Lazio secuestra el
título
Roma tenía amarrada una ventaja de
ocho puntos sobre Juventus, pero un gol
agónico del Lazio deja el 'calcio' como
estaba.
Agencia
EFE
Un
gol del joven argentino Lucas Castroman, casi en
la última acción del partido
('95), dio el empate al Lazio en su visita al
eterno rival Roma (2-2), que dejó escapar
una victoria que tenía en la mano y que,
con ella, prácticamente, veía
también cosido ya el 'scudetto' a sus
camisetas.
El dérbi romano número 116 en
Liga estaba precedido por una inusitada
expectación, pues era el primero de su
larga historia en que ambos equipos, a estas
alturas del campeonato, se presentan con
opciones de título. A ello se unía
el no menos importante 'pinchazo' horas antes
del Juventus Turín en casa ante el Lecce
(1-1).
El partido, con importantes ausencias por
cada formación, pero con la
recuperación de Francesco Totti en las
filas romanistas, resultó dentro del
campo tan tenso y trabado como lo vivieron los
aficionados en las gradas. No se daba un
balón por perdido, se iba a fuerte ritmo,
pero muchas veces sin rumbo.
El precio de la timidez
La ausencia del argentino Juan
Sebastián Verón, con problemas de
garganta, dejó sin toque de genio al
Lazio, que pese a jugarse mucho más en el
envite extrañamente jugó
más pensando en no encajar que en atacar
y lo pagó.
Lo hizo nada más iniciarse la segunda
mitad, cuando Batistuta, en un centro de
Delvechio, ganó la posición a su
marcador y tocó con el pie derecho lo
justo para hacer inútil la estirada de
Peruzzi ('48).
Sin tiempo para recuperarse, el Roma
volvió a dar un duro golpe al Lazio. En
esta ocasión fue Marco Delvecchio ('54),
en un hábil balón metido en
profundidad por Christian Zanetti, quien
tocó lo justo para introducir el
balón en la meta lacial. Era el 2-0.
Dino Zoff, técnico del Lazio,
intentó cambiar el aire de su equipo,
convertirle en ofensivo, y sacó a los
argentinos Claudio López y Lucas
Castroman, apostando por la velocidad y el
desmarque. Ambos dieron más empuje y
peligro, pero los cambios parecían llegar
demasiado tarde, pues el Roma estaba bien
asentado, agazapado, y jugaba con el contragolpe
que tanto le gusta.
El tiempo pasaba y el Roma acariciaba el
triunfo, el título. Pero, en dos acciones
casi similares, aunque desde distinta banda,
Nedved ('78), primero, y Castroman ('95),
después, en el último instante de
los cinco minutos de la prolongación,
dieron un empate que ni los más creyentes
seguidores laciales esperaban.