Lunes 30 de abril de 2001


¡Imperdonable!

Lo que para Alianza fue un acto de resurrección, fue poco menos que una humillación a los aficionados usulutecos.

Orestes Membreño

Cuando el árbitro del encuentro, Joel Aguilar, pitó el final, los reclamos entre los jugadores pamperos resultaron justificados: se jugó muy mal, se había perdido ante Alianza y permitido una tercera anotación merced a un error más grande que todo el Estadio "Sergio Torres".

Ese gol, anotado por Ramiro Carballo al '65, a la postre definitivo para el 3-2 final, vino luego que el arquero local Misael Alfaro había logrado el transitorio 2-2 por la vía del pénal.

Mientras Alfaro regresaba de dedicar el gol a su esposa, que estaba en las gradas, Alianza movió el balón en el centro del campo y ninguno de los jugadores de Firpo cubrió la portería. Los que estaban frente a la pelota nada más se quedaron viendo cómo Carballo se armaba para enviar el disparo largo hasta la meta.

Con 25 minutos por jugar, a Firpo pareció que le quedaba suficiente para empatar, pero el equipo venía jugando a cualquier cosa y con un desorden evidente.

A lo que salga

Firpo se había puesto a ganar temprano. A los cuatro minutos, Piggot se aprovechó de un error de Roberto García, defensor albo, para dominar el balón y vencer a Portillo.

La jugada, precedida de un pase largo de Wáshington Hernández, pudo haber presagiado una goleada, dados los antecedentes con los que llegaba Alianza al partido. Sin embargo, poco a poco Firpo se fue encontrando con un rival que nunca se desesperó y nada más buscaba quitarle espacios de maniobra.

El local no pudo contra un Alianza que lo salió a marcar en tres cuartos de cancha y que había llegado lleno de vergüenza deportiva y dispuesto a cualquier cosa.

Entonces fue que salieron a relucir los errores de funcionamiento de Firpo. Primero, un mediocampo que no generó salida clara ante la pasividad desesperante de Santos Cabrera, la locura de Washington Hernández corriendo sin sentido, la displicencia de Fredy González sin mostrarse como receptor y el exceso en la individual de Nelson Montoya.

A eso hay que agregar que Rafael Barrientos pudo completar si acaso un solo pase correcto.

Ese concierto de errores provocó un desorden claro, porque Piggot tenía que atrasarse a acarrear balones, Cubías tenía que cubrir más espacio de terreno por izquierda ante la falta de acompañamiento y por el centro de la defensa, García y Dos Santos quedaban a merced del contragolpe.

Cuando Julio Escobar decidió el ingreso de Celio Rodríguez, ya perdía 2-1, pero el brasileño sustituyó a Barrientos, quedándose sin marca, retrasando en definitiva a Piggot, dejando a González Víchez cuando no había producido nada.

A falta de veinte minutos de juego, ingresaron René Durán y Juan Carlos Panameño, pero no aportaron nada para evitar la derrota.

Alianza se agrandó

Así, Firpo se fue desordenando y su fútbol asociado no apareció ni siquiera a ráfagas. Por el contrario, fue Alianza quien consiguió más sentido colectivo.

Alianza tomó nuevos aires cuando Adonay Martínez apareció con una media vuelta sorpresiva para vencer a Misael Alfaro.

Luego, en otra aparición veloz de Martínez por la izquierda, enviando un centro pasado, encontró el cierre de Diego Mejía, quien le daba la ventaja a Alianza apenas jugados dos minutos del complemento.

Ese gol hizo que Alianza tomara fuerzas y doblegó la marca en zona en toda la cancha desnudando las falencias de Firpo cuando se ve presionado.


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