Lunes 9 de abril de 2001


Para ser famoso

Ser una celebridad en El Salvador toma poco: saque un título universitario de los que se venden a granel, hágase diputado y deshaga lo que se le cruce enfrente, conviertase en juez (pronto disponible el título por internet) o sea parte del gobierno y juegue con la dignidad de los súbditos, cabezas gachas.

Carlos H.Bruch

En cualquiera de las opciones antes mencionadas, tome en cuenta que el camino se le hará mucho más fácil si usted fue de los que participó en la guerra de manera directa (o indirecta, da lo mismo) o si ostenta algún cargo en ONG, medio de comunicación, empresa privada o cualquier partido político. Si a ese antecedente le suma haber sido negociador de la paz (¡vaya negociación!), y ahora se pasea como un verdadero "yuppie" post guerra, o ex enmontañado letrado; listo, tiene el éxito asegurado.

Ya no digamos los que manosean hasta el cansancio los fondos del Estado o se aprovechan de su puesto de funcionario de altos vuelos, esos pueden obtener el título de superestrellas del jet set nacional. Descuide, jamás será destituido, para eso falta coraje. A lo sumo enfrentará momentos incómodos fabricados por algún periodistucho fanfarrón. Eso se soluciona llevandolo a los juzgados, ahí si que funcionan. Sobre todo si el juez es algún colega de la logia...

Si además agrega la infaltable dósis de prepotencia y alma de Pancho Villa, lo ha logrado. Usted tiene un puesto en el "Hall de la Fama".

Fácil no es, deberá pasar por el inherente barrido de piso del poder, que requiere de maestría en sobarle la leva a los momios ya consagrados.

Existen variables para conseguir los "quince minutos de fama", como decía un artista. Si fue militar e hizo barbaridad y media, pero ahora anda con la biblia bajo el brazo, o es diputado, o reside en Miami; tranquilo, puede volver a obtener un sitial de honor. Total, aquí todo se olvida rápido.

Hay variables que no debe dejar de considerar. Por ejemplo, si no cuenta con la basta experiencia antes descrita, intente que el Presidente lea su Curriculum Vitae y tal vez le de el huesito de Viceministro de Transporte, o de Seguridad. (Anda un pinche columnista diciendo que esa plaza pronto quedará vacante).

Lástima que me haya visto obligado a recurrir a la ironía para describir la decadencia en que vivimos.

Ojalá los salvadoreños, sobretodo los gobernantes, destacáramos por nuestros logros positivos.

¿Algún día?

carloshermann@elsalvador.com


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