Lunes 9 de abril de 2001


¡Milagro naranja!

Con apenas seis minutos por jugar, Alianza ganaba 1-0. Pero apareció Mauro Nunes con dos goles mortíferos, y Aguila le dio vuelta al partido con un 2-1 sorpresivo.

Roberto Aguila

Repasando todo lo que se vivió en el clásico, uno concluye en que lo que le faltó a Alianza fue sustentar la convicción individual y colectiva para no dejarse vulnerar por baches defensivos cuando por fin se puso en ventaja con el gol de Adonay Martínez. Quedaban diez minutos de partido, y en ese pequeño lapso que faltaba se aconsejaba dinamizar los movimientos y proponer un bloque tanto para defender como para atacar, y Alianza no lo hizo. Es más, cayó en un pozo de estatismo que Aguila utilizó para sacarle el triunfo de la boca.

Antes de eso, Alianza había mostrado más ambición ofensiva a pesar de que se manejó con un hombre menos desde el '28, cuando se fue expulsado Oscar Navarro por supuesta agresión a Erber Burgos. No había tenido un funcionamiento acorde a lo que pretendía, porque tras las intenciones no encontraba las respuestas individuales. Sobre todo en ataque, en donde Ramiro Carballo y Amilcar Ramírez no se encontraron nunca aun con todo el apoyo de pelotas servidas que procuraron Adonay Martínez y Eduardo Cocherari.

Sin embargo, con todas las falencias y desencuentros ofensivos, lo suyo le había servido para frenar el repunte de Aguila y mantener un equilibrio de pelota y terreno. Es decir, lo destacado de Alianza era que sabía esconder muy bien su inferioridad numérica, al mismo tiempo que hacía aparecer a Aguila como el equipo que jugaba con uno menos.

Este hecho había desmentido a gritos lo que suponíamos cuando el árbitro Nery Alfaro Zepeda le sacó la tarjeta roja a Navarro, y que era que el partido iba a entrar en otro terreno por parte de Alianza, con la especulación y la postura defensiva para suplir la inferioridad en hombres. Pero Alianza sorprendió a todos manteniendo su ambición de imponerse con su cuota de sacrificio.

Aguila frenado

Durante los ochenta largos minutos en que el marcador se mantuvo 0-0, Aguila había sido un equipo solvente en la función defensiva, que cerraba los intentos albos con recursos de solidez y con los otros, como tirar la pelota al tiro de esquina cuantas veces fuera necesario. Pero por encima de sus limitaciones, también trataba de producir fútbol asociado aunque la gestión no pasara más allá del medio campo.

Fue notorio en el cuaddro naranja una forma distinta de manejarse. Por ejemplo, Roberto Martínez no intentó nunca su habitual proyección ofensiva. Y, por el otro lado, Erber Burgos con las mismas limitaciones. Se supone que el primero obedecía disposiciones tácticas, y el segundo es posible que se quedaba por falta de oficio.

Sea cual sea la causa, lo cierto es que Aguila dejó el arranque destinado a aporte de Torres Alegría, Marcio Sampaio y Kilmar Jiménez, los tres con poco fuelle para producir cercanía cierta con Rodinei Martins y el debutante Mauro Nunes, los dos hombres en punta. Por eso es que Aguila se vio muy limitado de presencia en zona de ataque. Sin embargo, dos llegadas lo acercaron al gol. Una que se perdió Kilmar Jiménez entrando solo al área y tirando desviado, y la que sacó Oscar Martínez sobre la raya de gol ante disparo de Martins.

La impresión que nos quedó al final es que la contenduncia que desplegó Aguila para revertir el marcador y ganar el partido en tan sólo dos minutos, fue más producto del quedo de Alianza que de su propia capacidad. Nunez empató el partido 1x1 con un tiro libre. Y marcó el 2-1 dos minutos después con otro toque exquisito.

Al margen de todo, el triunfo de Aguila es meritorio por la manera en que asumió sus últimos chances. Hemos visto muchos equipos que no reaccionan ni que les regalen el terreno y la pelota, y Aguila supo hacerlo con inteligencia y sin bajar los brazos ni un momento.

La figura: Mauro Nunes
Equipo: Aguila
Posición: Centro delantero
Mérito: Fue el autor de los dos goles con que Aguila convirtió en triunfo un partido que perdía. Y los hizo en su primera presentación, en un medio que desconocía, lo que de por si es un mérito. Además, los marcó en el momento crucial, cuando más se necesitaban, y luego de estar chocando una otra vez frente a la defensa de Alianza. Eso si, sin decaer en su empeño nunca.

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