Jueves 10 de mayo de 2001


El trono quedó vacío

El Bayer Múnich cobró viejas cuentas y con un inapelable 2-1 en el "Olímpico" despojó al Real Madrid del cetro europeo.

Agencia EFE

El Real Madrid volvió a toparse con el maleficio del Estadio "Olímpico" de Múnich y no logró el objetivo de remontar el 0-1 encajado en la ida, por lo que se despidió en su intento de renovar el título de la Liga de Campeones, que dirimirán en Milán el Valencia y el rocoso y eficaz Bayern.

El conjunto español encadenó su sexto encuentro sin ganar en este feudo, y lo hizo porque volvió a carecer de pegada y porque su rival la tuvo a raudales, e hizo gala además de su colectivo para administrar con inteligencia el desarrollo de la contienda.

Definitivamente Fernando Morientes se quedó de salida en el banquillo y Guti fue el encargado de ser la referencia más adelantada del conjunto de Del Bosque, mientras que Hitzfeld pudo contar con Scholl, la gran duda en las jornadas previas al encuentro, y, además, alineó al inglés de origen canadiense Hargreaves como relevo al sancionado Stefan Effenberg. El resto de los 'tocados', como se preveía, estuvieron en el once.

De esta manera, 21 de los 22 titulares lo fueron en la ida. Dos formaciones casi idénticas a las del martes pasado, pero con un Bayern mucho más voraz, ambicioso y veloz a la contra.

Tromba local

La jugada inicial aturdió al cuadro español. Scholl se plantó ante Iker Casillas, quien tuvo que estirarse al máximo para sacar el remate raso del internacional germano.

Fue el aviso de un inicio pletórico del Bayern y desdibujado del Real, porque Casillas tuvo que abortar poco después un disparo de Elber, el hombre de la eliminatoria, sin duda, ya que además de marcar en la ida, puso las cosas más claras a los ocho minutos, cuando resolvió de cabeza un tremendo barullo bajo los palos de la meta madridista a la salida de un 'córner'.

El Madrid no es que perdiera la cabeza, es que no estaba en el campo. Las imprecisiones y los errores eran constantes ante un rival crecido, instalado en su zona con comodidad, con mucho trabajo en la presión y con una moral por las nubes.

Un disparo fuera del inglés McManaman poco antes del cuarto de hora fue el primer esbozo de que los hombres de Del Bosque estaban en el césped, y además de que no estaban rendidos, ni mucho menos, porque aunque el Bayern había logrado el objetivo marcado por Ottmar Hitzfeld apareció estelar la conexión Raúl-Figo que transformó el luso en el 1-1 ('18).

Cambio de decoración

El empate cambió por momentos la decoración. El Real Madrid se serenó, pasó a tener el balón, a dominar el centro del campo y a combinar más y mejor, pero fue solo un espejismo, porque este Bayern, que ansía el torneo continental desde hace 25 años, tiene la fe por bandera y la efectividad a gala, tanto que Jens Jeremies aprovechó la siguiente opción bávara, a los '34, con un disparo desde fuera del área, para establecer el 2-1.

Para el Madrid fue un volver a empezar después de los momentos de ilusión, en los que incluso solicitó un penalti por agarrón a Guti, acción que de haberla señalado el colegiado podía haber cambiado el rumbo y la eliminatoria.

Con 45 minutos por delante al cuadro de Del Bosque no le quedaba otra solución que volcarse al ataque si quería estar en Milán, con el consiguiente peligro que suponía el empeño. Pero tenía que morir matando, o al menos en el intento de obtener los dos goles que necesitaba.

La segunda mitad fue ya más parecida al encuentro del Bernabéu, con el Bayern más pertrechado atrás y el Madrid en busca de la heroicidad.

Raúl tardó ocho minutos en poner en peligro la integridad de la meta germana y aunque los alemanes no olvidaron nunca sus mortales contras la presión blanca se hizo tan insistente como ineficaz, igual que en la ida.

Del Bosque recurrió a la zurda de Savio para abrir más el campo por la izquierda, dada la nula aportación ofensiva de McManaman, y casi acto seguido a Morientes en lugar de Karanka.

Fue la apuesta definitiva por encontrar remedio a la situación, pero no encontró el premio ansiado. El Bayern controló con suficiencia y acabó de manera autoritaria con el 'quiero y no puedo' madridista.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com