¡Milagro
naranja!
Con apenas seis minutos por jugar, Alianza
ganaba 1-0. Pero apareció Mauro Nunes con
dos goles mortíferos, y Aguila le dio
vuelta al partido con un 2-1 sorpresivo.
Roberto
Aguila
Repasando
todo lo que se vivió en el
clásico, uno concluye en que lo que le
faltó a Alianza fue sustentar la
convicción individual y colectiva para no
dejarse vulnerar por baches defensivos cuando
por fin se puso en ventaja con el gol de Adonay
Martínez. Quedaban diez minutos de
partido, y en ese pequeño lapso que
faltaba se aconsejaba dinamizar los movimientos
y proponer un bloque tanto para defender como
para atacar, y Alianza no lo hizo. Es
más, cayó en un pozo de estatismo
que Aguila utilizó para sacarle el
triunfo de la boca.
Antes de eso, Alianza había mostrado
más ambición ofensiva a pesar de
que se manejó con un hombre menos desde
el '28, cuando se fue expulsado Oscar Navarro
por supuesta agresión a Erber Burgos. No
había tenido un funcionamiento acorde a
lo que pretendía, porque tras las
intenciones no encontraba las respuestas
individuales. Sobre todo en ataque, en donde
Ramiro Carballo y Amilcar Ramírez no se
encontraron nunca aun con todo el apoyo de
pelotas servidas que procuraron Adonay
Martínez y Eduardo Cocherari.
Sin embargo, con todas las falencias y
desencuentros ofensivos, lo suyo le había
servido para frenar el repunte de Aguila y
mantener un equilibrio de pelota y terreno. Es
decir, lo destacado de Alianza era que
sabía esconder muy bien su inferioridad
numérica, al mismo tiempo que
hacía aparecer a Aguila como el equipo
que jugaba con uno menos.
Este hecho había desmentido a gritos
lo que suponíamos cuando el
árbitro Nery Alfaro Zepeda le sacó
la tarjeta roja a Navarro, y que era que el
partido iba a entrar en otro terreno por parte
de Alianza, con la especulación y la
postura defensiva para suplir la inferioridad en
hombres. Pero Alianza sorprendió a todos
manteniendo su ambición de imponerse con
su cuota de sacrificio.
Aguila frenado
Durante los ochenta largos minutos en que el
marcador se mantuvo 0-0, Aguila había
sido un equipo solvente en la función
defensiva, que cerraba los intentos albos con
recursos de solidez y con los otros, como tirar
la pelota al tiro de esquina cuantas veces fuera
necesario. Pero por encima de sus limitaciones,
también trataba de producir fútbol
asociado aunque la gestión no pasara
más allá del medio campo.
Fue notorio en el cuaddro naranja una forma
distinta de manejarse. Por ejemplo, Roberto
Martínez no intentó nunca su
habitual proyección ofensiva. Y, por el
otro lado, Erber Burgos con las mismas
limitaciones. Se supone que el primero
obedecía disposiciones tácticas, y
el segundo es posible que se quedaba por falta
de oficio.
Sea cual sea la causa, lo cierto es que
Aguila dejó el arranque destinado a
aporte de Torres Alegría, Marcio Sampaio
y Kilmar Jiménez, los tres con poco
fuelle para producir cercanía cierta con
Rodinei Martins y el debutante Mauro Nunes, los
dos hombres en punta. Por eso es que Aguila se
vio muy limitado de presencia en zona de ataque.
Sin embargo, dos llegadas lo acercaron al gol.
Una que se perdió Kilmar Jiménez
entrando solo al área y tirando desviado,
y la que sacó Oscar Martínez sobre
la raya de gol ante disparo de Martins.
La impresión que nos quedó al
final es que la contenduncia que desplegó
Aguila para revertir el marcador y ganar el
partido en tan sólo dos minutos, fue
más producto del quedo de Alianza que de
su propia capacidad. Nunez empató el
partido 1x1 con un tiro libre. Y marcó el
2-1 dos minutos después con otro toque
exquisito.
Al margen de todo, el triunfo de Aguila es
meritorio por la manera en que asumió sus
últimos chances. Hemos visto muchos
equipos que no reaccionan ni que les regalen el
terreno y la pelota, y Aguila supo hacerlo con
inteligencia y sin bajar los brazos ni un
momento.
- La figura: Mauro Nunes
- Equipo: Aguila
- Posición: Centro delantero
- Mérito: Fue el autor de los dos
goles con que Aguila convirtió en
triunfo un partido que perdía. Y los
hizo en su primera presentación, en un
medio que desconocía, lo que de por si
es un mérito. Además, los
marcó en el momento crucial, cuando
más se necesitaban, y luego de estar
chocando una otra vez frente a la defensa de
Alianza. Eso si, sin decaer en su
empeño nunca.