Bati, es tu
turno
Juventus venció ayer al Verona,
pero su momentánea alegría puede
desaparecer si el líder Roma triunfa hoy
en Florencia.
Agencia
EFE
Un
tanto de Alessandro Del Piero, de pénal y
en el tercer minuto de prolongación de la
primera mitad, dio un triunfo foráneo al
Juventus Turín ante el Verona (0-1), que
le permite mantener ligeras esperanzas de lograr
el título, a la espera de que pinche, hoy
el líder Roma.
La vigésima quinta jornada de la
Primera División italiana de
fútbol quedó coja en la zona alta
de la clasificación, ya que el
Fiorentina-Roma, en la vuelta del
argentino-romanista Gabriel Omar Batistuta al
estadio donde jugó nueve años, se
disputará hasta hoy por motivos de
seguridad pública y el Lazio-Parma fue
suspendido por la lluvia, que dejó
impracticable el terreno de juego.
A la espera de ambos encuentros, lo
más destacado fue tanto la victoria del
Juventus como el 'pinchazo' del Milán en
su vista a Nápoles, donde fue incapaz de
pasar del empate sin goles ante un rival que
estaba diezmado por las lesiones y que
jugó con diez desde el '42, cuando fue
expulsado el napolitano Fresi.
Leche turinesa
El Juventus llegaba a Verona consciente de
que, pese a una diferencia de nueve puntos del
líder Roma, debía ganar a toda
costa para esperar hoy un favor del Fiorentina
y, con ello, reabrir en parte sus opciones al
título. Además, se presentaba sin
su estrella, el francés Zinedine Zidane,
lesionado.
El Verona, en lucha por eludir el descenso de
categoría, no lo puso fácil y
complicó las cosas al Juventus, que
llevó el mando pero sufrió para
crear ocasiones de gol. Para fortuna juventina,
cuando el colegiado estaba a punto de
señalar el final del primer tiempo, un
balón largo llegó a Filippo
Inzaghi, quien fue derribado por el local
Apolloni dentro del área.
El pénal fue transformado por Del
Piero ('48+), con un tiro por el centro, no muy
fuerte, pero que se coló al lanzarse el
meta a la zona derecha. En la segunda mitad
empujó algo más el Verona, pero el
Juventus se supo defender, controlar e, incluso,
al contragolpe pudo aumentar su ventaja al
final. El 0-1 fue suficiente.
Como en anteriores jornadas, la gran parte de
la afición del Verona mostró su
mala educación hacia los jugadores negros
adversarios y, en este caso, fue el
holandés Edgar Davids, el que tuvo que
sufrir los abucheos de la grada, cada vez que
tocó el balón.
Milán triste
Defraudó, y mucho, el Milán,
que visitó a un Nápoles en crisis
y al que no supo ganar, pese a jugar más
de 48 minutos con un jugador más. En la
segunda mitad, con los napolitanos apenas sin
puntas y dispuestos a conservar el resultado, el
equipo milanés gozó de ocasiones,
no de juego, pero el meta Fontana las
malogró.
Pero también el Nápoles pudo
llevarse el triunfo en una aislada acción
de ataque en la que Pecchia no supo resolver
ante el meta visitante Rossi. Fue un empate que,
como se pusieron las cosas, sirve más al
Nápoles en su lucha por no descender que
a un Milán que da un paso atrás en
su objetivo de obtener la cuarta plaza.
Del otro cuadro milanés, cabe decir
que un afortunado tanto del uruguayo Alvaro
Recoba, en el '93, en saque de falta que dio en
la barrera y descolocó al meta rival, dio
el empate 1-1 al Inter de Milán ante el
Vicenza.
El partido era importante para las ambiciones
de ambos equipos, que no son otras que las de
alcanzar la cuarta plaza de acceso a la Liga de
Campeones de Europa -de parte del Inter de
Milán, al que un triunfo le metía
en ella- y la de salvar la categoría -del
lado del Vicenza-.
Tal vez por ello la confrontación se
inició de una forma amena y con el
peligro rondando por ambas metas. Pero, poco a
poco, se evidenció que las cosas no
resultarían muy asequibles a un Inter
favorito y que llegaba después de tres
triunfos consecutivos. El Vicenza, bien plantado
y sin perder la cara al rival, empezó
pasado el primer cuarto de hora a llevar el
mando e hizo suyo el partido.
El mejor juego visitante trajo consigo al
filo de la media hora el tanto de Mohamed
Kallon, jugador de Sierra Leona que
resolvió de la mejor forma una excelente
cesión de cabeza de Toni ('29). Era el
0-1 y el Inter se descompuso ya casi totalmente
y minutos después empezó a recibir
los primeros silbidos de sus aficionados.
El Inter no funcionaba en el centro del campo
y, además, su dúo atacante formado
por Christian Vieri y el uruguayo Alvaro Recoba
estaba bien controlado por la defensa visitante
y eran meras sombras; en especial el italiano,
autor de los tres del triunfo en la anterior
jornada en casa del Perugia.
Pudo incluso el Vicenza aumentar su ventaja
al contragolpe antes del descanso, pero entonces
falló en el último pase. Bien es
verdad que también el Inter dispuso de
una ocasión para igualar. Fue un remate
de Jugovic, tras saque de esquina, que el
visitante Sommese sacó desde la misma
línea, si bien los jugadores interistas
solicitaron inútilmente el tanto al
estimar que el balón había
traspasado la meta.
Las acciones del Inter resultaban demasiado
previsibles y el Vicenza, ahora algo más
conservador, no tenía problemas para
contrarrestarlas. Pero la fortuna estaba del
lado local, con el saque de falta de Recoba, el
toque en la barrera y el empate ('93).Se
había escapado un triunfo merecido
vicentino que podía serle una
auténtica bombona de oxígeno.