de la criminalidad llegó
con los sismos, pues los agentes y soldados
concentraron sus tareas en las obras de rescate
y, posteriormente, de reconstrucción.
"...la zona fue desprotegida...", afirmó
el Lic. Jorge Alberto Esperanza, director
departamental de Educación.
El funcionario informó de que la
Policía está enterada de la
situación y se coordinan esfuerzos con la
Fuerza Armada para reforzar el área con
la presencia de los Grupos de Tarea Conjunta
(GTC). Tal afirmación fue confirmada por
el subcomisionado Oscar Aguilar Hernández
y apoyada por el jefe de la Sexta Brigada de
Usulután, coronel Cristo Reynaldo Zelaya
Molina.
Sobre las cinco de la tarde del 30 de abril,
las autoridades de Seguridad Pública,
Fuerza Armada y Dirección Departamental
de Educación se reunieron para discutir
las estrategias que se implementarán en
la zona para combatir la ola de criminalidad.
Al final, se acordó destacar de forma
permanente a un GTC en la zona.