¡Imperdonable!
Lo que para Alianza fue un acto de
resurrección, fue poco menos que una
humillación a los aficionados
usulutecos.
Orestes
Membreño
Cuando
el árbitro del encuentro, Joel Aguilar,
pitó el final, los reclamos entre los
jugadores pamperos resultaron justificados: se
jugó muy mal, se había perdido
ante Alianza y permitido una tercera
anotación merced a un error más
grande que todo el Estadio "Sergio Torres".
Ese gol, anotado por Ramiro Carballo al '65,
a la postre definitivo para el 3-2 final, vino
luego que el arquero local Misael Alfaro
había logrado el transitorio 2-2 por la
vía del pénal.
Mientras Alfaro regresaba de dedicar el gol a
su esposa, que estaba en las gradas, Alianza
movió el balón en el centro del
campo y ninguno de los jugadores de Firpo
cubrió la portería. Los que
estaban frente a la pelota nada más se
quedaron viendo cómo Carballo se armaba
para enviar el disparo largo hasta la meta.
Con 25 minutos por jugar, a Firpo
pareció que le quedaba suficiente para
empatar, pero el equipo venía jugando a
cualquier cosa y con un desorden evidente.
A lo que salga
Firpo se había puesto a ganar
temprano. A los cuatro minutos, Piggot se
aprovechó de un error de Roberto
García, defensor albo, para dominar el
balón y vencer a Portillo.
La jugada, precedida de un pase largo de
Wáshington Hernández, pudo haber
presagiado una goleada, dados los antecedentes
con los que llegaba Alianza al partido. Sin
embargo, poco a poco Firpo se fue encontrando
con un rival que nunca se desesperó y
nada más buscaba quitarle espacios de
maniobra.
El local no pudo contra un Alianza que lo
salió a marcar en tres cuartos de cancha
y que había llegado lleno de
vergüenza deportiva y dispuesto a cualquier
cosa.
Entonces fue que salieron a relucir los
errores de funcionamiento de Firpo. Primero, un
mediocampo que no generó salida clara
ante la pasividad desesperante de Santos
Cabrera, la locura de Washington
Hernández corriendo sin sentido, la
displicencia de Fredy González sin
mostrarse como receptor y el exceso en la
individual de Nelson Montoya.
A eso hay que agregar que Rafael Barrientos
pudo completar si acaso un solo pase
correcto.
Ese concierto de errores provocó un
desorden claro, porque Piggot tenía que
atrasarse a acarrear balones, Cubías
tenía que cubrir más espacio de
terreno por izquierda ante la falta de
acompañamiento y por el centro de la
defensa, García y Dos Santos quedaban a
merced del contragolpe.
Cuando Julio Escobar decidió el
ingreso de Celio Rodríguez, ya
perdía 2-1, pero el brasileño
sustituyó a Barrientos, quedándose
sin marca, retrasando en definitiva a Piggot,
dejando a González Víchez cuando
no había producido nada.
A falta de veinte minutos de juego,
ingresaron René Durán y Juan
Carlos Panameño, pero no aportaron nada
para evitar la derrota.
Alianza se agrandó
Así, Firpo se fue desordenando y su
fútbol asociado no apareció ni
siquiera a ráfagas. Por el contrario, fue
Alianza quien consiguió más
sentido colectivo.
Alianza tomó nuevos aires cuando
Adonay Martínez apareció con una
media vuelta sorpresiva para vencer a Misael
Alfaro.
Luego, en otra aparición veloz de
Martínez por la izquierda, enviando un
centro pasado, encontró el cierre de
Diego Mejía, quien le daba la ventaja a
Alianza apenas jugados dos minutos del
complemento.
Ese gol hizo que Alianza tomara fuerzas y
doblegó la marca en zona en toda la
cancha desnudando las falencias de Firpo cuando
se ve presionado.