Zona de
peligros
El camino hacia occidente
continuará restringido. La calle que pasa
por el balneario Los Chorros no será
cerrada en el invierno
El Diario de
Hoy
Precaución.
Los nueve kilómetros de la carretera
Panamericana que permanecen amenazados por
taludes y pedreras no serán cerrados
durante la época lluviosa. El Ministerio
de Obras Públicas (MOP) ha decidido
continuar con la estrategia de alternar el
tráfico en la vía principal hacia
el occidente del país.
A diferencia del tramo hacia oriente -Las
Vueltas de la Leona- que fue clausurado, el que
cruza frente al balneario Los Chorros no puede
dejar de funcionar. Son 19 mil 223 los
vehículos los que alimentan la
decisión de mantenerla activa. A diario,
circulan por allí.
Los conductores que deben cruzar el tramo en
cuestión, circulan bajo su propio riesgo.
A uno y otro lado de los cuatro carriles hay
taludes que amenazan con derrumbarse y los
desprendimientos de tierra se mantienen latentes
en las zonas de las canteras.
Las autoridades conocen los riesgos
existentes en ese sector. No obstante, cerrarla
implicaría la obstaculización del
tránsito hacia occidente, pues las rutas
alternas hacia esa zona están en
pésimas condiciones o son acechadas por
bandas delincuenciales.
El MOP prevé que el paso por Los
Chorros será normalizado dentro de
año y medio. En ese tiempo se
efectuarán en la zona estudios
geológicos e hídricos que
contribuyan a solventar de forma definitiva la
crisis vial en ese sector.
Los proyectos son a mediano y largo plazo.
Las labores que ya iniciaron son las incluidas
en un plan de emergencia que dio inició
el dos de abril, según lo manifestado por
el Ing. René Gómez
Menjívar, director ejecutivo de la Unidad
Coordinadora de Proyectos del MOP.
Mitigar peligros
El proyecto consiste básicamente en la
implementación de obras de
mitigación de riesgos que permitan
garantizar a los conductores una mayor seguridad
a la hora de circular por el área.
Por el momento, las compañías
Equipos de Construcción (ECON) y
Avant-Flow trabajan en la colocación de
geomallas (materia orgánica sostenida por
capas de materiales plásticos) sobre los
taludes, como una forma de protegerlos de la
erosión. La capa orgánica incluye
semillas de grama. El crecimiento de
vegetación permitirá minimizar los
riesgos y disminuir aún más el
desgaste de los terrenos.
En
el área de desastre, hay por lo menos 30
taludes con alturas que oscilan entre los 20 y
30 metros. Los ingenieros de ECON creen que para
julio se habrá terminado con la
colocación de la geomalla en áreas
asignadas a ellos. El Ing. Manuel Barrera, de
Avant Flow, espera concluir con la tarea
impuesta a esa empresa antes de que se agudice
la época lluviosa. Esperan que la lluvia
pase sin dejar tragedias.
Sólo ECON mantiene laborando en el
área a 110 personas. Entre las obras que
se han destinado a esta empresa está
también la colocación de geomalla
en la zona de la pedrera.
El Ing. Mario Rodríguez explicó
que el material que se usará en este
sector es mucho más resistente que el de
los taludes.
Otras obras de mitigación que se
implementan en la zona son la limpieza de
canales y drenajes para evitar las inundaciones.
Además, se construirá un muro en
el kilómetro 14 y medio para evitar el
desbordamiento del río. Por el momento,
si los ingenieros a cargo de la obra perciben
peligro o posibilidades de derrumbes, detienen
el tránsito.
A todo lo anterior, se suman los trabajos de
mantenimiento del asfalto.
Toda esta primera fase se desarrollará
con una inversión de 1.4 millones de
dólares y se espera finalizarla a inicios
de julio.
La segunda etapa será una
continuación de las obras de
mitigación de riesgos. Durante todo el
invierno, la carretera será vigilada y
reparada constantemente. El 31 de diciembre se
llevará a cabo otro proyecto de
mantenimiento y la fase final de la obra.