El canguro
noqueó a Brasil
Australia clasificó a las
semifinales del Grupo Mundial de Copa Davis tras
imponerse a Brasil.
Agencia
EFE
El
equipo australiano de Copa Davis avanzó
ayer a la semifinal del torneo después de
dejar en el camino a un conjunto
brasileño afectado por el
'síndrome del desempate'.
Los australianos se impusieron con
contundencia en una serie que parecía
inclinarse a favor de los brasileños,
sobre todo por disputarse sobre tierra batida, y
en Florianópolis, la 'patria chica' de
Gustav Kuerten.
Sin embargo, los pronósticos fallaron
por completo y el equipo liderado por Patrick
Rafter y Lleyton Hewitt reivindicó su
derecho a ser considerado uno de los mejores del
mundo no sólo gracias a un tenis de
calidad y sangre fría, sino
también por su picardía.
La tuvo Rafter, en la inauguración de
la eliminatoria, cuando convencido de que se le
hacía muy cuesta arriba el partido que
disputaba contra Kuerten optó por
abandonar y entregar el primer punto a Brasil,
con la intención de reservar fuerzas para
el doble.
Hewitt, de tan mal carácter como
frialdad a la hora de definir, dio cuenta
fácil de Fernando Meligeni y la primera
jornada terminó igualada con un punto por
lado.
Ese 'tie'...
Lo que los brasileños ya han definido
como el 'síndrome del tie break'
comenzó a manifestarse el sábado,
en el partido de dobles, en el que los
australianos dieron un paso clave para comenzar
a sellar su billete hacia una nueva semifinal de
la Copa Davis.
La pareja integrada por Gustavo Kuerten y
Jaime Oncins mordió por primera vez el
polvo de la derrota en una pista de tierra
batida frente a Rafter y Hewitt, que a la
violencia de sus servicios añadieron un
perfecto juego de volea para controlar el
partido.
A pesar del dominio australiano, la voluntad
de los brasileños y la presión de
los hinchas llevó cada uno de los sets
del partido de a sendos desempates, todos
ganados por los australianos, cuyas venas
parecieron congelarse en los momentos más
difíciles. El dobles terminó a
favor de los visitantes por 7-6 (9-7), 7-6 (7-3)
y 7-6 (7-5), un marcador que reflejó la
paridad en el juego, pero también la
incapacidad de Kuerten y Orcins para liquidar el
partido.
Obra maestra
Ayer, con la serie 2-1 a favor de Australia,
Kuerten salió con la obligación de
ganar frente a Hewitt y la presión
terminó consumiéndolo, frente a un
australiano que demostró, además
de la madurez de su juego, una extraordinaria
capacidad para afrontar un encuentro clave ante
una hinchada totalmente hostil.
El atronador ruido que bajaba de las tribunas
cada vez que iba sobre la bola parecía
hacer más y más grande al
australiano, que terminó dominando a
Kuerten casi a placer, y con la misma frialdad a
la hora de definir un desempate.
Hewitt conquistó el punto que
llevó a Australia a otra semifinal de la
Copa Davis con un marcador de 7-6 (7-5), 6-3 y
7-6 (7-3) y dos desempates en los que fue Guga
quien terminó sufriendo la
presión.
"Creo que siempre es necesario jugar para
evitar un desempate, pero si llega ese momento,
hay que tener la frialdad necesaria para
encararlo y no la tuve", declaró un
apesadumbrado Kuerten en una rueda de prensa
posterior al partido.
El último encuentro debía ser
disputado por Meligeni y Rafter, pero una vez
liquidado el pleito ambos capitanes decidieron
darles sus respectivas oportunidades a
habituales suplentes.
Salieron entonces a la pista el
brasileño Alexandre Simoni y el
australiano Richard Fromberg, pero el partido
fue suspendido por lluvia cuando el segundo
'set' se encontraba igualado a cuatro y la
visita había ganado el primero por
6-2.
Tras dejar en el camino a Brasil, al que ya
había eliminado el año pasado,
Australia definirá su posible paso a la
final ante Suecia, que este fin de semana
venció con comodidad a Rusia.