La
Nota del Día
Como
decíamos ayer
El Día de la
Madre es el Día del
Niño
Se honra a las madres y a los niños
procurando el bienestar, el trabajo, la
superación de odios y fanatismos, y la
tranquilidad en la cual descansa todo porvenir
positivo
Nuestro fundador, don Napoleón Viera
Altamirano, afirmaba que el Día de la
Madre era también el Día del
Niño y que todo el esfuerzo se
debía hacer para despertar en los hombres
no sólo los sentimientos de amor hacia
esos dos miembros de la familia, sino
también de protegerlos y cuidarlos.
Honrar a la madre es algo más que el
agasajo del momento o el cariño que se le
demuestra. También se le honra, tal vez
en forma más significativa, con la buena
conducta personal y cívica de cada hijo,
y la dedicación y el cariño que
aporte en el presente o en los años
venideros a su propia familia y a la madre de
sus hijos. Cada quien debe pensar no sólo
en su propia madre, sino también en las
mujeres de su familia que lo sean y en las
madres compañeras de estudio o de
trabajo.
Es doloroso reconocer que en un gran
número de hombres es necesario despertar
cierta clase de sentimientos, para que la vida
dentro de la familia se desenvuelva de manera
civilizada. El hombre contemporáneo se
está convirtiendo en nómada, y
emigra con frecuencia hacia sitios donde hay
mejores perspectivas de trabajo o de vida. En el
proceso, muchos abandonan a sus madres,
perdiendo un basamento de cariño y
cohesión familiar que puede enajenarlos
consigo mismos. En esta fecha la persona no
sólo busca y recuerda a su madre, sino
que, a la vez, regresa afectivamente al hogar en
el cual transcurrió su niñez, y a
los cariños y costumbres que le hacen
miembro de un grupo o de una nación.
La verdadera forma de honrar
a las madres
Se honra a las madres y a los niños
procurando el bienestar, el trabajo, la
superación de odios y fanatismos, y la
tranquilidad en la cual descansa todo porvenir
positivo.
Debe señalarse, a este respecto, que
una buena parte de las medidas de
"interés social" que se promulgan en
nuestra América, paradójicamente
causan un grave daño a la mujer y, por
tanto, a muchísimas madres. El desempleo,
por regla general, cobra la mayor parte de sus
víctimas precisamente entre las mujeres,
las que se ven obligadas a desempeñarse
en trabajos marginales. Los salarios
mínimos castigan a las personas de
productividad inferior a los mismos y
éstas son, en su mayoría, mujeres
y madres. La pobreza resultante del populismo
afecta siempre en mayor medida a los ancianos, a
los minusválidos y a los niños y
sus madres.
La vendedora ambulante, la costurera, la
doméstica, reflejan el empleo marginal
que surge o se mantiene cuando el crecimiento de
las fábricas y las empresas es
raquítico o negativo. La mejor forma de
honrar a las madres es promoviendo la
prosperidad económica.
En esta fecha de un significado tan hermoso,
EL DIARIO DE HOY quiere hacer llegar su mensaje
de concordia y amor a todas las madres
salvadoreñas, tanto a las que tienen la
dicha de compartir la ocasión con sus
hijos, o aquellas que sufren la ausencia de los
mismos. Extendemos nuestras simpatías a
todos los que con tristeza, profunda nostalgia y
dolor recuerdan a sus madres desaparecidas o
ausentes, deseando que encuentren el consuelo
buscado.
(Mayo 9 de 1980).