Lunes 9 de abril de 2001


Bati, es tu turno

Juventus venció ayer al Verona, pero su momentánea alegría puede desaparecer si el líder Roma triunfa hoy en Florencia.

Agencia EFE

Un tanto de Alessandro Del Piero, de pénal y en el tercer minuto de prolongación de la primera mitad, dio un triunfo foráneo al Juventus Turín ante el Verona (0-1), que le permite mantener ligeras esperanzas de lograr el título, a la espera de que pinche, hoy el líder Roma.

La vigésima quinta jornada de la Primera División italiana de fútbol quedó coja en la zona alta de la clasificación, ya que el Fiorentina-Roma, en la vuelta del argentino-romanista Gabriel Omar Batistuta al estadio donde jugó nueve años, se disputará hasta hoy por motivos de seguridad pública y el Lazio-Parma fue suspendido por la lluvia, que dejó impracticable el terreno de juego.

A la espera de ambos encuentros, lo más destacado fue tanto la victoria del Juventus como el 'pinchazo' del Milán en su vista a Nápoles, donde fue incapaz de pasar del empate sin goles ante un rival que estaba diezmado por las lesiones y que jugó con diez desde el '42, cuando fue expulsado el napolitano Fresi.

Leche turinesa

El Juventus llegaba a Verona consciente de que, pese a una diferencia de nueve puntos del líder Roma, debía ganar a toda costa para esperar hoy un favor del Fiorentina y, con ello, reabrir en parte sus opciones al título. Además, se presentaba sin su estrella, el francés Zinedine Zidane, lesionado.

El Verona, en lucha por eludir el descenso de categoría, no lo puso fácil y complicó las cosas al Juventus, que llevó el mando pero sufrió para crear ocasiones de gol. Para fortuna juventina, cuando el colegiado estaba a punto de señalar el final del primer tiempo, un balón largo llegó a Filippo Inzaghi, quien fue derribado por el local Apolloni dentro del área.

El pénal fue transformado por Del Piero ('48+), con un tiro por el centro, no muy fuerte, pero que se coló al lanzarse el meta a la zona derecha. En la segunda mitad empujó algo más el Verona, pero el Juventus se supo defender, controlar e, incluso, al contragolpe pudo aumentar su ventaja al final. El 0-1 fue suficiente.

Como en anteriores jornadas, la gran parte de la afición del Verona mostró su mala educación hacia los jugadores negros adversarios y, en este caso, fue el holandés Edgar Davids, el que tuvo que sufrir los abucheos de la grada, cada vez que tocó el balón.

Milán triste

Defraudó, y mucho, el Milán, que visitó a un Nápoles en crisis y al que no supo ganar, pese a jugar más de 48 minutos con un jugador más. En la segunda mitad, con los napolitanos apenas sin puntas y dispuestos a conservar el resultado, el equipo milanés gozó de ocasiones, no de juego, pero el meta Fontana las malogró.

Pero también el Nápoles pudo llevarse el triunfo en una aislada acción de ataque en la que Pecchia no supo resolver ante el meta visitante Rossi. Fue un empate que, como se pusieron las cosas, sirve más al Nápoles en su lucha por no descender que a un Milán que da un paso atrás en su objetivo de obtener la cuarta plaza.

Del otro cuadro milanés, cabe decir que un afortunado tanto del uruguayo Alvaro Recoba, en el '93, en saque de falta que dio en la barrera y descolocó al meta rival, dio el empate 1-1 al Inter de Milán ante el Vicenza.

El partido era importante para las ambiciones de ambos equipos, que no son otras que las de alcanzar la cuarta plaza de acceso a la Liga de Campeones de Europa -de parte del Inter de Milán, al que un triunfo le metía en ella- y la de salvar la categoría -del lado del Vicenza-.

Tal vez por ello la confrontación se inició de una forma amena y con el peligro rondando por ambas metas. Pero, poco a poco, se evidenció que las cosas no resultarían muy asequibles a un Inter favorito y que llegaba después de tres triunfos consecutivos. El Vicenza, bien plantado y sin perder la cara al rival, empezó pasado el primer cuarto de hora a llevar el mando e hizo suyo el partido.

El mejor juego visitante trajo consigo al filo de la media hora el tanto de Mohamed Kallon, jugador de Sierra Leona que resolvió de la mejor forma una excelente cesión de cabeza de Toni ('29). Era el 0-1 y el Inter se descompuso ya casi totalmente y minutos después empezó a recibir los primeros silbidos de sus aficionados.

El Inter no funcionaba en el centro del campo y, además, su dúo atacante formado por Christian Vieri y el uruguayo Alvaro Recoba estaba bien controlado por la defensa visitante y eran meras sombras; en especial el italiano, autor de los tres del triunfo en la anterior jornada en casa del Perugia.

Pudo incluso el Vicenza aumentar su ventaja al contragolpe antes del descanso, pero entonces falló en el último pase. Bien es verdad que también el Inter dispuso de una ocasión para igualar. Fue un remate de Jugovic, tras saque de esquina, que el visitante Sommese sacó desde la misma línea, si bien los jugadores interistas solicitaron inútilmente el tanto al estimar que el balón había traspasado la meta.

Las acciones del Inter resultaban demasiado previsibles y el Vicenza, ahora algo más conservador, no tenía problemas para contrarrestarlas. Pero la fortuna estaba del lado local, con el saque de falta de Recoba, el toque en la barrera y el empate ('93).Se había escapado un triunfo merecido vicentino que podía serle una auténtica bombona de oxígeno.


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