Jueves 10 de mayo de 2001


Usulután
En la mira de los ladrones
Tres kilómetros de soledad

Van solos. Orando a Dios para que el mal se aleje de ellos

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy

La zona rural de Berlín, en Usulután, es un nido de rateros. Las víctimas son pobres, ricos o quier persona que cruce esos tres kilómetros de caminos vecinales. Los asaltos son el pan de cada día y la carencia de control policial, el complemento.

Los caseríos El Pajuilar, El Zapote, San Felipe y El Tablón se han convertido en lugar de operaciones. A diario, los ladrones acechan, amenazan, roban y huyen. Nadie los denuncia.

Es peligroso hablar a las autoridades sobre lo que ocurre, pues las represalias podrían llegar desde los hogares de esos rateros, que son originarios de esa zona.

Los únicos que han traspasado la barrera del silencio son los maestros. Fueron los docentes quienes explicaron que la ola de asaltos aumentó tras el terremoto del 13 de febrero. Cinco de ellos han sido víctimas.

Uno de los ofendidos narró que antes de partir hacia el centro de estudios se santigua. Ruega a Dios por protección. Y en el peor de los casos, le solicita sabiduría para actuar de manera prudente y evitar la muerte.

Y es que los ladrones que operan en la zona sur de Berlín se molestan si la víctima elegida no porta nada de valor. Uno de los docentes perdió hasta sus zapatos. "...ya no soportamos tanto robo y las amenazas que nos hacen...", afirmó el maestro. Ninguno dice su nombre. Todos temen por su vida.

Emigraron

Hace un año, la criminalidad que impera en la zona rural berlinesa obligó a una familia entera a emigrar. Un grupo de delincuentes ametralló su vivienda. El objetivo era entrar y saquear la casa.

La Policía llegó a tiempo. Los asaltantes escaparon al percatarse de la presencia de las autoridades. Aunque el propósito de los sujetos fue frustrado, la familia decidió irse del sitio.

El aumento de la criminalidad llegó con los sismos, pues los agentes y soldados concentraron sus tareas en las obras de rescate y, posteriormente, de reconstrucción. "...la zona fue desprotegida...", afirmó el Lic. Jorge Alberto Esperanza, director departamental de Educación.

El funcionario informó de que la Policía está enterada de la situación y se coordinan esfuerzos con la Fuerza Armada para reforzar el área con la presencia de los Grupos de Tarea Conjunta (GTC). Tal afirmación fue confirmada por el subcomisionado Oscar Aguilar Hernández y apoyada por el jefe de la Sexta Brigada de Usulután, coronel Cristo Reynaldo Zelaya Molina.

Sobre las cinco de la tarde del 30 de abril, las autoridades de Seguridad Pública, Fuerza Armada y Dirección Departamental de Educación se reunieron para discutir las estrategias que se implementarán en la zona para combatir la ola de criminalidad.

Al final, se acordó destacar de forma permanente a un GTC en la zona.


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